Hebreos 8 – un nuevo pacto

Pero ahora él ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (Heb 8:6)

PORQUE ESTE ES EL PACTO QUE YO HARE CON LA CASA DE ISRAEL DESPUES DE AQUELLOS DIAS, DICE EL SEÑOR: PONDRE MIS LEYES EN LA MENTE DE ELLOS, Y LAS ESCRIBIRE SOBRE SUS CORAZONES. Y YO SERE SU DIOS, Y ELLOS SERAN MI PUEBLO. (Heb 8:10)

Cuando él dijo: Un nuevo pacto , hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer. (Heb 8:13)


Hebreos 8 es el punto central del libro entero. Hay un nuevo pacto. En los capítulos anteriores se ha visto que Jesús es superior a los ángeles, Moisés y el día de reposo y el sacerdocio del Antiguo Pacto – el pacto hecho con Abraham y ampliado con Moisés. Aquí, nuestro autor destaca que hay un Nuevo Pacto, profetizado en el Antiguo Pacto que es superior y toma el lugar del otro pacto. Aquí hay algunos detalles importantes del Nuevo Pacto.

  1. El Nuevo Pacto tiene mejores promesas. Nuestras promesas son espirituales y eternas. Las promesas del Antiguo Pacto fueron físicas y temporarias. Aunque hay pasajes en el Antiguo Testamento que dicen que el pacto con Abraham es eterno, la expresión hebrea indica que es hasta la conclusión de la época. La época relevante del Pacto concluyó con el cumplimiento del pacto. Según Romanos 9:5 y Gálatas 3-4 el Antiguo Pacto, hecho con Abraham, se cumplió en la venida de Mesías. Es Cristo quien ha recibido la promesa. La promesa que Abraham recibió y pasó como herencia a Jesús se cumplió. Este Mesías, o Cristo, inauguró el Nuevo Pacto con su propia sangre, dejando en Antiguo Pacto, cuya promesa ya se había cumplida, anticuada.
  2. No hay opción entre los dos pactos. No es que ahora hay dos pactos con Dios y que uno puede optar por el uno o el otro. Lo que el autor expresa es que los pactos funcionan como testamentos. Cuando uno escribe un testamento, queda vigente hasta que uno redacta una versión actualizada. La versión anterior pierde su relevancia legal. El Antiguo Pacto también quedó anticuado. Ya no es vigente ya que hay una nueva versión legal. Nadie tiene la opción de vivir bajo el Antiguo Pacto y pensar que las promesas contenidas en este sean vigentes. Quedó anulado. El Antiguo Testamento contiene el Antiguo Pacto. El Antiguo Testamento igual nos enseña acerca de Dios, su voluntad, su naturaleza (su amor, fidelidad, santidad, justicia, etc.), el estado del ser humano, y mucho más. Sigue siendo relevante leer y aprender del Antiguo Testamento, reconociendo que no es la ley vigente para nosotros hoy en día. Por eso el capitulo es tan central. Si algunos cristianos hebreos estaban pensando en volver al judaísmo, el autor muestra aquí que su opción es inválida.
  3. El Nuevo Pacto tiene otras condiciones. El Antiguo Pacto fue por genealogía. Pertenecer al pueblo de Israel por nacimiento hacía uno parte del pacto. Uno, nacido en el pacto, tenía que aprender y observar sus términos. El Nuevo Pacto, sin embargo, es algo muy distinto. La condición para entrar en el pacto no es etnicidad ni pertenencia a un pueblo. La condición para este pacto es la recepción personal del Cristo (por fe, arrepentimiento, y bautismo – como el Nuevo Testamento destaca ampliamente). Por eso dice en Hebreos 8:11 Y NINGUNO DE ELLOS ENSEÑARA A SU CONCIUDADANO NI NINGUNO A SU HERMANO, DICIENDO: “CONOCE AL SEÑOR”, PORQUE TODOS ME CONOCERAN, DESDE EL MENOR HASTA EL MAYOR DE ELLOS. Es que todos los que son parte de este pacto, lo son porque han conocido al Señor. No hay forma de entrar en el pacto sin conocer al Señor. En el antiguo, uno comenzaba dentro del pueblo y tuvo que llegar a entender y conformarse con el pacto; en el nuevo, uno recibe el pacto y después se integra en el pueblo, que es la Iglesia de Cristo.
  4. El Nuevo Pacto tiene como meta el perdón de pecados. Mientras que el pacto del Antiguo Testamento se enfocaba en lo externo para preparar un pueblo apto para recibir al Mesías, el Nuevo Pacto se enfoca en las necesidades interiores: la transformación de nuestros corazones y el perdón del pecado. Estas dos necesidades son las promesas de la salvación que Jesús nos ofrece. En Hechos 2:38 describe la salvación como “perdón de pecados” y “el don del Espíritu Santo” describiendo la misma cosa. Dios graba su ley en el corazón de los miembros de nuevo pacto (regeneración y el don del Espíritu Santo) y perdona los pecados del ellos. Es una promesa muy grande, que el Antiguo Pacto no tenía como meta. Es mucho mejor que un terreno en el medio oriente o una nacionalidad física. La promesa superior es salvación, es una renovación espiritual y la bendición de la gracia del Señor frente nuestros pecados.

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