La mesa del Señor no pertenece a la Iglesia ni al liderazgo local. La mesa es “del Señor” y la cena es “del Señor” señalando que le pertenece a Él. Así, debe ser Él quien tiene derecho de invitar y de excluir. Los que Él invita son invitados y los que Él excluye son excluidos. Por ende, el liderazgo de la iglesia local debe ser cuidadoso en su explicación para expresar fielmente la invitación del Señor.

Lo primero que vemos es que la Cena del Señor tiene una función como parte de la vida de la Iglesia. Cabe recordar que la Iglesia no es una corporación o persona jurídica, la Iglesia no es un edificio, ni tampoco es la Iglesia un culto. La Iglesia es el conjunto de los cristianos. Cuando Jesucristo participó en su ultima cena con los discípulos, instituyó la Cena para sus seguidores. No fue una instrucción hacia una masa de gente. Jesús dirigió sus palabras a ellos, los discípulos, para que ellos participaran en la Cena del Señor después de Su partida. Por ejemplo, Jesús dice claramente que iba a tomar la Cena con ellos: Y diréis al dueño de la casa: «El Maestro te dice: “¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con mis discípulos?”». (Luc 22:11) Y, luego, repite que quería tomar la cena con “vosotros” y que su sacrificio fue para “vosotros” múltiples veces en el relato (Luc 22:15-20).

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Esta cena fue parte de la práctica de la Iglesia desde su inauguración en el día de Pentecostés. Pues, después de relatar la conversión de miles de personas en el bautismo tras la predicación de Pedro, Lucas nos informa de cuatro pilares en los cuales ellos se mantenían firme. Una de estas cosas, “el partimiento del pan”, es la Cena del Señor (Hch 2:42). Además, Pablo reafirma el testimonio de los Evangelios en las instrucciones que imparta en 1 Corintios 11:24ss con “vosotros” y “haced” otra vez indicando que fue instaurada para los discípulos. Pablo lo transmitió a las iglesias (tal como Pedro y los demás Apóstoles deben haber hecho después de Pentecostés para que la iglesia supiera de esta práctica como para mantenerse firme en ella) y afirma lo cual al decir en 1 Cor 11:23 “Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado…”  y luego resume la enseñanza de la Cena. Vemos en el mismo contexto que la Cena se practicaba cuando ellos se reunían como Iglesia, o sea, como una asamblea o reunión de cristianos.

Esta cena fue diseñado para ser tomado en la reunión de los cristianos y los símbolos, aparte de su sentido principal (la carne y sangre de Jesús) también representaban la unidad del cuerpo, la Iglesia, el conjunto de cristianos. Esto encontramos claramente en 1 Cor 10:17, lo cual dice: Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. Pero, esto no sería verdad si hay incrédulos participando algunos participando no son cristianos. No somos “un solo cuerpo” con visitas que no comparten la misma fe.

El pasaje en 1 Corintios 10 es importante porque también señala que los que participan de la Cena participan del cuerpo y la sangre de Jesús: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo? (1 Cor 10:16) Pablo indica en el versículo anterior que la respuesta a su pregunta retorica debe ser obvio a cualquier cristiano sabio. Comemos del pan y tomamos de la copa como participación en el sacrificio de Cristo que compró nuestra salvación. Esto concuerda con el propósito general de la Cena que es la conmemoración del sacrificio de Jesús que ha sido aplicado a nuestra cuenta. Esto es verdad solamente de los cristianos.

Para tomar la Cena apropiadamente hay que hacerlo en memoria de Él, hay que considerar el cuerpo, hay que hacer reflexión, y hay que proclamar la muerte de Cristo hasta que Él venga. Pablo enseña todo esto y más en 1 Corintios 11:23-34. ¿Cómo puede una persona incrédula hacer todo eso? Es imposible.

La Cena del Señor es para los cristianos. Este hecho simple debe ser obvio. Ahora hay que ver la relevancia de este hecho. ¿Es tan grave si un incrédulo tome de la Cena? Hay dos pasajes que señala que efectivamente tiene importancia. Uno de los pasajes: Considerad al pueblo de Israel: los que comen los sacrificios, ¿no participan del altar? ¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo? No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que seáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos, acaso, más fuertes que Él? (1 Cor 10:18-22) Tomar de la Cena sin estar en una relación exclusiva con el Señor es peligroso, provoca sus celos. Mezclar cristianismo con otras religiones o estar fuera de la participación con Cristo son condiciones incompatibles con la Cena. La Cena es para personas dedicadas a Cristo; no tienen que ser perfectos, pero tienen que estar en Cristo.

El otro texto dice: De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. (1 Cor 11:27-29) Ya que los incrédulos no pueden tomar la Cena en buena forma (“indignamente” habla de tomar la Cena sin cumplir con su sentido y con mal enfoque, no de ser digno), se exponen a juicio.

¿Quiénes son los cristianos que deben participar de la Cena?  Son los que creen y que se arrepienten y que han sido bautizados (Hechos 2:37-42; Rom. 6:3-5; Gál. 3:26-27)

Los niños que no han alcanzado la edad para tomar la decisión de creer en Cristo, arrepentirse y ser bautizado tampoco necesitan la Cena y, además, pueden fácilmente hacerlo sin el entendimiento necesario para hacerlo bien.

La conclusión que debe ser explicado con claridad: Solamente los creyentes que han sido bautizados deben participar en la Cena del Señor.

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