Un poco de historia

Halloween es una tradición de Gran Bretaña y los Estados Unidos que surgió en popularidad y alcance global en el Siglo XX, llegando a países hispanohablantes en su forma más secular y comercializada. El conocido Día de Todos los Santos es celebrado por la Iglesia Católica desde aprox. El Siglo XII, aunque su fecha y significado exacto se tardaron en establecerse en la forma actual. En iglesias ortodoxas lo celebran en otra fecha.

El Halloween es simplemente el día antes del Día de Todos los Santos. Hallow – santificado, santo (la misma palabra que sale en inglés en el Padre Nuestro «santificado sea tu nombre») y E’en – corto de «evening» que sería «tardecita» o «noche». Por ende, Halloween es la noche o tarde anterior al día de todos los santos. Es el equivalente a la nochebuena que es un día especial solo por ser la noche antes de la Navidad.

Análisis bíblico de reconocimiento de los muertos

Nótese que, según la sana doctrina, hay que tener cuidado en nuestra actitud y participación en actividades orientadas para honrar a los muertos. La Biblia es tajante que brujería, necromancia, espiritismo, y adoración de los muertos es estrictamente prohibido.

»Cuando entres en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, no aprenderás a hacer las cosas abominables de esas naciones. No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o que sea agorero, o hechicero, o encantador, o adivino, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al SEÑOR; y por causa de estas abominaciones el SEÑOR tu Dios expulsará a esas naciones de delante de ti. Serás intachable delante del SEÑOR tu Dios. »Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicería y a los adivinos, pero a ti el SEÑOR tu Dios no te lo ha permitido. (Deu 18:9-14)

También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban. Muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos. Calcularon su precio y hallaron que llegaba a 50,000 monedas de plata (180 kilogramos). (Hch 19:18-19)

Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, (Gál 5:19-20)

Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras, y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda». (Apo 21:8)

Dios permitió un par de excepciones, en el caso de Samuel y Saul como en el caso de la Transfiguración, pero de ninguna forma deben estas ocurrencias históricas normalizar o permitir cosas expresamente proscritas.

Orígenes de Halloween y el Día de todos los Santos son oscuras y difíciles. En un sentido, celebrar personas que han ido antes de nosotros y aprender de su ejemplo no es malo siempre y cuando no entra en los temas ya condenadas.

Porque por ella recibieron aprobación los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue preparado por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve no fue hecho de cosas visibles. Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla… (Heb 11:2-4)

Acuérdense de sus guías que les hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imiten su fe. (Heb 13:7)

Celebración actual

Entonces, celebración de la noche anterior a una fecha dedicada a los que han muertos en Cristo depende de en qué sentido se acuerda de los muertos. Ciertamente en muchas culturas la celebración es bastante problemática para los cristianos. Las celebraciones del Día de los Muertos en algunas partes de Latinoamérica son antitéticas a la enseñanza de la sana doctrina. Otras cosas pueden no ser antitéticas: comer cierto tipo de pan o ciertos dulces. Incluso, el uso de disfraces, como en Estados Unidos, no es inherentemente contraria al Evangelio de Cristo.

La verdad es que hay una gama amplia de celebraciones y sentidos en asociación con el día Halloween. Para algunos es altamente religiosa, como el Día de los Muertos en México. Para algunos es netamente secular sin connotación religiosa. Para algunos es una excusa para ver cosas de terror. Para algunos es una oportunidad de experimentar en ocultismo. Esta variedad de interpretaciones hace que una respuesta simple sea difícil y, tal vez, irresponsable.

Un día dedicado a dulces, disfraces, y comunidad no tiene nada de malo. Un día dedicado a ofrendas a los muertos es paganismo. Un día de ocultismo y espiritismo es una puerta a la perdición. Un día para deleitarse en películas oscuras, groseras y violentas es cuestionable y peligroso.

La respuesta a la pregunta: ¿podemos celebrarlo?

Bajo este concepto, prefiero dar una respuesta matizada. Los cristianos no deben participar en nada de ocultismo, espiritismo, brujería, violencia, cosas groseras, ni la celebración ni la aprobación de tales cosas. Los cristianos, sin embargo, tienen libertad de participar en comidas, dulces, y disfraces (de buen gusto, por supuesto). En esto, hay que considerar lo que la Biblia enseña acerca de la libertad cristiana:

Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros. (Gál 5:13)

Quiero decir, no la conciencia de ustedes, sino la del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia ajena? Si participo con agradecimiento, ¿por qué he de ser censurado a causa de aquello por lo cual doy gracias? Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. No sean motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios; así como también yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. (1 Cor 10:29-33)

Por tanto, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidan esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano. Yo sé, y estoy convencido en el Señor Jesús, de que nada es inmundo en sí mismo; pero para el que estima que algo es inmundo, para él lo es. Porque si por causa de la comida tu hermano se entristece, ya no andas conforme al amor. No destruyas con tu comida a aquel por quien Cristo murió. Por tanto, no permitan que se hable mal de lo que para ustedes es bueno. Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que de esta manera sirve a Cristo, es aceptable a Dios y aprobado por los hombres. Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todas las cosas son limpias, pero son malas para el hombre que escandaliza a otro al comer. Es mejor no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece. La fe que tú tienes, tenla conforme a tu propia convicción delante de Dios. Dichoso el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. (Rom 14:13-22)

Ciertas cosas puedes hacer; otras cosas no puedes hacer. De las cosas que puedes hacer, debes pensar en si esto puede llevarte a pecado y si podría generar la posibilidad en tu hermano de tropezarse y/o caerse de la gracia.

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