Navidad – 2 lecciones

Desde el principio Dios tenía un plan. Tenía un plan para la redención de pecadores. Sabía desde el principio la decisión de Adán y Eva a desobedecer. Su plan era traer salvación por medio de un Salvador, el Hijo de Dios. Para crear las circunstancias necesarias para cumplir su plan, decidió crear para él una nación especial y elegida para cumplir su propósito. Empezando con Abram creó su nación, diciendo a Abram: “Vete de tu tierra, De entre tus parientes Y de la casa de tu padre, A la tierra que Yo te mostraré. “Haré de ti una nación grande, Y te bendeciré, Engrandeceré tu nombre, Y serás bendición. “Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra.” Gen 12:1-3.

La nación que Dios formó se llamó Israel. Dios empezó a guiarlos y cuidarlos y así prepararlos para su ministerio más importante… traer al mundo el Salvador. El ministerio principal de Israel no tenía que ver con evangelismo, como la misión de la iglesia. Cualquier promulgación de la Palabra de Dios a otras naciones en el Antiguo Testamento es secundaria. La obra principal de Israel fue la llegada del Mesías.

Cuando Dios sacó a los Israelitas de Egipto todo parece ir bien con su plan. Sin embargo, aunque habían visto y presenciado grandes milagros y provisiones sobrenaturales, ellos no tardaron en quejarse y murmurar. Cuando Dios les entregó su ley, ellos hicieron un ídolo. Dios les dio la tierra prometida de Canaan, y ellos siguieron los dioses falsos de los Cananitas. Dios dio a los Israelitas grandes hombres: Moisés, Josué, David, Gedeón, Salomón, Daniel, y más. Pero cada vez, los Israelitas se apartaron de su camino y su plan. Dios los disciplinó para ayudarles crecer y mejorar para cumplir su plan, pero ellos resistieron. Al final del AT vemos que el plan de Dios avanza a pesar de los problemas de Israel. Aunque los exilió, iba a traer al Salvador por medio de Su pueblo Israel.

Entonces, Israel cumplió con su propósito principal. Finalmente llegó a ser fiel a Dios y no ir tras los ídolos de otras naciones. Obviamente tenían sus problemas con el pecado, con arrogancia, y con legalismo. Sin embargo, llegaron al momento indicado y, a través de ellos, vino Jesús, el Mesías (Cristo). Aquí hay unos pasajes, normalmente no asociados con la Navidad. Pero, aquí podemos ver la importancia de Cristo y el plan de Dios para Israel.

Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre ustedes con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio de ustedes a través de él, tal como ustedes mismos saben. “Este fue entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes Lo clavaron en una cruz por manos de impíos y Lo mataron. Hch 2:22-23

Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque difícilmente habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. Rom 5:6-11

Aquí hay dos cosas que podemos recordar esta Navidad: 1) Jesús nació para redimir a sus enemigos. Todos los que le reciben pueden tener esta redención. Hay muchos que malentienden la función de la nación de Israel en el Antiguo Testamento, su propósito, y su estado actual. La Navidad nos recuerda que la bendición prometida al mundo a través de Abraham se cumplió en Jesús. A través de la salvación disponible a todos por la obra de Jesús, el mundo ha sido bendecido. 2) Podemos recordar esta Navidad que, para cumplir con los planes de Dios, a veces tenemos que pasar por procesos largos y dolorosos. La nación de Israel pasó por un arduo proceso para llegar al momento indicado. También, vemos que el nacimiento de Jesús es solo el comienzo de una vida llena de sufrimiento – el varón de dolores. Se encarnó (tomó carne y sangre) para poder tener su carne quebrantada en aquella cruz y su sangre derramada allí para ser el sacrificio perfecto y adecuado, capaz de ofrecer justificación a todos los que le reciben.

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