El movimiento de restauración y sus lemas

Explicación del Movimiento de Restauración

Las Iglesias de Cristo tienen un patrimonio precioso, digno de ser preservado y promulgado hoy en día. Sus ideas y valores merecen la afirmación de todos y sus metas son una luz para el mundo. Sin embargo, de vez en cuando, hay que volver a restaurar nuestros pensamientos y compromisos. Nos toca renovar nuestras ideas y metas. Quiero invitarles a considerar algunos aspectos importantes del Movimiento de Restauración para seguir animados y entusiasmados con sus preceptos y principios.

Cerca el año 1800 varios ministros y varias iglesias en distintas partes del mundo empezaron a rechazar el denominacionalismo, la plétora de tradiciones e innovaciones humanas que habían sido aceptadas y promulgadas como si fueran doctrina de Dios, y la excesiva y dañosa división en el mundo cristiano. Buscando volver a la unidad que Cristo había mandado y pedido en oración, encontraron que la mejor forma de lograr su meta fuera la elevación de la constitución de la iglesia, la restauración del evangelio simple y los patrones de la iglesia comunicados en el Nuevo Testamento, y el abandono de toda innovación humana que añadía, restaba, o modificaba a lo que había sido revelado y grabado en las Escrituras.

Se apartaron o fueron expulsados de sus denominaciones por sus convicciones, pero en lugar de simplemente formar un nuevo grupo con sus preferencias y opiniones, buscaron implementar algo nuevo, volver a la senda antigua. Encontraron que en la Biblia se encuentra el mensaje, los patrones, y las instrucciones en un estado prístino y puro. No lograron perfección, pero lograron iniciar un nuevo movimiento buscando una doble meta, unión bajo la verdad bíblica – una iglesia esencial, intencional, y constitucionalmente una. Tenían la meta noble de destruir el espíritu denominacional para unir a toda la iglesia de Cristo y así lograr cumplir mejor con la Gran Comisión: hacer discípulos por evangelismo de los perdidos y edificación de los redimidos.

Pensando en dónde estoy sirviendo ahora, este movimiento llegó a Chile en 1949 con la llegada de Bertrand Smith en Valparaíso. Comenzó su primera reunión de iglesia en septiembre del mismo año. Desde este entonces, la iglesia de Cristo expandió en Chile con la misma meta. Desde el norte hasta Chiloé, el movimiento expandió con algo de éxito, formando a muchas iglesias y viendo a muchos discipulados.

La iglesia de Cristo ha vivido altos y bajos. De vez en cuando es necesario volver a contemplar las raíces y fundamentos del movimiento, decidir si todavía si son relevantes y viables, y si es así, renovar nuestra convicción y energía y volver a promover sus metas y principios. Actualmente, creo que nos encontramos en un cruce que determina el rumbo de las iglesias de Cristo en Chile y en otros paises. Estamos divididos según personalidades jurídicas, personajes de influencia, estilos, y muchas innovaciones desconocidas en el Nuevo Testamento. Muchos de los hermanos desconocen el movimiento, con sus ideas y principios únicos. Consideran que las iglesias de Cristo son simplemente una denominación más, otro estilo de hacer iglesia. Muchos siguen las tendencias del mundo evangélico sin escudriñar la Escritura, y pierdan el rumbo de la restauración.

Abajo tengo un resumen de algunos de los principios del movimiento y unos lemas tradicionalmente usados para expresar estos principios. Se darán cuenta de que no se trata de una lista de doctrinas que hay que aceptar para ser “iglesia de Cristo” sino, más bien, un conjunto de principios, metas y convicciones que puedan servir para unir a la iglesia verdaderamente.  

