La iglesia es representada en la Biblia, famosamente, como el cuerpo de Cristo, su novia, y un rebaño. Los miembros de la iglesia son representados como partes del cuerpo y ovejas. Aquí, en 1 Pedro tenemos otra imagen de la iglesia. La iglesia es una casa espiritual para un sacerdocio santo. Los cristianos como individuos, en esta imagen, son piedras vivas y sacerdotes. Las dos imágenes tienen una relación estrecha. La casa espiritual de Dios es el tempo, el lugar donde había cercanía con Él y donde aceptaba sacrificios y ofrendas. El sacerdocio habla de las personas que ofrecían ofrendas y sacrificios de varias clases, y los que tenían más acceso a Dios. Al decir que los cristianos en su conjunto son esta casa espiritual, señala que los cristianos son un templo, un lugar donde Dios se hace presente y donde acepta sacrificios. Los cristianos también son las personas habilitadas para ofrecer tales sacrificios.

Y viniendo a Él, como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. (1 Ped 2:4-5)

Esta imagen de la Iglesia de Cristo como un templo espiritual es común en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Pablo dice ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son. (1 Cor 3:16-17) y Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. (Efe 2:20-21) y, otra vez, ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: «HABITARÉ EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS; Y SERÉ SU DIOS, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. (2 Cor 6:16)

Otros textos tal vez hablan de la misma idea en otras palabras, recordando que el templo es la casa de Dios y que, antes del templo, el tabernáculo cumplía con el mismo propósito. Pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza. (Heb 3:6) Cuando terminaron de hablar, Jacobo tomó la palabra y dijo: «Escúchenme, hermanos. Simón ha relatado cómo Dios al principio tuvo a bien tomar de entre los gentiles un pueblo para Su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: “DESPUÉS DE ESTO VOLVERÉ, Y REEDIFICARÉ EL TABERNÁCULO DE DAVID QUE HA CAÍDO. Y REEDIFICARÉ SUS RUINAS, Y LO LEVANTARÉ DE NUEVO, PARA QUE EL RESTO DE LOS HOMBRES BUSQUE AL SEÑOR, Y TODOS LOS GENTILES QUE SON LLAMADOS POR MI NOMBRE”, DICE EL SEÑOR, QUE HACE SABER TODO ESTO DESDE TIEMPOS ANTIGUOS. (Hch 15:13-18)

Con este uso del concepto del templo en el Nuevo Testamento – esto es, que la iglesia es el templo – algunos consideran que pasajes como Este se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. (2 Tes 2:4) hablan de la iglesia, no de un templo físico en Jerusalén. De tal modo que un templo físico en Jerusalén no es necesario para el cumplimiento de profecías de la segunda venida de Jesús. Esto parece bastante razonable, dado el uso del concepto en el Nuevo Testamento. La iglesia es el templo. Los miembros son las piedras vivas.

Como el templo representa la presencia de Dios con su pueblo, también se ve esta imagen en Apocalipsis con referencia a la condición final de los cristianos en la eternidad, con el Señor. Por ejemplo, dice, No vi en ella templo alguno, porque su templo es el Señor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero. (Apo 21:22) y como promesa dice Al vencedor le haré una columna en el templo de Mi Dios, y nunca más saldrá de allí. Escribiré sobre él el nombre de Mi Dios y el nombre de la ciudad de Mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de Mi Dios, y Mi nombre nuevo. (Apo 3:12) que podría tener referencia a la iglesia ahora o a la condición celestial después de esta vida.

El templo donde se encuentra la presencia del Señor en un sentido especial es la Iglesia de Cristo. En el templo del Antiguo Testamento se hacía culto a Dios. Sacrificios de varios tipos se ofrecían en el templo según las instrucciones de Dios. La iglesia cristiana también debe ser un lugar de sacrificios presentados a Dios según sus instrucciones. El Nuevo Testamento enseña con claridad que el único sacrificio por el pecado es el sacrificio de Jesucristo en la cruz, una vez para siempre (Heb 10:10-12). No hay necesidad ni permiso para hacer sacrificios de este tipo. Los sacrificios de hoy son sacrificios espirituales expresando nuestra gratitud y adoración del Dios trino. Algunos de los sacrificios nombrados por Dios en su Palabra son: la santificación de nuestra mente, voluntad y cuerpo (Rom 12:1-2); alabanza e invocación del nombre del Señor (Heb 13:15); buenas obras y ayuda mutua en la iglesia (Heb 13:16); ofrendas a misioneros y, probablemente, otros ministerios (Flp 4:18); fe en Cristo y sufrimiento por Cristo (Flp 2:17).

