Filemón

Esta carta breve y el caso que describe generalmente no es el sujeto de mucha predicación a pesar de ser muy relevante y digno de estudio. Hay temas difíciles de abarcar en un devocional o sermón por limitaciones de espacio y tiempo. Aquí, por lo tanto, veremos algunas cosas y dejaremos otras cosas para estudios más profundos en otro momento.

Primero que nada, hay que conocer el caso. Filemón es un hombre con recursos que se ha convertido al Señor y permite que la iglesia se reúne en su casa. Sin embargo, sigue siendo dueño de esclavos. Uno de sus esclavos escapa y huye hasta donde está Pablo. Pablo, después de la conversión de Onésimo, le convence que debiera regresar a su amo y sujetarse. Pero, a la vez, Pablo le escribe una carta Filemón pidiendo un buen tratado del esclavo. Pablo utiliza su autoridad y relación con Filemón para proteger a su amigo, el esclavo; pero nunca exige su libertad. De esta carta y el caso podemos sacar varias conclusiones relevantes para el cristiano de hoy. Aquí hay algunas:

  1. Pablo no exige ni prohíbe prosperidad. Filemón es adinerado y Pablo no lo corrige. Onésimo es un esclavo, y Pablo no corrige eso tampoco. El estado socioeconómico no es relevante en el evangelio. Lo que es relevante es tener la misma actitud que tiene Pablo. No es necesario ser rico, tampoco es necesario ser pobre. Filemón puede utilizar su prosperidad a favor de la iglesia y los misioneros. Onésimo puede utilizar su obediencia y honestidad como testimonio fuerte. Fidelidad, honestidad, y otros valores son mucho más importantes. Y, por supuesto, la relación con Cristo es preeminente.
  2. Hay que obedecer normas sociales, leyes, y contratos siempre y cuando no nos obligan a pecar. Pueden ser muy injustos, pueden privarnos de derechos o privilegios que debemos tener, incluso pueden ser pecaminosos de parte del otro. Jesús, Pablo, Pedro, y los demás cristianos ejemplares del Nuevo Testamento solamente desobedecen leyes cuando obligan pecado de parte del cristiano. No es simplemente porque la ley es injusta. Si estamos bajo leyes y contratos injustos, pero que no nos obligan a pecar, debemos buscar salidas legales. Onésimo, aquí, tiene que volver a vivir como esclavo. La ley no ha cambiado simplemente porque él se convirtió. Su obligación a Filemón tampoco cambió con su salvación.
  3. Es bueno intervenir para la protección de personas. Mientras Pablo reconoce los derechos de Filemón, le recuerda que sus valores deben ser primeramente valores cristianos. Pablo utiliza los medios disponibles para proteger a Onésimo. Pablo, como un pastor sabio, sabe que normalmente es mejor recomendar fuertemente que obligar. Obligaciones engendran resentimiento. Pablo lleva a Filemón reflexionar bien (y saber el deseo de Pablo) y tomar la decisión apropiada. Pablo quiere, a fin de cuentas, proteger a los dos: el amo y el esclavo.
  4. La iglesia, en la época de Filemón es todavía una iglesia en casa. Los edificios que llamamos “iglesia” realmente no son la iglesia. Es probable que casi todos ya saben eso, pero tenemos que recordarlo siempre ya que nuestra cultura nos enseña otra cosa. La iglesia es el grupo de cristianos que se reúne en cierto lugar en el nombre de Cristo para enseñanza (predicación), la Cena del Señor, oración, y confraternidad. Un lindo edificio es útil y bueno, pero no es central. La iglesia es el grupo de cristianos. Somos la iglesia dondequiera que estemos.

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