Hebreos 4 – buscando reposo

Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron. (Heb 4:2)
Las buenas nuevas de Jesús son buenas nuevas de verdad. Sin embargo, por muy buenas que sean no nos ayudan simplemente porque existen. Tal como un muy buen medicamento no nos ayuda simplemente porque haya sido desarrollado y está disponible en la farmacia. Tiene que entrar en el cuerpo para hacer su efecto. Y, la Palabra de Dios tiene que llegar más profundo que solamente el oído. Tiene que penetrar hasta nuestro hombre interior — el alma o espíritu. Tiene que entrar en nuestras mentes y nuestros corazones. Es decir, tenemos que recibirla con fe. Los israelitas mencionados en el contexto habían vivido grandes experiencias: las plagas, el éxodo, el Mar Rojo, la recepción del Decálogo, y mucho más. El hecho de ser receptores de estas bendiciones no los ayudó mucho por su falta de fe, destacado y demostrado por su murmuración y desobediencia constante. 
Los cristianos también enfrentan un peligro parecido. Podemos comenzar bien, pero si decidimos seguir nuestras opiniones, preferencias, y tendencias por sobre la Palabra de Dios mostramos un problema de fe. No podemos tener fe verdadera en Dios y descuidar la Biblia. No podemos creer en Él y desconocer sus mandamientos. No podemos recibirle sin también recibir, aceptar, y ser transformados por la Escritura. 
No se dejen engañar, ninguna experiencia, ni supuesto profeta o Apóstol de hoy puede tomar el lugar de las buenas nuevas anunciadas en la Biblia. Allí tenemos que siempre buscar. Pero tampoco podemos imaginar que simplemente saber eso, poseer una Biblia, y asistir cultos es suficiente para beneficiar finalmente de la salvación. Las buenas nuevas de la salvación en Cristo se aplican a los que tienen fe, se arrepienten, son bautizados en agua, y andan en Él. 
Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia. (Heb 4:11)

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