La iglesia cristiana también es el lugar donde Dios se hace presente en una forma especial. Es el lugar donde tenemos comunión con Él. Obviamente, esto no habla del lugar físico. Tenemos comunión con Dios continuamente porque somos su templo y en una forma especial cuando nos reunimos en calidad de iglesia. Al hablar de la presencia de Dios tampoco debemos pensar en las supuestas “manifestaciones del Espíritu” que se hacen en algunas iglesias carismáticas y pentecostales. Veamos algunos textos que hablan de la presencia de Dios en su templo. Encontraremos que el enfoque y evidencia de la presencia de Dios en su templo es la santidad y consagración de los cristianos. No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: «HABITARÉ EN ELLOS, Y ANDARÉ ENTRE ELLOS; Y SERÉ SU DIOS, Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Por tanto, SALGAN DE EN MEDIO DE ELLOS Y APÁRTENSE», dice el Señor; «Y NO TOQUEN LO INMUNDO, Y Yo los recibiré. Yo seré un padre para ustedes, Y ustedes serán para Mí hijos e hijas», Dice el Señor Todopoderoso. (2 Cor 6:14-18) También, cuando habla de nuestros cuerpos como templo del Espíritu Santo dice que la aplicación que quiere es la santidad ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? (1 Cor 6:19). Como piedras vivas en el templo, Pedro quiere ver el anuncio de las buenas nuevas, abstención de inmoralidad, buenas obras, y, generalmente, vidas irreprochables. Dice: Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia. Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos, que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma. Mantengan entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que les calumnian como malhechores, ellos, por razón de las buenas obras de ustedes, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación. (1 Ped 2:9-12)

La manifestación bíblica de la presencia de Dios en su templo espiritual es la santidad, la dedicación, la fiel predicación y enseñanza del Evangelio de Jesucristo y la sana doctrina, y la observación de las instrucciones de Dios.

El templo de Dios, la iglesia cristiana, tiene que ser edificado sobre el fundamento firme de la Palabra de Dios. Las piedras vivas tienen que ser alineadas y sostenidas por la Piedra Angular. Cristo es la Piedra Angular, aportando dirección y cimiento solido para que las piedras vivas edificadas para ser el templo espiritual puedan estar ordenadas y estables. El fundamento, en Efesios 2, es la enseñanza de los apóstoles y profetas (la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento) porque ahí se encuentra el patrón divino que la iglesia ha de seguir.  El patrón establecido en los planes tiene que ser seguido si el edificio va a resultar bien.

Nuestro arquitecto no nos dejó sin una pauta adecuada para una buena edificación. La sana doctrina, la sabiduría y discernimiento, y la santidad son necesarias para edificar una iglesia como Cristo quiere. Pablo explica: Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propio trabajo. Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuego. (1 Cor 3:8-15) El fundamento firme esta puesta y nosotros construimos sobre tal fundamento. Que nuestra obra sea digna del cimiento que Cristo nos dejó a través de su santa Palabra.

Para concluir esta breve reflexión sobre la imagen de la Iglesia como templo espiritual de Dios, recordamos que otra enseñanza que debemos aprender es que Dios es celoso. Cuida a su templo. Protege a su templo. Hay muchas amenazas externas, pero las amenazas más fuertes y destructivas vienen de adentro. Por esto, Pablo amonesta a los que provocaban divisiones en la iglesia con las siguientes palabras: ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son. (1 Cor 3:16-17) Cosas que introducen inmundicias en el templo (pecado abierto sin arrepentimiento) y divisiones en la iglesia son ataques contra el lugar santo de Dios. Dios tomará venganza contra los que destruyen su templo, la iglesia.

Pero, dentro del templo, para los que son consagrados y están siendo santificados, hay gran bendición. Yo seré un padre para ustedes, Y ustedes serán para Mí hijos e hijas», Dice el Señor Todopoderoso. (2 Cor 6:18)

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