Desde su inicio, la Iglesia que Cristo fundó se ha reunido el primer día de la semana, es decir, el domingo. En el contexto presente, tras mas de un año en pandemia y cuarentenas, la iglesia se va a enfrentar con la dificultad de reiniciar sus cultos presenciales y reactivar a miembros que han perdido las ganas de juntarse. Tal como en la física, en un sentido la iglesia se va a enfrentar con una cierta inercia. Cuerpos un movimiento tiendan a mantenerse en movimiento, cuerpos inertes tiendan a mantenerse en esta condición. Para comenzar movimiento se requiere una fuerza externa.

La iglesia se reunía el primer día de la semana, probablemente, por ser el día de la resurrección de Jesús. La iglesia celebra lo que lamamos “la Pascua de la Resurrección” en marzo o abril, dependiendo de algunos factores. En la iglesia primitiva, cada domingo era una celebración de la resurrección de Jesús. El testimonio bíblico acerca del tiempo de la resurrección es más que claro – muy temprano en el primer día de la semana. Como dice en estos textos: El primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra ya había sido quitada del sepulcro. (Juan 20:1) Muy de mañana, el primer día de la semana, llegaron al sepulcro cuando el sol ya había salido. (Marcos 16:2) y, finalmente veremos, Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. (Mateo 28:1). Parece que este dato fue de importancia en la iglesia primitiva porque explicaba su costumbre apostólica de juntarse el primer día de la semana. Es fácil olvidar, por el contexto moderno también, que el domingo no fue un día generalmente libre en sus tiempos. Nosotros tenemos el domingo un poco más fácil por el contexto de países y culturas con influencia de la cristiandad. Los primeros cristianos tenían que juntarse en la mañana antes de trabajar o en la noche después del trabajo, y a veces hacían las dos. Esto se ve en la carta de Plinio el Joven a Trajano cerca el año 112 d.C. al decir que los cristianos que habían negado su fe decían que su actividad como cristianos consistía en la costumbre de reunirse un día fijo antes de salir el sol y cantar a coros sucesivos un himno a Cristo como a un dios, y en comprometerse bajo juramento no ya a perpetuar cualquier delito, sino a no cometer hurtos, fechorías o adulterios, a no faltar a nada prometido, ni a negarse, a hacer un préstamo del depósito. Terminados esos ritos, tienen por costumbre separarse y volverse a reunir para tomar alimento, por lo demás común e inocente. Así tenían una reunión bastante temprano y otra más tarde donde cenaban. Esto, hubiera sido unos 15 a 20 años después de la muerte del Apóstol Juan. Plinio también dice que algunos de los que él persiguió decían que habían sido cristianos unos 25 años antes, poniéndolos dentro de la vida de uno de los Doce.

Aparte del testimonio de la resurrección en sí y el de Plinio, tenemos otros textos relevantes en el Nuevo Testamento. En primer lugar, tenemos en Lucas 24 y Juan 20:19 Jesús apareciendo a personas específicamente el primer día de la semana. En tanto, en Lucas termina partiendo pan con dos discípulos en el primer día de la semana mientras en Juan 20, en la famosa escena donde Jesús muestra sus heridas a Tomás, Jesús entra el primer día de la semana cuando ellos estaban reunidos. Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los Judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: “Paz a ustedes.” (Juan 20:19)

Con estas evidencias ya puestas no es de sorpresa que cuando llegamos a Hechos 20 con Pablo arribando en Troas, Pablo decide pasar siete días allá para estar ahí con ellos el primer día de la semana, un domingo, para participar en su reunión con el partimiento del pan. Esta reunión de la iglesia parece ser lo que a veces se llama “culto” en la cultura cristiana de hoy. Nos embarcamos en Filipos después de los días de la Fiesta de los Panes sin Levadura, y en cinco días llegamos adonde ellos estaban en Troas; y allí nos quedamos siete días. El primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando salir al día siguiente, y prolongó su discurso hasta la medianoche. (Hechos 20:6-7)

Estamos viendo un precedente, con aprobación apostólica, de reuniones especiales de la iglesia el primer día de la semana con el partimiento de pan (la Cena del Señor se entiende por esta frase aquí en Hechos 20 y también en Hechos 2:42) y enseñanza de los apóstoles. El texto de Plinio agrega himnos cantados. El próximo texto agrega ofrendas. Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, hagan ustedes también como instruí a las iglesias de Galacia. Que el primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas. (1 Corintios 16:1-2) Debe ser que fue conveniente porque es el día que ya estaban juntos como iglesia.

Si tenemos en la reunión dominical, enseñanza, la Cena, ofrendas, y confraternidad explícitamente mencionadas en la Biblia, parece ser lo que se resume en Hechos 2:42 –  Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración. Las reuniones dominicales facilitan, entonces, la realización y el seguimiento de los deberes de la iglesia en los cuales debe mantenerse fiel y estable, continuamente dedicada a estas cosas.

La iglesia puede reunirse con más frecuencia, pero esto establece un día fijo, estable, y consistente en que la iglesia se reúne. Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aquél que prometió. Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca. (Hebreos 10:23-25) En cuanto a reuniones más frecuentes vemos esto: Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y proclamar el evangelio de Jesús como el Cristo. (Hechos 5:42) pero estas reuniones de casa en casa todos los días no vemos exigidos ni mencionados más tarde, aunque seguramente ocurrían actividades en otros días en las casas.

Este pequeño resumen no resuelve todos los problemas que nos esperan. Lo que debe hacer es motivar a las iglesias (liderazgo y miembros) a buscar cumplir con este aspecto de la fe como se ha hecho desde el principio incluso bajo persecución severa.

Espero sus comentarios abajo:

  1. ¿Cuáles son los obstáculos a la asistencia regular en las reuniones de la iglesia?  ¿Por qué algunos cristianos no piensan que una reunión dominical sea tan importante?
  2. Si un cristiano no asiste la reunión ¿se trata más de falta de responsabilidad propia o de ayuda mutua?
  3. ¿Existe una diferencia entre asistir a un culto y participar en una reunión de la iglesia? ¿Te clasificas asistente ocasional, asistente fiel, o participante? ¿Por qué has elegido la categoría en la cual te encuentras?
  4. ¿Cómo puede la iglesia motivar asistencia y participación en las reuniones de la iglesia?
  5. ¿Es un culto virtual suficiente para cumplir con los objetivos de la reunión dominical en la Biblia?

Congregarse tiene beneficios.

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