La realidad de la ira de Dios – 30 versículos bíblicos

¿Es Dios un Dios de ira? ¿Es mejor pensar en un Dios de castigo o un Dios de amor?

En un mundo cristiano en que el amor de Dios ha sido elevado a lo más central de la esencia de Dios es difícil ver como su ira y conceptos de castigo podrían ser reales. En la imaginación cristiana la declaración de Juan en 1 Juan 4 que “Dios es amor” quiere decir que todo otro atributo es inferior y debe someterse y regirse por el amor o que todos los demás atributos realmente son aspectos y facetas del amor de Dios. En otro examinaremos por qué estas concepciones de las implicancias del amor de Dios son equivocadas. Aquí examinaremos si la Biblia afirma la realidad de la ira de Dios. Empezaremos con unos versículos que parecen afirmarla.

Empezaremos con 10 versículos del Antiguo Testamento que hablan de la ira de Dios, vendrán del Pentateuco, libros históricos, sabiduría y profetas para demostrar que el concepto no es limitado a ciertos géneros y contextos específicos.

  1. Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra Moisés, y le dijo: «¿No está allí tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él habla bien. Y además, ahora él sale a recibirte. Al verte, se alegrará en su corazón. (Éxo 4:14)
  2. Hasta en Horeb provocaron a ira al SEÑOR, y el SEÑOR se enojó tanto contra ustedes que estuvo a punto de destruirlos. (Deu 9:8)
  3. Abandonaron al SEÑOR, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de entre los dioses de los pueblos que estaban a su derredor; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEÑOR. (Jue 2:12)
  4. Sirvió, pues, a Baal y lo adoró, y provocó a ira al SEÑOR, Dios de Israel, conforme a todo lo que había hecho su padre. (1Re 22:53)
  5. Luego les hablará en Su ira, Y en Su furor los aterrará, diciendo: (Sal 2:5)
  6. Envió sobre ellos el ardor de Su ira, Furia, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores. Preparó senda para Su ira; No libró sus almas de la muerte, Sino que entregó sus vidas a la plaga, (Sal 78:49-50)
  7. Clemente y compasivo es el SEÑOR, Lento para la ira y grande en misericordia. (Sal 145:8)
  8. Por esta causa se ha encendido la ira del SEÑOR contra Su pueblo, Y ha extendido Su mano contra ellos y los ha herido. Los montes temblaron y sus cadáveres yacen como desecho en medio de las calles. Con todo esto, no se ha agotado Su ira, Y aún está extendida Su mano. (Isa 5:25)
  9. ¿Dónde está ahora tu rey Para que te salve en todas tus ciudades, Y tus jueces de quienes me decías: «Dame rey y príncipes»? En Mi ira te di un rey, Y te lo quité en Mi furor. (Ose 13:10-11)
  10. El SEÑOR es lento para la ira y grande en poder, Y ciertamente el SEÑOR no dejará sin castigo al culpable. En el torbellino y la tempestad está Su camino, Y las nubes son el polvo de Sus pies. (Nah 1:3)

Ahora 10 versículos del Nuevo Testamento para mostrar que el concepto no es exclusivamente del Antiguo Testamento. Aunque la cosmovisión cristiana y el testimonio bíblico afirman que Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre (es decir, sus atributos y su carácter no cambian) algunos cristianos erróneamente piensan que el Dios del Nuevo Testamento es muy diferente, actuando por amor en lugar de ira.

  1. Pero cuando vio que muchos de los fariseos y saduceos venían para el bautismo, les dijo: «¡Camada de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que está al venir? (Mat 3:7)
  2. ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad sobre la tierra, e ira para este pueblo. (Luc 21:23)
  3. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él». (Jua 3:36)
  4. Pero por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. (Rom 2:5)
  5. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. (Rom 5:9)
  6. Que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. (Efe 5:6)
  7. Porque los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho: «COMO JURÉ EN MI IRA: “NO ENTRARÁN EN MI REPOSO”», aunque las obras de Él estaban acabadas desde la fundación del mundo. (Heb 4:3)
  8. y decían a los montes y a las peñas: «Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. (Apo 6:16)
  9. Entonces los siguió otro ángel, el tercero, diciendo a gran voz: «Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y recibe una marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino del furor de Dios, que está preparado puro en la copa de Su ira. Será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero. (Apo 14:9-10)
  10. De Su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones y las regirá con vara de hierro. Él mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso. (Apo 19:15)

Y estas listas son sin incluir sinónimos e ideas relacionadas, como castigo. Entonces, vamos con otra lista de 10:

  1. El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (Jua 3:18)
  2. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado. (Mar 16:16)
  3. Pues conocemos a Aquel que dijo: «MÍA ES LA VENGANZA, YO PAGARÉ». Y otra vez: «EL SEÑOR JUZGARÁ A SU PUEBLO». ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! (Heb 10:30-31)
  4. porque nuestro Dios es fuego consumidor. (Heb 12:29)
  5. Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles, y recogerán de Su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. (Mat 13:40-42)
  6. Porque Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio. Tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. También condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después. (2Pe 2:4-6)
  7. Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, a semejanza de aquellos, puesto que ellas se corrompieron y siguieron carne extraña, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno. (Jud 1:7)
  8. Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. (Jua 15:6)
  9. ¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán del juicio del infierno? (Mat 23:33)
  10. Pero que Él les dé alivio a ustedes que son afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con Sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando castigo a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder, (2Ts 1:7-9)

No es placentero hablar ni pensar en la santa ira de Dios, el castigo, el juicio y la condenación. Pero ignorar o negar el peligro parece ser como las imágenes de avestruz con su cabeza bajo la tierra para no ver el peligro (aunque realmente lo hacen para cuidar los huevos) o el niño que tapa sus ojos como que eso cambia lo que está afuera.

Ahora, quiero decir, que cuando hablamos de la ira de Dios, no debemos pensar en un enojo subjetivo, emocional, y fuera control como vemos en los seres humanos. Debemos, más bien, pensar en un juicio lógico y considerado, justo y santo, dirigido y controlado. No es una rabia descontrolada y desenfrenada. Es como un sistema legal en que, aunque el juez y jurado pueden legitimante sentir repugnancia y repulsión por la maldad que tienen que evaluar, basan su juicio y la pena en los hechos del caso de forma imparcial y desapasionada. Un juicio emitido objetivamente no es necesariamente sin emoción, cuando los hechos del caso provocan aversión e indignación justificada. Dios tiene emoción, pero su justo juicio es objetivo y santo.

Los pasajes son demasiados frecuentes, ubicuos, diversos y enfáticos como para justificar una negación de esta realidad. La santidad de Dios, en la presencia del pecado se expresa en santa ira y juicio.  

3 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s