Ética del trabajo del cristiano

En la famosa fábula de la hormiga y la cigarra de Esopo, la hormiga trabaja todo el verano y toda la cosecha; la cigarra pasa el mismo tiempo en diversión. Cuando viene el invierno, la hormiga está feliz y cómoda; la cigarra sufre hambre y escasez. 

Hoy quiero que reflexionemos sobre la ética del trabajo. Voy a hacer aplicaciones de la enseñanza bíblica para la relación entre el siervo y el amo. No estoy implicando que son conceptos exactamente paralelos ni que esta es la interpretación de estos textos bíblicos. Lo que estoy diciendo es que hay conceptos que podemos aprender y aplicar en la relación del trabajo moderno con empleados y empleadores. Reconozco que hay diferencias importantes que no serán el énfasis de esta reflexión.

TEXTOS PRINCIPALES EN CONSIDERACIÓN

Tito 2:9-10: “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo, no defraudando, sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto.”

Col 3:22-25 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos en la tierra, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís. Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas.

1 Ped 2:18-19 Siervos, estad sujetos a vuestros amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables. Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguno sobrelleva penalidades sufriendo injustamente.

Pro 13:4 El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue, Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha.

Pro 12:11 El que labra su tierra se saciará de pan, Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.

La ética del trabajo cristiana exhorta honestidad.

El trabajo debe ser sin defraudar. Esto quiere decir que todos, y sobre todo los cristianos, deben trabajar sin engaños, trampas, robos, o hurtos. En muchos trabajos es común hacer algunos tipos de hurto (quedándose con una pequeña porción de una venta o cosecha fuera del contracto, inflando números un poco, o declarando una porción de la renta o venta sujeto a impuestos, por ejemplo). Incluso cuando son tan común que se espera, pero aun eso, Pablo dice, hay que abandonar tales prácticas. Vi un eslogan cínico que decía, “quiero que se elimine la corrupción, o más oportunidades para que yo pueda participar en ella”. Criticamos la corrupción en el ejército, en carabineros y policías, en los políticos (obviamente en muchos casos es con razón). Sin embargo, y de forma deshonesta hacemos lo mismo en la vida personal. Lo que criticamos en otros, tenemos en nuestras vidas.

En su trabajo, dependiente o independiente, el cristiano también debe asumir responsabilidad. Hablo de la capacidad de admitir falencias y confesar errores. Nuestra sociedad nos enseña encubrir, echar culpa, y minimizar nuestros errores en lugar de enfrentarlos. Sales tarde, culpas al taco. Te equivocaste en la matemática, culpas a la tecnología. Siempre hay un cuento para explicar cualquier falencia. A veces hay razones que hay que explicar. Pero, el cristiano no debe evitar la responsabilidad de sus acciones y decisiones. La Biblia nos enseña a asumir nuestras responsabilidades. Siempre recordamos cómo Adán echó la culpa a Eva y un poco a Dios por haberla colocada allí con él. Eva echa la culpa a la serpiente. Eso hacen, por supuesto, después de haberse escondido para evitar la responsabilidad delante de Dios. Tanto con Dios como en nuestras relaciones terrenales, debemos ser capaces de confesar errores en lugar de exculparnos con varias estratégicas. La confesión sincera asume responsabilidad.

La ética de trabajo cristiana exhorta esfuerzo

Cumplir con los deberes del trabajo en cuanto depende de uno. Todo trabajo implica deberes y responsabilidades que uno debe cumplir según contrato (hablado o escrito) y las instrucciones de jefes. Cosas como llegar a tiempo, usar el tiempo de trabajo para trabajar, hacer todos los aspectos del trabajo con alta calidad son ejemplos de deberes generales. Aplicación del esfuerzo y la energía que uno tiene es lo que se habla aquí. Los cristianos no deben buscar cumplir con trabajos con mediocridad. Los cristianos no deben cumplir haciendo lo mínimo posible para a penas entregar un trabajo escasamente aceptable. En eso traemos a la mente la enseñanza que dice que debemos hacer el trabajo como si Jesús fuera dueño y cliente. La calidad del trabajo, de comienzo a terminación, debe ser con la misma entrega como si fuera bajo la instrucción de Jesús y para entregar a Jesús. No debemos entregar trabajos incompletos, inferiores, e inatentos. En cuanto está dentro de control de uno, el trabajo debe ser completo, de calidad, y a tiempo.

