Hechos 1

Testigos especiales

El trato especial de Jesús hacia sus Apóstoles es evidente en el comienzo del libro de Hechos. Lucas es claro en los primeros versículos. Dice que él había dado instrucciones a los apóstoles que él había elegido. Dice que “a estos…” Jesús dio evidencia y pruebas de su resurrección (se puede pensar en sus apariencias a los discípulos, su demostración a Tomás, su conversación con los dos discípulos en el camino a Emaús, etc.). Son los mismos que él reunió para dar sus instrucciones finales. Jesús habla directamente a sus apóstoles cuando dice que tenían que esperar en Jerusalén hasta recibir el Espíritu Santo para ser sus testigos en las naciones. Y, efectivamente, son ellos quienes recibirán capacidades especiales para la formación de la nueva iglesia de Cristo, predicar por primera vez el Evangelio, administrar la iglesia en sus etapas más vulnerables, y llevar las buenas nuevas de Jesús a las naciones.

En el contexto inmediato, se nota que principalmente son ellos que son testigos de Jesús. En los otros textos en el Nuevo Testamento, cuando habla de testigos del Evangelio, principalmente habla de los apóstoles y otros testigos oculares de Jesús resucitados. Ellos fueron verdaderos testigos porque habían presenciado los hechos y podrían comprobar por primera mano las verdades que se predicaba. Así, Pablo en 1 Corintios 15 nombra los testigos para que, si sus lectores se dudaban de la realidad de la resurrección, podrían fácilmente volver a ellos y verificar los fundamentos de su fe. En 1 Juan 1:1-4 y 1 Pedro 1:16 también el énfasis que el Apóstol había, con sus propios sentidos, verificado la realidad de lo que hablaba. Pablo también, de una forma muy especial, era testigo de Jesús resucitado podría verificar la veracidad del Evangelio. Estos testigos (Juan, Pedro, Pablo y otros) grabaron sus testimonios para que pudieran seguir siendo testigos después de su partida de esta vida terrenal.

Ahora, en un sentido los otros cristianos pueden decir que son testigos. Pero, hay que ser cuidadoso para no bajar el perfil de la importancia de los relatos de los testigos oculares. Los cristianos dan testimonio de lo que Cristo ha hecho en sus vidas. Sin embargo, el mundo siempre puede ver estos testimonios como subjetivos. Y, a fin de cuentas, el cristiano no predica principalmente que Dios contesta oraciones, ni que Dios puede resolver problemas en la vida, ni que la vida en Cristo es mejor que la vida en el mundo. No es que estas cosas no son ciertas, sino que estas cosas son insuficientes. Lo que salva es la obra de Jesús en la cruz. La resurrección da esperanza y una garantía de la meta del Evangelio. Los cristianos de hoy no son testigos de esta verdad. Los cristianos de hoy tienen que relatar el testimonio de los testigos oculares y persuadir al incrédulo que deben recibir a Jesús como su Señor y Salvador, bajo el plan de la salvación enseñada en el Nuevo Testamento.

Se escucha mucho que la división que Jesús hizo (Jerusalén, el ámbito local; Judea y Samaria, el ámbito regional; y los confines de la tierra, el ámbito internacional) como modelo para evangelismo y misiones. Mientras es válido hacer misiones en todos estos ámbitos, el punto principal es la expansión inicial del Evangelio que se verá en Hechos. Si usar esto como esquema para misiones es útil no hay nada en su contra. Es verdad que si uno no predica en su sector local es poco probable que lo hará estando en otra cultura. Sin embargo, se verá en Hechos que cuando Pablo fue escogido no tenía volver a Tarso para empezar su carrera. Cuando Timoteo fue seleccionado, fue de inmediato con Pablo en viajes misioneros. No es necesario que cada persona haga este esquema en su vida personal, y no fue el punto de lo que Jesús dijo y Lucas relató.

El retorno de Jesús

La ascensión de Jesús señala que Jesús ahora está vivo y activo, en el Cielo. Cuando la Biblia presenta a Jesús sentado a la diestra del Padre, es para indicar que terminó su obra redentora y que ahora reina con autoridad. Cuando el Nuevo Testamento presenta a Jesús de pie en el Cielo, señala que está activo e interviniendo a favor de su iglesia o su seguidor.

La ascensión también tiene con ella la enseñanza del regreso futuro de Jesús. Tal como los ángeles anunciaron en Hechos 1, Jesús volverá como se fue. Volverá física y literalmente. La segunda venida de Jesús será real y concreta. No es una metáfora. No es una analogía. No es una alegoría. Es una realidad futura que los cristianos deben esperar con gozo y esperanza.

Decisiones

Pedro, mientras que los apóstoles y los otros creyentes iniciales (las mujeres y la familia de Jesús) esperaban en el aposento alto, les recordó de la muerte de Judas, el discípulo que había traicionado a Jesús. Pedro lamenta su decisión y la partida de uno que había sido parte de su grupo intimo durante tres años. No demuestra amargura, sino un recuento minimalista (los versículos 18 y 19 probablemente son un paréntesis de Lucas para informar a su lector de lo que había ocurrido con Judas). Pedro cita dos Salmos que predicen la traición y también el nombramiento de otro para tomar su lugar.

El grupo propone criterio para elegir a un reemplazante y dejan que el grupo entero proponga hombres idóneos para el cargo. Encuentran a dos hombres que cumplen igualmente las condiciones buscadas. Para decidir entre los dos, después de una oración, echaron suertes. Habían varias formas de echar suertes y hay varias interpretaciones de precisamente que hicieron en este caso. Algunos piensan que votaron entre los 120. Otros creen que fue una forma de selección mencionado en el Antiguo Testamento (lo cual parece más probable). Eligieron un hombre llamado Matías. La Biblia no dice nada más acerca de este Apóstol, pero la tradición de la iglesia indica que fue a Capadocia (Georgia moderno) donde sirvió fielmente hasta su martirio.

Aplicando eso al proceso de tomar decisiones importantes, se nota que lo primero que el cristiano debe hacer es usar conocimiento bíblico y doctrinal, junto con pensamiento lógico para ver las mejores opciones. Ellos no eran flojos, sino que buscaron con diligencia encontrar los mejores candidatos. En resumen, 1) ver la evidencia bíblica y doctrinal, 2) aplicar pensamiento lógico para evaluar opciones, 3) orar, pidiendo que se haga la voluntad de Dios, pidiendo sabiduría, etc. (sin pedir revelación o la respuesta), 4) si hay múltiples opciones validas según la Biblia, la sana doctrina, y el pensamiento lógico y hay que decidir entre estas opciones, se puede buscar formas de tomar la decisión. Este pasaje no es una instrucción normalizando la suerte o el azar como buenas formas de encontrar la voluntad de Dios, pero sirve en ciertos casos después de haber aplicado la Palabra de Dios, razonado, investigado, y orado.

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