Principios y lemas

Principios de las Iglesias de Cristo e Iglesias Cristianas:

  1. Buscan unidad bajo la autoridad de la Biblia
  2. Son iglesias neotestamentarias, dedicadas a la restauración de las doctrinas y prácticas establecidas en el Nuevo Testamento (esto ha llevado al movimiento a cosas como: pluralidad de ancianos/pastores/supervisores en la iglesia local; la Cena del Señor cada domingo; el bautismo por inmersión para perdón de pecados; entre otras doctrinas comúnmente aceptadas en el movimiento por ser claramente enseñadas en el Nuevo Testamento)
  3. Respetan la autonomía de la iglesia local.
  4. Encuentran su unidad no de una estructura de autoridad sino de un compromiso común para elevar la autoridad de las enseñanzas y patrones del Nuevo Testamento y el trabajo coordinado para evangelización de los perdidos y ayuda puntual para congregaciones locales
  5. Evitan la imposición de reglas humanas, interpretaciones, credos y confesiones como pruebas de comunidad y membresía
  6. Pueden tomar decisiones no específicamente mencionadas en la Biblia siempre cuando reconocen que éstas son innovaciones y expedientes; que no son doctrina divina.

El uso de algunos lemas puede ayudarnos en seguir alineados:

  1. Donde habla la Escritura, nosotros hablamos; donde se calla la Escritura, nosotros nos callamos. Este lema habla de la hermenéutica del movimiento de restauración y la forma de aplicar la Biblia a la vida personal y la vida de la iglesia. La idea es que, si la Biblia habla – expresa una norma (mandato, instrucción, etc.), un ejemplo positivo con aprobación apostólica, o una inferencia necesaria – esto debe ser observado y predicado sin cambios. Si la Biblia se calla – ni aprueba ni prohíbe algo y no hay inferencias necesarias – uno queda con libertad de consciencia y opinión. Debe hacer su mejor esfuerzo en guardar los principios bíblicos según su conocimiento. Pero, esta libertad no se aplica a cosas donde la Biblia habla ya que obediencia a la Biblia, observación de ejemplo apostólico y aplicación de inferencias necesarias no es opcional. Diferencias en la aplicación de este lema ha producido algunos problemas, aunque la misma meta es ampliamente reconocida en el movimiento.
  2. Ningún credo sino Cristo, ningún libro sino la Biblia, ningún nombre sino el divino. La primera parte habla de la base de la unidad de la iglesia. La verdad de Cristo, su obra y la salvación que hay solo en él son cosas que unen a la iglesia. Muchas iglesias han usado credos y confesiones para establecer doctrinas oficiales y así lograr unidad. El problema principal es que credos y confesiones son productos de seres humanos falibles y pueden equivocarse. Hasta los credos más antiguos tienen frases dudosas. No podemos elevar tradición humana al mismo nivel que la Palabra de Dios. El problema segundario es que no funciona para dar unidad. Los grupos que usan credos han experimentados cambios grandes en su doctrina (como la iglesia católica) y divisiones sin fin (como los bautistas o presbiterianos). Utilizar un credo o confesión en enseñanza no sería malo, pero la tentación siempre es elevar estos instrumentos al nivel de una interpretación oficial, finalmente usurpando la autoridad de la Biblia. La mejor base para unidad es Cristo mismo. La segunda frase es una variación de la primera, pero reconoce la Biblia como fuente de unidad también. Como todos los cristianos tienen básicamente la misma Escritura, podemos, por volver a ella lograr una unidad verdadera y profunda, con armonía y un mismo sentir, en lugar de una unidad superficial basado en ignorancia o la imposición de una jerarquía. Por un lado, la Biblia nos guía a la verdad de Dios, puesto que “su palabra es verdad”. En la Biblia tenemos las palabras de Dios, exhaladas por su boca; un estándar inquebrantable. Una unidad fundamentada sobre el cimiento de las palabras de Cristo es una unidad estable que puede resistir a cualquier tormenta que venga. Por el otro lado, la Biblia también insta unidad y, por ser la constitución de la iglesia, reconocida ampliamente en el mundo cristiano, es el mejor factor viable para promover unidad y verdad en la iglesia que Cristo fundó. La tercera parte de este lema se basa en la idea antigua de que las divisiones en la iglesia son inherentemente malas y