Sin fuertes convicciones teológicas, otras influencias nos alejarán de la enseñanza bíblica.  Una mirada a la historia de la iglesia en virtualmente cualquier doctrina proveerá evidencia de este principio.  Este artículo examinará la historia de la teología de gobierno eclesiástico, incluyendo la unanimidad temprana y dos casos históricos de deriva teológica en el tema de política eclesiástica.

Me gusta la imagen de estar a la deriva.  El autor de Hebreos le advierte a sus lectores, “Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos” (Hebreos 2:1, LBLA).  Desviarse, o quedar a la deriva, sucede sutilmente, no de manera intencional.  Quedar a la deriva sucede cuando estás dormido o distraído.  Quedar a la deriva sucede cuando eres un pastor ocupado tratando de resolver docenas de problemas, visitar a alguien en el hospital, oficiar una boda, escribir un sermón, preparar unos estudios bíblicos, atender a tu familia, organizar una recaudación de fundos necesaria y calmar a miembros enojados.  Quedar a la deriva no significa que eres malo o flojo.  Significa que eres normal.  Debemos perseverar en intencionalmente dirigir nuestra atención de vuelta a la Biblia en estudio exegético de fe si queremos evitar desviarnos.

Unanimidad temprana sobre pluralidad de ancianos

El previo artículo se enfocó en el patrón bíblico para una teología de gobierno en la iglesia.  Encontramos un cuadro claro, a pesar de que muchos argumentan que la Biblia es ambigua.  Cada iglesia local tenía pluralidad de ancianos como líderes.  Este modelo continuó en el tiempo de los Padres Apostólicos.  Por ejemplo, 1 Clemente 44 presenta ancianos y obispos como términos intercambiables, escribiendo desde Roma a la iglesia en Corinto.  Tanto Roma como Corinto estaban practicando lo que se vio en Hechos 20 y 1 Pedro 5.  Fechas para la Didaché varían, pero también representa un tiempo previo a la adopción de otros modelos de gobierno eclesiástico, cuando las iglesias elegían a sus propios supervisores.  El capítulo 15 apunta a una pluralidad de obispos siendo elegidos por cada iglesia.  Las comunidades cristianas más tempranas fueron lideradas por un grupo de hombres llamados ancianos y supervisores, aunque no eran una clase clerical separada.  Los ancianos-obispos no representaban una división entre lo clérigo y lo laico en el Nuevo Testamento, y tampoco en el periodo que siguió inmediatamente después del Nuevo Testamento.  El redescubrimiento del modelo temprano de liderazgo por un grupo de ancianos influenció a reformadores como Juan Wycliff, Juan Calvino, y a los reformadores anabaptistas.  Algunos de los reformadores trataron de regresar a la Biblia, logrando diferentes niveles de éxito.  Otro redescubrimiento de la teología bíblica de gobierno en la iglesia fue el Movimiento de Restauración Americano.

2 Ejemplos de deriva teológica en el liderazgo de la iglesia

Ignacio de Antioquía. 

