Uno de los personajes que me llama la atención cuando pienso en la historia de la Iglesia y la reforma cuya aniversario se celebra el 31 de octubre, que marca la fecha en que Martin Lutero clavó en la puerta de la iglesia sus 95 tesis, es una persona que vivió antes de Martin Lutero y empezó una corriente en la iglesia que abrió la puerta para la reforma. Hablo de Juan (John) Wycliffe.

No pretendo escribir su biografía, pero unos detalles de su vida son relevantes para entender por que me interesa y lo que aprendo. Wycliffe vivía en un tiempo de grandes problemas. Una pandemia llegó a Inglaterra en su juventud. Se dice que entre 30-50% de la población de Inglaterra (aprox. 6 millones) murió en la pandemia. Además, cuando Wycliffe tenía 7 años, se comenzó la Guerra de Cien Años que, obviamente, duró toda su vida. Había mucha pobreza y mucha corrupción. Una gran parte de la corrupción existía en (o fue permitida por) la Iglesia Católica (la única que existía en estos tiempos en Europa occidental). En los últimos años de la vida de Wycliffe la Iglesia Católica sufrió una crisis enorme en que tres Papas rivales luchaban por control de la Iglesia. En medio de todo esto, la monarquía de Inglaterra buscaba más independencia de la Iglesia y la posibilidad de controlar y corregir abusos y corrupción en la Iglesia (que controlaba un tercio de todo el terreno en Inglaterra). La genta común se encontraba molesta, afligida, pesimista.

Wycliffe venía de un contexto humilde, pero llega a Oxford (una de las universidades más prestigiosas de Europa). Allí Wycliffe se desarrolló, recibiendo su Magister y Doctorado. Llega a ser uno de sus eruditos más destacados y respetados. Aunque recibió una parroquia no puede avanzar por no ser monje. Las enseñanzas escritas y predicadas por Wycliffe traen conflicto con la Iglesia.

En el ambiente política y civil, defendía una diferencia entre la Iglesia y el Estado Civil. La Iglesia no debe ser la autoridad civil y la autoridad civil no debe intervenir en la Iglesia (apoyaba ética y moralidad bíblica entre los políticos y religiosos). También decía que la gente puede omitir sus diezmos si su sacerdote vivía en pecado. Eso le trae conflicto directo con la Iglesia y es sancionado por sedición. Por sus conexiones políticas, sale relativamente bien.

Su postura acerca de transubstanciación también trae conflicto con la Iglesia. Rechaza transubstanciación y ataca a la Iglesia por cambiar doctrinas (la Iglesia Católica había oficialmente afirmada esta doctrina por primera vez en 1215 d.C.) y exigir aceptación sin debate ni consideración bíblica. Para la Iglesia Católica, cuestionamiento de esta doctrina es herejía. Sin embargo, Wycliffe rechazó la doctrina y cuestionó la autoridad de la Iglesia. En sus últimos años no veía mucha diferencia entre el papado y el anticristo.

Con el aumento de sus problemas con la Iglesia, su cuestionamiento de doctrinas y practicas solamente se incrementó. Con eso, su vista de la importancia de la Biblia como autoridad máxima también creció y se estableció, llevando a lo que sería su obra más importante – la traducción (ilegal) de la Biblia al inglés.

Wycliffe también quiso cambiar los sacerdotes católicos por predicadores pobres itinerantes capaces de predicar la Palabra de Dios con buena lógica y razón. Ellos tenían que formar grupos donde se estudiaba la Biblia y se promovía una vida santa y disciplinada.

Murió de causas naturales y fue declarado herético unas décadas después de su muerte. La Iglesia Católica perseguía sus seguidores, quienes llevaban el nombre “Lolardos” por razones debatidos.

Los Lolardos formularon doce conclusiones que, según ellos, encapsulaban las doctrinas de Wycliffe y su movimiento. Sus ideas básicas tienen que ver con estos temas: (a) La iglesia debe alejarse de la política civil (b) Hay mucho orgullo asociado con los oficios y ceremonias de los sacerdotes y el obispado, mientras pastores y obispos en el NT son humildes. (c) El celibato de la clerecía en la iglesia fomenta homosexualismo (d) No hay transubstanciación, y cualquier persona puede administrar la Santa Cena (e) Ceremonias y ritos asociados con exorcismos parecen paganismo y brujería. (f) La clerecía no debe tener oficios políticos. El cristiano puede ser político o ministro de Cristo, pero no a la vez. (g) Oración por los muertos y el pagar por oraciones oficiales es corrupción y favoritismo (h) Peregrinajes y oraciones a imágenes y reliquias son básicamente idolatría (i) Confesión (en el sentido católico) es blasfemia porque solamente Dios puede perdonar pecados (j) Los cristianos no deben apoyar guerras religiosas ni cruzadas militares (k) Votos de celibato de monjas y otras mujeres promuevan abortos, y esto es una maldad impensable. (l) Los cristianos y la iglesia deben enfocarse menos en artes y adornos y más en buenas obras y piedad, llevando una vida simple.

El movimiento Lolardo se perdió en el tiempo por persecución y una supuesta asociación con un movimiento revolucionario. El legado de Wycliffe, sin embargo, persistió a través del aumento de conocimiento bíblico y el alcance de sus escritos en Europa. Sobre todo, sus escritos llegaron a un cierto Jan Hus. Jan Hus, por su parte, fue una influencia en la reforma y teología de Martín Lutero.

Dedicación a lectura y estudio de la Biblia ya que es regla de fe y práctica, al evangelismo, y a la vida santa puede hacer mucho y tener grandes resultados. Aunque todo el mundo y toda la iglesia quiera hacer otra cosa – uno debe siempre volver a estos puntos.

  • La Biblia es nuestra autoridad
  • Debemos leer y aplica buena hermenéutica a la Biblia
  • Debemos hacer evangelismo
  • Debemos promover el amor cristiano y la vida santa

Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad, con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros… Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús. Él se dio por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SÍ UN PUEBLO PARA POSESIÓN SUYA, celoso de buenas obras.
(Tito 2:7-14)

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