deben ser eliminadas. Desde las divisiones en Corinto donde la gente se alineaba con Pablo o Pedro o Apolo, los cristianos se han formado partidos y sectas con nombres distintivas para identificar su pertinencia y facilitar su distinción de los demás cristianos. Desde los principios del Movimiento de la Restauración, y también visible en otros momentos de la historia de la iglesia, la maldad de asignar nombres denominacionales se ha visto como problemático o pecaminoso. Lutero, en el principio de la reforma protestante, rechazó el término luterano, y Wesley rechazó los términos wesleyano o metodista. Los promotores del Movimiento de Restauración buscaban los nombres más bíblicos y universales para que no llegáramos a ser una denominación más. Ellos usaban los nombres “iglesia cristiana” o “iglesia de Cristo” o “discípulos de Cristo” intercambiablemente. Su idea y meta fue la eliminación del espíritu partidario, denominacional y sectaria del mundo cristiano.
  3. Hacer las cosas de la Biblia, a la manera de la Biblia, y llamarlas con los nombres de la Biblia. Este lema está enfocado en la vida de la iglesia, su organización, su misión, sus reuniones (cultos) y actividades. Primero, una idea que hay que hacer lo que la Biblia dice. Si la Biblia pide bautismo, no tenemos permiso de omitirlo. Si la Biblia exige cultos, no estamos con libertad de dejar de congregarnos. Si la Biblia insta enseñanza, predicación, y formación hay que hacerlo. En todo lo que la Biblia presenta como ley, regla o norma para la iglesia, la iglesia debe hacer. El Nuevo Testamento tiene muchas instrucciones para la iglesia, todas las cuales debemos observar y guardar sin desviaciones. Y, en cuanto nos es posible, debemos hacer las cosas a la manera bíblica. Esto habla de formas y frecuencias. Si bautismo bíblico es inmersión, no lo sustituimos con aspersión. Si la Cena debe ser cada semana, no podemos bajar su frecuencia. En muchos casos, la Biblia no especifica un método (formas de evangelizar, horario de culto, vestimento (dentro de las normas de la modestia), y en muchas cosas más. En estos casos, no cambiamos la esencia, pero podemos usar razonamiento bíblico y conocimiento cultural para realizar lo que la iglesia debe hacer. Finalmente, si la Biblia da un nombre a algo, debemos preferir este nombre. Algunas cosas en la Biblia tienen múltiples nombres, entonces podemos elegir entre estos. La Cena de Señor es nombrado en la Biblia con ciertos términos. El único puesto de liderazgo espiritual en la iglesia local en la Biblia es nombrado anciano, obispo (supervisor) o pastor-maestro. En este caso, es mejor usar uno de estos términos en lugar de buscar otro término.
  4. La Biblia es la única regla de la fe y la práctica. Este lema recalca que no hay ningún otro documento humano que puede o debe ser usado como regla de la fe ni de la práctica. Algunos grupos usan credos (declaraciones oficiales de las enseñanzas básicas) para determinar si uno realmente es cristiano o tiene la salvación. También algunos grupos tienen confesiones de fe o catequismos que sirven un propósito parecido. Pero, al hacer cualquier documento una interpretación oficial de la Biblia, por defecto y en hecho, se lo hace más importante que la misma Palabra de Dios. Con estos documentos oficiales, uno no puede apelar a la Biblia ya que estos documentos llegan a ser la interpretación oficial y autoritativa de la Escritura. A fin de cuentas, estas cosas ponen obstáculos entre el creyente y lo que debe ser la única regla y también obstaculizan la unidad requerida por la misma Palabra. Los lemas no tienen la misma función que un credo ya que no son oficiales, no son autoritativos, y no son usados para juzgar a otros cristianos. Solamente son ayudas voluntarias que apuntan a ciertos principios o conceptos comúnmente vistos importante para lograr el doble meta de verdad y unidad.