Es más, el trabajo, cuando uno puede, debe ir más allá de las exigencias. Si te piden entregar dos productos por hora, pero sabes que eres capaz de entregar cuatro por hora (y conviene para el empleador) hágalo. Si sobra tiempo en un trabajo, puedes ocupar el tiempo para ayudar a un compañero de trabajo, mejorar otros aspectos del trabajo, o cumplir con otra necesidad. Otra vez, estamos imaginando que el trabajo fuera para Jesús y que las instrucciones vinieran de Jesús.

La ética del trabajo exhorta sumisión

En cualquier ámbito de la vida, la Biblia consistentemente nos exhorta a respetar autoridad. Los cristianos tienen que ser respetuosos y honrosos de la autoridad. En la Biblia, este tema se ve en el hogar, en la iglesia, en el gobierno civil y en la relación entre siervo y amo. Vemos que en los ejemplos de personas como Daniel, Sadrac, Mesec y Abed-nego, Pedro y Juan, Pablo, Jesús y más… tuvieron que desobedecer a autoridades corruptas y malas, pero incluso desobedecieron con orden y respeto. Cuando fueron castigados por haber hecho lo correcto y agradable a Dios, aceptaban el castigo con mansedumbre. En el caso de Pedro y Juan, lo aceptaban con gozo. Sabemos que eso no quiere decir que disfrutaron el dolor, obviamente. Profundo en su ser, sabían que habían hecho lo correcto y habían honrado a Jesús por ser como Él, y eso provocó en ellos gozo. Hacer lo correcto tiene consecuencias negativas en el trabajo en algunas circunstancias de nuestro mundo también. El cristiano se somete a autoridad excepto cuando exigen algo inmoral, contraria a la ley de Dios.

Con referencia a la sumisión y respecto hacia las autoridades, el trabajo cristiano debe hacerse sin reclamo excesivo, no contradiciendo lo cual quiere decir que no sea respondón, reclamando y murmurando siempre de todo. Eso es desagradable y afecta el humor y la actitud de todos. Es como un contagio que va infectando a todos en el lugar de trabajo. La murmuración constante del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento fue desagradable a Dios y esta actitud también lo es en el ambiente laboral. Haga tu trabajo con buena actitud.

La ética de trabajo ofrece adorno a tu doctrina

Mientras no debemos hacer el bien solamente para ser bien visto por los de nuestro entorno, sino para agradar y glorificar a nuestro Señor, debemos reconocer el efecto positivo que nuestra ética de trabajo derivada de la Biblia y el cristianismo puede tener. La fe en el Señor es invisible. Nadie puede ver tu corazón para saber si realmente crees en Cristo y le tienes como Señor de tu vida. Nadie puede ver en tu alma para saber que sientes cuando piensas en Jesús. Nadie puede saber si tu confianza para salvación está en Cristo o en tus capacidades y obras. De forma semejante, tu sana doctrina es importante, pero normalmente no tan visible. Tu sana doctrina es importante, pero no es parte de conversaciones normales. El árbol es conocido por su fruto. Tu vida, tu familia y tu trabajo son las cosas visibles que demuestran lo que realmente crees. Tu ética de trabajo no es la esencia del cristianismo, pero hace tu fe mucho más atractiva. Una buena ética de trabajo será una influencia positiva en la sociedad, en tu lugar de trabajo, en tu familia y entorno, y será un testimonio visible de tu fe. Puede abrir puertas para que hables de otros de la salvación en Cristo que te motive. No lo hacemos por los efectos secundarios, pero los efectos secundarios son, en la mayoría de los casos, buenos.

¿Vale la pena?

No soy inocente, yo sé que cuesta mucho hacer lo que estoy diciendo aquí. No es que si tu tienes una buena ética de trabajo que tu vida va a cambiar y ahora todo es fácil, exitoso, y que se resuelven todos los problemas. No, el valor es al largo plazo. El valor es, parcialmente, interno (tu dignidad, tu estima, tu gozo). El valor es, parcialmente, para el futuro (tu vida en 5 años, 10 años, 15 años será mejor). El valor es, parcialmente, para los de tu entorno (mejorando tu familia y la sociedad – en lugar de dependerse del gobierno o de la generosidad, tú te encargas — algunos creen que la ética de trabajo cristiana desarrollada tras la reforma protestante ayudó a transformar la sociedad, introducir mercado libre, reducir pobreza y más). Incluso si no ves los efectos secundarios, vale la pena hacerlo. ¿Por qué? Ya saben.

Nosotros, como cristianos debemos trabajar bien, y todo lo que hacemos – familia, iglesia, estudios o trabajo que sea como para el Señor. Nuestra motivación principal es el Señor y lo hacemos para Él.

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