Ignacio vivió a fines del primer siglo y a principios del segundo siglo.  Fue el obispo en Antioquía.  Al tomar el rol de obispo, Ignacio resalta un cambio significativo que estaba a punto de ocurrir en la iglesia del segundo siglo.  Ignacio promueve lo que comúnmente se le llama “obispado monárquico”.  Esto es, que Ignacio ve la figura de un obispo singular por encima de los presbíteros.  La influencia de Ignacio en este cambio se reconoce casi universalmente.  Entre aquellos quienes ven ambigüedad en el Nuevo Testamento, y entre aquellos quienes ven un patrón más claro, Ignacio sigue siendo una persona importante en la homogenización de la iglesia con este formato episcopal de gobierno eclesiástico.  Algunos argumentan que las necesidades de una iglesia en crecimiento obligaron el abandono de liderazgo por un grupo de anciano-obispos quienes funcionaban como iguales a favor de una estructura más jerárquica.  No ha pasado desapercibido que el modelo de Ignacio tiene una similitud notable con los gobernadores seculares de su tempo.  Su solución “refleja su trasfondo en los estados-ciudades de Asia Menor y de hecho, de la Antioquía helenista en Asiria.”  Un cambio gradual vería la primacía eventual del obispo de Roma.  Con el tiempo, el Papa en Roma tendría autoridad eclesiástica paralela con la de los emperadores romanos.  Por supuesto, es posible que el mundo greco-romano no haya sido la única influencia o justificación para el desarrollo del episcopado monárquico.  No obstante, debe ser notado que, prominente en el “sistema romano estaba la colegialidad de sus magisterios, el oficio de máximo ejecutivo, por ejemplo, siendo compartido por dos cónsules.  Este patrón proveyó un trasfondo para instituciones políticas en las municipalidades, donde una colegialidad similar se manifestaba en la elección de duoviri (o quattuorviri) como oficiales cívicos principales.  No sería completamente sorprendente si este patrón también hubiese proveído por lo menos un poco del fundamento psicológico para los formatos organizacionales de la iglesia que podrían, en realidad, haberse fusionado de diversos elementos.”  El mismo autor nota cómo las presiones de formatos heréticos del cristianismo podrían haber llevado a personas como Ignacio a concentrar el poder con tal de proteger a la iglesia.  No hay ninguna razón para acusar a Ignacio de intenciones nefastas, o de orgullo.  Buscó justificación bíblica para los cambios que quería implementar para poder proteger a la iglesia de herejía.  Su modelo de tres niveles para un obispo sobre un consejo de anciano, y un grupo de diáconos subordinados es parecido al modelo que de un pastor singular sobre un grupo de ancianos, ayudados por algunos diáconos que se usa en muchas iglesias de hoy.  Sin embargo, su modelo no es el modelo neotestamentario.  Representa una deriva teológica mezclada con buenas intenciones.  El apoyo bíblico es forzado.  Aunque James Dunn no acepta la idea de un modelo neotestamentario unificado, comenta, “Es con Ignacio que la idea de comunidades teniendo un solo ‘obispo’ llega a expresarse claramente, ya que Ignacio insistió en la centralidad del rol del obispo como autoridad suprema y enfoque de unidad de cada iglesia.  El hecho que tuvo que defender su caso tan arduamente sugiere que los que asumía y promovía no era un patrón largo, ni universalmente establecido en las iglesias de Asia Menor.” Los pastores de hoy en muchas iglesias funcionan como si fueran obispos en el modelo de Ignacio. Son reyes asesorados por ancianos, diáconos, u otros. Aunque en este modelo hay ancianos, no es el modelo bíblico. En la Biblia no hay una sola persona en la cima de una jerarquía, sino un grupo de ancianos-pastores-supervisores capacitando a la iglesia.

James O’Kelly y los republicanos metodistas. 


James O’Kelly era un predicador metodista alrededor del tiempo de la guerra de revolución americana.  Para información biográfica, haga clic aquí.  O’Kelly disputaba tajantemente con Francis Asbury, el obispo metodista del tiempo, sobre el nombramiento de predicadores itinerantes.  O’Kelly encontró que Asbury era autoritario y abusivo.  Tras juntas y cartas entre estos dos y otros, a fin de cuentas, O’Kelly se separó con un número de otras iglesias metodistas y ministros buscando libertad e ideales americanos.  O’Kelly fue considerablemente influenciado por los principios que también llevaron a la revolución americana.  El alcance del impacto de valores culturales y políticos se puede ver fácilmente en el nombre elegido por este grupo que se separó.  El grupo fue llamado “metodistas republicanos”.  Por supuesto, esto no tiene nada que ver con el partido republicano moderno.  Más bien, fue una oposición directa al formato episcopal de gobierno eclesiástico en la iglesia metodista.  En vez de obispos, el grupo de O’Kelly tendría libertad.  Los ministros serían iguales y se juntarían como representantes de las congregaciones a quienes representaban para votar sobre temas que concernían al grupo.  Aunque O’Kelly citó la Biblia para defender sus perspectivas, se reconoce ampliamente que “los valores de O’Kelly era iguales que los de la alta burguesía republicana en su Virginia natal.  Tal como Patrick Henry, O’Kelly consideraba control metropolitano de asuntos locales como despotismo.”  Otro artículo sobre O’Kelly lo describe así, “James O’Kelly fue un individuo profundamente afectado por los principios democráticos de la revolución americana, y un hombre que intentó implementar esas creencias en su entendimiento de la administración eclesiástica.”  Específicamente, O’Kelly creía en “la causa de la libertad y de la autonomía individua.”  O’Kelly correctamente se oponía al modelo antibíblico del episcopado monárquico.  Sin embargo, su teología de gobierno de la iglesia se derivó hacia los ideales culturales americanos, en vez de regresar a la Biblia.  Se reporta que, cuando O’Kelly impugnó el nombramiento de circuitos del obispo, “En un punto del debate, O’Kelly se puso de pie con un Nuevo Testamento en la mano y declaró, ‘Hermanos, escuchadme, guardaos todo otro libro y formato, y permitáis que éste sea vuestro único criterio, y eso me satisfará.’  O’Kelly pensaba que los ministros cristianos seguramente estarían de acuerdo con tal propuesta.  Pero un replicó, ‘La Escritura de ninguna manera es un formato de gobierno suficiente.  El Señor ha dejado aquel negocio en manos de sus ministros, para hacer conforme a los tiempos y lugares.’”  La deriva teológica es más difícil de detectar cuando se alinea con nuestros valores y normas culturales.  Tal fue el caso con O’Kelly.  En resumen, “su gobierno congregacional reflejaba el de su nuevo país, una república.”  Al igual que en el caso de Ignacio, no hay necesidad de cuestionar las intenciones de O’Kelly sobre el tema.  No obstante, el resultado no fue un regreso a un modelo bíblico para el gobierno de la iglesia.