  5. En los esenciales, unidad; en los no esenciales, libertad; en todas las cosas, amor. Este lema tiene una intención noble, pero es poco ambiguo. La idea general es que hay cosas que nos deben unir en Cristo, una lista corta de cosas que son fundamentales para realmente pertenecer a Cristo. Si uno tiene estos “esenciales” puede diferir en otras cosas y sigue siendo hermano. El problema siempre ha sido en determinar cuáles cosas son esenciales sin caer en hacer credos o confesiones de fe. Ciertamente, la Biblia expresa algunas cosas esenciales para realmente estar en Cristo, y estos elementos podemos reconocer. Sin embargo, hay varias cosas que se podrían ver como esenciales, aunque la Biblia no lo dice tan claramente. También, en la segunda parte, a veces se cita el lema “en las opiniones” como si todas las cosas que no son esenciales son meramente opiniones, y esto no es cierto. Hay muchas cosas que mientras no son esenciales para ser salvo, son bien importantes para la vida santa, para el funcionamiento de la iglesia, para liderazgo bíblico, etc. Por eso creo que la versión del lema que dice “en esenciales, unidad; en opinión, libertad…” debe ser evitada. El principio final es bueno, ya que estemos de acuerdo o no, el amor cristiano es un mandato de Jesús. No debemos guardar rencor ni odio contra los cristianos que difieren de nosotros. Incluso cuando discrepan en cosas netamente esenciales, en amor esperamos ver su arrepentimiento y salvación. Podemos tener debates y discusiones fuertes a favor de la verdad sin caer en el rencor.
  6. No somos los únicos cristianos, pero somos cristianos únicamente. (sin otro apellido). Una idea importante en el movimiento es la eliminación de nombres sectarios y partidarios de las denominaciones. Poner otro nombre en lugar del nombre de Cristo es como una mujer que rechace el apellido de su marido y empieza identificarse por el nombre de un empleado de él. El rechazo de nombres basados en personas (luterano, wesleyano, menonita, calvinista, arminiano, etc.) y los nombres basados en creencias o formas (presbiteriano, bautista, pentecostal, episcopal, etc.) y la aceptación de solamente el termino “iglesia” y un indicador de su pertenencia (“cristiana” o “de Cristo”) ha causado una medida de confusión que este lema busca aclarar o evitar. La conclusión errónea sacada por algunos es que, si nosotros somos la iglesia de Cristo, es razonable concluir que las otras iglesias no son de Cristo, y si no son de Cristo sus miembros tampoco son de Cristo. Es precisamente el espíritu sectario que el movimiento busca eliminar. Membresía en una iglesia con el nombre “Iglesia de Cristo _____” no garantiza salvación. Tampoco membresía en una denominación precluye salvación. Hay cristianos en las denominaciones. Creemos que hemos encontrado un mejor camino, eliminando nombres sectarios y denominacionales. Pero, esto no hemos hecho para cuestionar la fe de los otros, sino para invitarles a caminar con nosotros en una senda dedicada exclusivamente a Cristo, en hecho y nombre.  
  7. La iglesia de Cristo en la tierra es esencial, intencional, y constitucionalmente una. “La iglesia de Cristo (universal) es formada de todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo, profesan fe en Cristo y obediencia a Él en todas las cosas según las Escrituras,” Las actitudes y el estilo de vida de los cristianos deben corresponder a esta obediencia. “Cualquier persona que no cumpla esto no puede ser llamada verdadera y propiamente cristiana.” Es cierto que tenemos congregaciones locales independiente y autónomas, estas congregaciones no deben estar divididas, en desarmonía, ni con animosidades. Para que puedan lograr esta unidad, es necesario que reconozcan la misma regla y constitución de la iglesia, la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento. En esencia, si lo reconocemos o no, la iglesia de Cristo es una. Todos llegaremos al mismo juicio, y el cielo es uno para todos los cristianos. El diseño de Cristo es edificar su iglesia, no sus iglesias, sobre la roca de la verdad expresada en la profesión de Pedro. Él no nos une a uno de sus cuerpos cuando somos bautizados, sino a su cuerpo único, habiendo sido sepultados y resucitados y revestidos con él mismo. El Nuevo Testamento, la constitución de la iglesia, debe ser su fuente de doctrina y prácticas; debe ser su única norma y regla. Nadie tiene derecho de agregar, restar, ni modificar lo que Cristo ha ordenado en su iglesia. Nadie tampoco tiene la sabiduría como para mejorar de alguna forma la intención de Cristo. Su palabra es perfecta y debe ser reconocida, guardada, e implementada con exactitud en todas las congregaciones locales.  

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