La Cena del Señor – ¿debe ser parte de una comida?

PREGUNTA:

¿Por qué, en un movimiento dedicado a restaurar la iglesia neotestamentaria, no se celebra la Cena del Señor como parte de una comida más grande?

RESPUESTA:

En primer lugar, debo admitir que es mi preferencia reintegrar confraternidad real e importante en el culto de la iglesia. Es por eso que siempre he abogado en nuestra iglesia a favor de tener comida como parte del culto, ya sea antes, después, o incluso durante el culto. Creo que el aspecto de la iglesia como familia de Dios, la hermandad de los creyentes, y el amor fraternal enseñando y exigido en el Nuevo Testamento es fomentado y fortalecido en la confraternidad, especialmente en compartir comida. En lo personal, cuando se puede hacer una comida asociada con el culto se debe hacer. Al hacer eso, ya hay nuevamente un culto con la Cena (ya que bíblicamente la Cena debe ser cada domingo) y una comida más grande. 

En el Nuevo Testamento, sabemos que la Cena del Señor fue instituida dentro de una comida más grande. Es evidente en Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: «Tomen, coman; esto es Mi cuerpo». (Mat 26:26) y De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes… (Luc 22:20) Aunque otras interpretaciones existen, creo que es probable que esto sucedió dentro de una comida asociada con la Pascua judía y que el pan que Jesús escogió y la copa que eligió (hay varios panes y copas dentro de la comida) probablemente llevaron significado para los judíos. Dejo este tema para otra oportunidad.

Es evidente también que en 1 Corintios 10-11 Pablo habla a una iglesia que celebraba la Cena del Señor junto con una comida más grande, en la cual algunos comían todo mientras que otros llegaban y no tenían que comer, entre otros problemas. En los otros textos que mencionan la Cena, no es claro en qué contexto se hacía. En Hechos 2, por ejemplo, dice que perseveraban en el partimiento del pan (que habla de la Cena) sin especificar si fue parte de una comida más grande. En Hechos 20 también, solamente sabemos que se juntaron como iglesia para partir el pan (otra vez, habla de la Cena) pero tampoco dice si fue parte de una comida más grande. Entonces, tenemos su institución donde es parte de una comida grande y el ejemplo en Corinto donde es parte de una comida grande y dos ejemplos donde no tenemos información adecuada. Con estas referencias, uno tendría que suponer que la comida más grande es la enseñanza y precedente apostólico.

La evidencia que no necesariamente sea así es que en la institución de la Cena Jesús no se refiere a la comida grande. Los textos lo dicen para indicar en qué momento instituyó la Cena (y así indicar cuál pan y cuál copa ocupó Jesús). Pero, las palabras de Jesús y la enseñanza no señalan claramente que debe ser así. El énfasis total está exclusivamente en dos elementos y su significancia: el pan y la copa. Él no menciona el entorno, las otras comidas presentes, ni nada más. Su enfoque total en estos dos elementos y la riqueza de lo que representan implica que, relativo a la importancia de estos dos elementos, lo demás cae a un segundo plano.

Esta distinción (entre lo central y esencial de la Cena del Señor y lo que es segundario y por ende, no especificado) también se ve en 1 Corintios 11 debido a la antemencionada dificultad por el desorden y falta de caridad cristiana en sus cultos, especialmente visible en la Cena. Pablo condena fuertemente la falta de unidad vista en eso, sobre todo porque los elementos de la Cena representan un solo cuerpo. La Cena debe ser un punto de unidad y amor fraternal y se había convertido en una instancia notoria de los problemas espirituales de la iglesia. Debido a estos problemas, Pablo (un Apóstol escribiendo bajo inspiración) reconoce la posibilidad de dividir de la Cena del Señor la comida de confraternidad asociada. Si esta disociación preserva el sentido de la Cena y la harmonía del grupo de hermanos que es el ambiente propicio para la Cena, la iglesia debe hacerlo. Eso nos comunica que las cosas centrales y esenciales son de tal importancia que, si las cosas segundarias provocan problemas, estas deben ser eliminadas, sacrificadas, o modificadas para preservar las cosas esenciales. Llama la atención que en el último versículo sobre el tema en 1 Corintios 11 Pablo dice: Si alguien tiene hambre, coma en su casa, para que no se reúnan para juicio. Los demás asuntos los arreglaré cuando vaya. (1 Cor 11:34) Lo que comerían en el culto sería la Cena del Señor, lo que es para satisfacer hambre sería en casa.

Lo de Pablo no es, en mi humilde opinión, una orden de que no hay que tener comidas en el culto entre hermanos. Es una concesión ya que esta iglesia es tan desordenada que es poco probable que puedan resolver el problema sin la presencia e intervención de Pablo. Deja claro la separabilidad de la Cena del Señor y cualquier comida de confraternidad que pueda estar asociada con el culto.

Ante esto, mi conclusión que la Biblia ni exige ni prohíbe una comida en el culto, asociada o no con la Cena del Señor. Hay factores más importantes (como la centralidad y propósito de la muerte de Jesús, amor, harmonía, unidad, y orden en el culto) que hay que priorizar por sobre otra comida. Estimo, por todo lo anterior, que aunque es mejor tener confraternidad auténtica en el culto y que una comida compartida entre los hermanos es una muy buena forma de alcanzar esta meta, no es siempre una buena idea. La decisión final tiene que ser local y dependiente de varios factores. Por eso no juzgo a iglesias que tienen la Cena como parte de una comida, iglesias que tienen una comida en el culto pero no asociada con la Cena, ni iglesias que no tienen una comida asociada con su culto dominical.

Temo, sin embargo, que en una gran parte de las iglesias el razonamiento no tiene mucho que ver con nada de los factores mencionados aquí, y más que ver con el estilo de iglesia (un culto programado con todos sentados en bancas observando el culto como audiencia) y la inconveniencia (y costo) de hacer comidas en la iglesia. Creo que todo lo que hacemos debe basarse en motivos bíblicos y el deseo de ser fieles en todo. Por mi parte, prefiero incomodarme en el estilo y limitar un poco el tamaño de la iglesia (el grupo de personas / la congregación; no hablo del edificio o local) para alcanzar todas las metas y misiones de la iglesia y mantener la fidelidad a los patrones y enseñanzas del Nuevo Testamento para la Iglesia que Cristo fundó y de la cual es el dueño… la iglesia que es de Cristo.

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