Perspectiva bíblica de la homosexualidad

Selección de textos relevantes

Génesis 1:26-27; 2:7-24 – la intención de Dios desde la creación es la unión permanente de un hombre con una mujer en matrimonio. Aunque en varias circunstancias se han visto culturas que no han respetado este plan, incluso en la Biblia, el plan de Dios queda claro.

Génesis 19:1-16 – Dios destruye dos ciudades muy malas, ejemplificada por su deseo de relaciones homosexuales con los visitantes. Hay que reconocer que su intención parece ser violación de los visitantes. Algunos niegan la relevancia de este evento. Es verdad que otros pasajes bíblicos notan una variedad de pecados presentes en el caso (Jeremías 23:14; Ezequiel 16:49-50; 2 Pedro 2:7-8; Judas 1:7), pero eso no cambia el hecho original. A veces hacen referencia al pecado relevante sin nombrarlo.

Levítico 18:22; 20:13 – estos versículos vienen en el contexto de listados de pecados sexuales y relaciones homosexuales son incluidos. Relaciones homosexuales, bestialismo, y adulterio son nombrados “abominaciones.” Estos pasajes no condenan orientación o atracción sino la acción. Algunos niegan la importancia de estos, pensando que son leyes culturales, pero el contexto tiene muchas normas sexuales que son transversales.

Romanos 1:18-27 – relaciones homosexuales (entre hombres o mujeres) no solamente van en contra de la Biblia sino la naturaleza de la creación en sí. Estos pecados vienen cuando la gente suprime la verdad y dejan de adorar y honorar al Creador. Estos pecados (no solamente homosexualidad) también tienen un efecto negativo sobre la sociedad. Algunos niegan la relevancia de estos textos diciendo que se tratan de violación, pero nada en el texto ni contexto señala esto. Es un pretexto para negar la conclusión evidente.

1 Corintios 6:9-11 – Hay dos palabras que hablan de los dos roles en la relación homosexual en esta lista de pecados. La lista deja claro que los cristianos habían participado en estas cosas. Nos dice por lo menos cuatro cosas: 1) que las relaciones homosexuales (y no solamente la violación, infidelidad y prostitución homosexual, como algunos alegan); 2) los que viven así tienen la posibilidad de salvación tal como cualquier otro, siempre y cuando tienen fe con arrepentimiento; 3) lo más probable es que todavía luchaban contra estas tentaciones y por eso Pablo les recuerda que estas cosas pertenecen a su antiguo estilo de vida, pero no condena su tentación o atracción, solamente la acción; 4) con Cristo existe la posibilidad de victoria sobre la tentación.

1 Timoteo 1:9-16 – otra vez la homosexualidad está en una lista de pecados. El énfasis del pasaje es que Dios puede salvar a cualquier pecador. Incluso Pablo dice que él mismo es el primero entre los pecadores.

Perspectiva cristiana acerca de pecado en general

Compasión hacia el pecador debe siempre ser la perspectiva cristiana frente cualquier pecado. Tratarle a la persona pecadora con todos los derechos humanos que todos tienen y obviamente implica que el cristiano no emplea nada de violencia ni burla. Se puede aceptar al pecador como persona con valor por ser creado en imagen y semejanza de Dios sin aprobar el pecado. Llamar al pecador al arrepentimiento también es necesario. Jesús nunca ignora pecados, sino que dice “no peques más” (Juan 8:10-11). Jesús tiene compasión para el pecador, no muestra odio. Pero eso impulsa su llamado al arrepentimiento, sabiendo que es para el bien del pecador si lo reconoce o no. No minimiza el pecado. Todos son pecadores y necesitan salvación por fe en Jesús con arrepentimiento (Romanos 3:10-26) Tenemos que tener cuidado de no usar el pecado de otros para minimizar nuestro propio pecado. Pero, por ser pecadores no implica que tenemos que minimizar el pecado del mundo también, ni mucho menos fingir que esté bien o simplemente un asunto de opinión.

Es válido hacer una distinción entre los que luchan contra una tentación y los que persisten en pecado buscando aprobación de su pecado. Todos los cristianos luchan contra ciertas tentaciones y caen de vez en cuando. El que lucha contra la tentación de la homosexualidad puede padecer esta atracción durante un tiempo largo o toda la vida. Es clave que esté buscando santificación con arrepentimiento en lugar de aceptación, complacencia, tolerancia o conformidad.

Hablando con un mundo secular

Aprobar matrimonio homosexual va no solamente en contra de la ley de Dios, sino contra la naturaleza misma. Uno no tiene que ser cristiano para reconocer cual es el diseño del cuerpo humano en cuanto a las relaciones sexuales y por lo tanto rechazar matrimonio homosexual no es imponer cristianismo, sino mantener la definición natural del matrimonio.