La deriva teológica hoy en día

A través de dos movimientos históricos de deriva teológica, se definen algunas características primarias del panorama de la iglesia de hoy.  Un arrastre es hacia la concentración de autoridad en un clero, sean obispos, sacerdotes, o pastores singulares.  Un arrastre contrario es hacia la democracia plena, con votos congregacionales y poca o ninguna estructura autoritaria, de la misma manera en que una porción de la cultura es jalada hacia el libertarismo en la escena política.  Otra influencia cultural se puede ver emergiendo.  La cultura de celebridades en nuestro mundo tecnológico es más influyente que nunca.  Figuras deportivas, estrellas de música pop, y los “influencers” de los medios sociales ahora son los que dirigen la cultura de una manera que no tiene precedente.  Dentro de la iglesia, la influencia de celebridades también es muy prevalente.  Muchas iglesias copian la moda del día.  La iglesia “seeker-friendly” (amigable a buscadores), la iglesia emergente, la iglesia simple, la iglesia misional.  Podría ser John MacArthur, Rob Bell, Francis Chan, o Hillsong lo que impulsa la teología de cualquier dada iglesia.  Tu iglesia debe ser exitosa, profesional, creciente y atractiva.  Especialmente, mientras las iglesias se alejan más de sus estructuras denominacionales tradicionales, quedan vulnerables a tendencias en maneras que, históricamente, no hubieran sido probables.  Dentro de mi hermandad, el movimiento de Restauración, las iglesias autónomas también quedan vulnerables.  Hay muchas fuerzas jalando en diferentes direcciones.  Hay necesidades urgentes que requieren soluciones.

Sin convicciones teológicas firmes en numerosos temas, las iglesias están susceptibles a la deriva teológica.  La teología de gobierno de iglesia es especialmente vulnerable en algunas maneras.  Para que el liderazgo local pueda tener influencia sobre sus congregantes, hay una presión enorme de imitar a líderes de iglesia exitosos, en vez de permanecer fieles a un modelo bíblico de la iglesia.  Cuando uno quiere saber cómo gobernar a una iglesia, ¿acuden a la Biblia o a Thom Rainer?  El estándar para el gobierno de una iglesia, ¿es Tim Keller o el Nuevo Testamento?  Por buenos que pueden ser esos siervos de Cristo, no pueden ni deben reemplazar un compromiso de seguir las Escrituras la más que sea posible.  ¿Qué influencias culturales podrían estar causando que tú y yo quedemos a la deriva teológica?

Conclusiones sobre la deriva teológica

Muchos pastores sirven noblemente.  Nada de lo que digo aquí se debe considerar un ataque.  Más bien, es un llamado—un llamado de vuelta a la Biblia.  Es hora de prestar atención a dónde estamos y dónde el Nuevo Testamento quiere que estemos.  Hemos estado a la deriva en un mar de ideas por demasiado tiempo.  Muchos de nosotros no prestamos atención a la política eclesiástica que tenemos.  Lo heredamos de algún lado y le hicimos las alteraciones que necesitábamos para poder pragmáticamente cumplir con el trabajo que teníamos que hacer.  Este es un llamado de detener la deriva, de poner curso hacia la ancianía bíblica, y de empezar a remar hacía la meta con intención.

No creo que ninguna doctrina de la Santa Escritura debe ser descuidada o definida hasta ya no existir.  Pero esto es precisamente lo que muchas iglesias le han hecho a la doctrina de la ancianía.  Incluso entre iglesias que dicen practicar la ancianía, los ancianos han sido reducidos a miembros de un consejo temporario de la iglesia, lo cual es muy contrario al model apostólico neotestamentario de una ancianía pastoral.  Aunque muchas iglesias podrían tener una ancianía, no es la que aparece en la Biblia.

Literalmente, decenas de millares de iglesias por todo el mundo practican alguna forma de liderazgo por ancianos porque creen que es una enseñanza bíblica.  Desafortunadamente, porque los proponentes de la ancianía han sido tan negligentes al articular adecuadamente esta doctrina, hay mucha confusión y pensamiento no bíblico rodeando el tema entre muchas iglesias dirigidas por ancianos.  Hay malentendidos persistentes y peligrosos sobre la ancianía que impiden que las iglesias puedan practicar una ancianía auténtica y bíblica.  Este tema es demasiado importante como para que quede estancado en tal confusión. 
Alexander Strauch

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