Hebreos 12 – experiencia y Cristo

¿Preferirías vivir ahora o en los tiempos de Moisés?

Hebreos 12 incluye una comparación y contraste entre la vida cristiana en la iglesia de Cristo y la experiencia del pueblo de Israel con Moisés en Sinaí.

Sinaí se trataba de cosas externas y físicas: visuales como humo y relámpagos, auditorios como truenos y trompetas, y sensaciones como menciona que era tocable y que todo temblaba. La emoción predominante es reverencia y miedo. Todos, Moisés incluido, tiemblan por la intensidad de lo que ocurre allí.

La iglesia de Cristo se describe bien distinto. No es algo físico y externo, sino espiritual e interno. No se puede tocar. No tiene las expresiones llamativas de Sinaí. ¿Cómo se describe? Es Monte Sion y Jerusalén celestial con miríadas de ángeles. Es una asamblea, compuesta por los que son los primogénitos (Santiago 1:18), inscritos en el cielo y hechos perfectos (o completos). Más importante es la comunidad de Jesús. Él ha hecho un nuevo pacto y ha limpiado los suyos con su sangre.

Sería fácil pensar que el autor de alguna forma pretende describir el cielo, el futuro de los cristianos. Pero, parece que no es así. Habla de nuestra realidad presente como seguidores de Cristo. No tenemos que esperar el cielo para gozar de los beneficios del nuevo pacto, hecho en Cristo. Ahora mismo somos, como iglesia de Cristo, una ciudad espiritual donde reside y reina el Mesías. Somos el pueblo donde Cristo manda. Él nos ha dado salvación. Él nos ha apartado.

No es menos real por ser espiritual. No es menor por no ser tan visible. Al contrario. Por ser interno y espiritual es más real, más exigente, y más privilegio.

Somos privilegiados.

Con gran privilegio viene gran responsabilidad. Tenemos que escuchar su Palabra, creerla, e implementarla. El hecho de que nuestro pacto no viene con la misma sensación de terror no implica que descuido tiene menor consecuencia. ¿Qué dice allí? Tengan cuidado de no rechazar a Aquél que habla. Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de Aquél que nos amonesta desde el cielo. (Heb 12:25)

¿Vivimos estos privilegios? ¿Estamos conscientes de estos privilegios? ¿Estamos viviendo la responsabilidad asociada? La iglesia de Cristo tiene privilegios y responsabilidades. Debemos pensar, creer, y vivir de forma congruente con estas realidades.

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