Hebreos 11 – fe cristiana

La fe exigida en “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma. “(Hebreos 10:39) es explicada y ejemplificada en Hebreos 11. Los cristianos que recibieron el libro de Hebreos pensaban en abandonar su fe para evitar problemas y, tal vez, persecución. Es importante, cuando uno quiere motivar una cierta acción hacer varias cosas: motivar, instruir y ejemplificar. Los primeros capítulos han motivado fe. Han dado muchas enseñanzas informando que la fe cristiana es superior a su alternativa principal (judaísmo, en este caso). Jesús es mejor que ángeles, Moisés, sacerdotes, el día de reposo, la Ley, y los sacrificios. Hebreos dice a sus lectores que no es suficiente haber empezado la carrera; hay que perseverar hasta llegar a la meta. Habiendo motivado la perseverancia en la fe, ahora describe la fe y presenta buenos ejemplos para que sus lectores puedan aplicar su instrucción.

Como seres humanos, normalmente necesitamos estos factores para lograr nuestras metas: motivación, instrucción, y ejemplificación. En demasiados casos nos enfocamos exclusivamente en la motivación. Si tuviéramos motivación suficiente, todo esto se podría mejorar. Sin duda, la motivación es muy importante para un buen desarrollo cristiano. Por algo, Hebreos dedicó los primeros diez capítulos principalmente a esto (a través de exhortación, enseñanza, etc.).

La fe que Dios pide es definida aquí. En primer lugar, la fe cristiana es confianza en lo que se espera. La esperanza del cristianismo no es prosperidad ni sanidad. La esperanza del cristianismo no es la ausencia de tribulación y persecución. La esperanza del cristianismo es salvación después de esta vida. No es una esperanza variable, es una certeza. Simplemente es algo futuro que no se recibe en esta vida. En segundo lugar, la fe cristiana es una convicción acerca de algo que no se ve. Hay básicamente dos formas de saber o conocer: 1) por experiencia propia y 2) por testimonio y evidencia. La mayoría de las cosas que sabemos, sabemos por evidencia y testimonio sin haberlo experimentado personalmente. La fe, en este sentido no es algo místico. No es una sensación ni una emoción. Es algo que creemos porque hay evidencia y testimonio suficiente para convencernos. El contenido de los conocimientos que vienen a través del cristianismo se llama “la fe.” Nuestras creencias incluyen las varias cosas mencionadas en este capítulo.

La fe que Dios pide (aceptación de la verdad y confianza en él y sus promesas) motivó varias cosas. Motivó sacrificios, viajes, y persecución. Motivó buenas cosas también. Pero, todo lo que la fe motivó, la motivó porque ellos (según Hebreos 11:13-15) entendían en alguna medida, que su esperanza no consistía en una buena vida en esta tierra. Ellos no vieron la promesa cumplida en sus vidas.

Nosotros ciertamente necesitamos la buena motivación. Pero, necesitamos más que solo eso. Tenemos que ver la evidencia para que podamos creer con certeza. Tenemos que vivir una vida congruente con una esperanza más allá de lo que vemos y más allá de esta vida. Debemos estar tan convencidos que estemos dispuestos a sufrir, sacrificar, y ser perseguidos si sea necesario. Y, nos ayuda mucho ver los ejemplos bíblicos, como los ejemplos de este capítulo, para poder aplicar bien esta fe en nuestras vidas.

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