Incluso en las culturas que han aceptado la homosexualidad como un estilo de vida válido, no se han cambiado la definición del matrimonio. La sociedad moderna no inventó ni tiene autoridad sobre la institución del matrimonio. Que el matrimonio es la unión entre hombres y mujeres es una verdad que ha sido aceptado y reconocido transculturalmente en toda la historia de la humanidad.

Es peligroso alterar la institución que ha estado en el núcleo de toda sociedad y cultura, y es fundamental para la civilización y para el desarrollo de futuras generaciones.

La sociedad y cultura reconoce que hay relaciones amorosas y voluntarias que no deben ser consideradas ni aceptables ni “matrimonio”: relaciones con menores de edad e incesto son buenos ejemplos. Estas relaciones obviamente no son buenas para la humanidad (también son cosas condenadas en la Biblia, aunque su historia recuenta instancias de estas). Que el matrimonio es un derecho básico no implica que toda relación sexual y voluntaria debe ser otorgada un reconocimiento legal como matrimonio.

La inclusión ilógica de relaciones homosexuales bajo la definición del matrimonio abrirá el camino para otros grupos peticionando reconocimiento para sus relaciones. Si la sociedad empieza cambiar la definición del matrimonio sin tener ancla en algo firme, ¿cómo podrá después negar dar el mismo derecho a estos otros grupos? Esto no es la falacia de la pendiente resbalosa ya que analiza la evolución racional posible dado la socavación de fundamentos sin sugerir otro fundamento alternativo. Si el lado pluralista pudiese presentar un fundamento plausible y resistente, este argumento sería menos relevante. Pero, hasta la fecha no hay una alternativa evidente.

Reacciones cristianas

Debemos afirmar que el pecado sí es pecado, aferrándonos a la postura bíblica de relaciones homosexuales (y, por extensión, “matrimonio homosexual”)

Existe una distinción entre servir a la persona en general y servir a la persona en una forma que parece apoyar el pecado.

Servirle café a una persona en una relación homosexual no expresa aprobación del pecado de ninguna forma. Rehusar servirle a un homosexual en esta o parecidas circunstancias sería excesivo, incluso si uno tiene el derecho legal/moral de rehusarle.

Preparación de adornos para un “matrimonio homosexual” se puede interpretar como aprobación del acto. Rehusar este tipo de servicio puede ser recomendable, aunque también uno podría verlo como una transacción normal sin implicar aprobación de las circunstancias.

Ser el ministro que preside en la boda de una pareja homosexual claramente se comunica aprobación (de uno y de la fe que uno representa) del matrimonio homosexual y relaciones homosexuales. El cristiano debe, en mi opinión, rehusar este servicio (incluso con repercusiones sociales y legales) como una parte natural de mantenerse fiel a la Palabra de Dios.

Como no hay ley ni instrucción bíblica expresando cuales cosas el cristiano debe hacer y cuales cosas el cristiano debe rehusar hacer, debemos permitir libertad de conciencia en estos asuntos.

En mi opinión, en una nación/sociedad que valora la libertad, no debe existir problemas legales si un negociante decide rehusar hacer algún servicio que implica aprobación de lo que considera pecado. Esto no incluye servicios básicos (alojamiento, comida, ropa, servicios de salud, etc.).

El esfuerzo internacional a favor de “derechos” para homosexuales y leyes anti-discriminación con respecto a la orientación sexual e identidad de género que termina con discriminación en contra de la fe cristiana, veo consistente con la enseñanza bíblica que se oscurecen en su entendimiento, y buscan aprobación en su pecado.

Jesús fue criticado por ser “amigo… de pecadores”. (Mt 11:19; Lc 5:30-32) Se juntaba con ellos, pero con un propósito específico: llamarlos al arrepentimiento. Es aceptable (y necesario) cultivar amistades con pecadores, pero hacerlo sin nunca llamarlos al arrepentimiento puede dar la impresión que la santidad no importa. Pero, Jesús nunca fue acusado de participar en inmoralidad ni de aprobarla, simplemente de asociarse con conocidos pecadores.

Los cristianos deben tratar hasta el peor pecador con amor y respeto, y como personas que necesitan las buenas nuevas de Jesucristo. Entre otras cosas, obviamente excluye abuso verbal, violencia, difamación, etc.

Podemos y debemos apoyar buenas leyes que promueven y fomentan estilos de vida piadosos y morales (incluso cuando no son populares) mientras que seguimos proclamando la verdad de la Palabra de Dios con amor y gracia.

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