Primeramente, voy a distinguir dos ámbitos distintos de la autoridad humana que gobierna. Por un lado tenemos autoridad humana en el ámbito espiritual, es decir, la Iglesia y el hogar. En el otro lado tenemos autoridad humana en el ámbito mundano y social en los gobiernos mundiales como países, estados, ciudades, municipalidades, y otros. También en esta segunda categoría el cristiano se encuentra bajo autoridad en el trabajo, escuela, y otros lugares. Principalmente, vamos a ver a las responsabilidades y actitudes del cristiano hacia las autoridades de la Iglesia y del gobierno civil, varias de las cuales pueden ser aplicadas en la familia, el trabajo, escuelas y universidades, entidades sociales, etc.

El gobierno civil no tiene la misma función que tiene la Iglesia. Cuando pensamos en el propósito de la Iglesia, que es “evangelizar a los perdidos y edificar a los salvos,” entendemos que la Iglesia existe para ministrar principalmente la gracia de Dios por medio de la salvación. La Biblia dice específicamente que el gobierno civil es ministro de la venganza de Dios (Rom 13:4). Parece que el gobierno también tiene algunos otros metas como proveer paz y tranquilidad (1 Tim 2:2), etc. (nuestro propósito aquí no es destacar toda una teología y teoría de goberierno civil).  Podemos entender por eso que las varias autoridades van a tener distintas responsabilidades y posturas. Por ejemplo, mientras que Jesús predicó para la Iglesia el perdón entre hermanos, el gobierno civil tiene la responsabilidad de castigar al pecado. A veces una Iglesia administra una disciplina para corrección, mientras el gobierno civil castiga para justicia.

La Biblia especifica actitudes hacia la autoridad. En estos dos ámbitos generales, la autoridad es representante de Dios (Su ministro), y por ende, la Palabra de Dios exige actitudes y responsabilidades bien parecidas.

Pero os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el Señor y os instruyen, y que los tengáis en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivid en paz los unos con los otros.  (1 Tes 5:12-13)

Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.  (Heb 13:17)

Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza. Porque la Escritura dice: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.  (1 Tim 5:17-18)

Ellos le dijeron: Del César. Entonces El les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.  (Mat 22:21)

Por tanto, es necesario someterse, no sólo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia… Pagad a todos lo que debáis: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor. (Rom 13:5-7)

Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad.  (1 Tim 2:1-2)

Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes, que estén preparados para toda buena obra; que no injurien a nadie, que no sean contenciosos, sino amables, mostrando toda consideración para con todos los hombres. (Tit 3:1-2)

Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad, o a los gobernadores, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien.  (1 Ped 2:13-14)

De estos pasajes los siguientes principios salen claramente:

Sumisión – La Biblia parece describir sumisión como la relación entre la cabeza y el cuerpo (Ef 1:22-23). Usa esta ilustración para describir la relación de la Iglesia y Cristo. Cristo es la cabeza de la Iglesia. Es decir, Cristo es el líder o la autoridad sobre la Iglesia. Lo ideal, que Cristo bien muestra, es que la autoridad no sea abusiva. La cabeza dirige, guía, regula, y gobierna al cuerpo para cuidarlo y para lograr sus metas, pero no para lastimar al cuerpo (aunque a veces dolor es necesario para crecimiento y progreso). Del mismo modo, las autoridades humanas instituidas por Dios (Iglesia, gobierno civil, familia, etc) llevan la misma relación con los miembros. Correspondiente a eso, el cuerpo (o los miembros) lleva ciertas responsabilidades para permitir a la cabeza ejercer su autoridad necesaria. La idea de sumisión es esta. Es una actitud que reconoce de la autoridad “su legitimidad sobre la base de su encargo divino” y así le permita ejercer su jurisdicción y cumplir su mandato. Los otros principios que vamos a ver tienen mucho que ver con el desarrollo de la sumisión. No se puede usar Efe 5:21 como pretexto para omitir, suavizar, eludir, o atenuar todo lo que la Biblia enseña acerca de sumisión. Sométanse unos a otros en el temor de Cristo se puede tomar en el sentido de la evitación del egoísmo e interés propio a favor de las necesidades de los demás o se puede tomar en el sentido de una sumisión ordenada dentro del cuerpo (hijos sometiéndose a sus padres, esposas a sus esposos, esclavos a sus amos, todos a sus gobernantes y los ancianos de su iglesia).

Honor, respeto, estima – cada autoridad humana, dentro o fuera de la Iglesia merece respeto, honor, y estima. Estas actitudes no dependen de qué tan bien cumple su propósito la persona. Honor debe ser el mínimo, mientras dar “doble honor” a los que gobiernen bien. La palabra griega para honor (respeto, estima son normalmente traducciones alternativas para la misma palabra) llevaba en su principio un sentido de “precio, valor.” Podría hablar del precio de un objeto o de ganancia por vender algo. Llegó a tener el sentido que lleva muchas veces en el Nuevo Testamento de reconocimiento del valor de alguien o algo, veneración. En su forma verbal podemos entender “valorar, venerar, reverenciar.” Eso no debe ser en nada semejante a adoración religiosa y espiritual, como en algunas tradiciones de iglesias y gobiernos. Nada debe hacer competencia con nuestra adoración y glorificación exclusivamente dirigida a nuestro Trino Dios.

Obediencia – El concepto de obediencia es fácilmente entendido y captado por todos (si lo hacen o no). Los pasajes que exigen obediencia con respeto al gobierno y las autoridades humanas nos muestran que debemos evitar cosas ilegales, intentando cumplir con la voluntad de toda autoridad. Aquí pueden ver lo que he escrito anteriormente acerca de las ocasiones en las cuales la desobediencia civil pueda ser necesaria. Problemas eclesiásticos tienen un procedimiento un poco distinto que podemos ver en otra entrada.

Oración – Aunque sale específicamente para autoridades del gobierno, aplica también para líderes de la Iglesia. Todo cristiano debe orar por los gobernantes con peticiones y acción de gracias. Peticiones para gobernantes puede incluir: sabiduría para las decisiones que toman, su salud y bienestar general, su condición espiritual, para el cumplimiento de condiciones idóneas para paz y tranquilidad y para la propagación del evangelio, que las leyes y reglas y que la ejecución de estas siempre conformen cada vez más a la voluntad divina, etc. Acción de gracias puede incluir bendiciones en cualquiera de las áreas incluidas en las peticiones.

Apoyo monetario – con respecto al gobierno civil, esto pasa por medio de los impuestos. Este es el contexto inmediato de la declaración de Jesús en Mateo 22:21. Si el gobierno lo ocupa bien o no, no influye en la responsabilidad. Cuando Pablo y Pedro escribieron sus cartas, instruyen lo mismo bajo emperadores romanos que perseguían a los cristianos. Igual había que pagar los impuestos correspondientes. En la Iglesia, este apoyo es parte de la ofrenda (1 Cor 9:7-14; 2 Tim 2:6) , aunque otras porciones de la ofrenda pueden ser destinadas a otros usos. Pueden leer más acerca de ofrendas aquí.

No tenemos la opción de ser anarquistas por ser cristianos. El cristiano debe reflejar estos valores con respecto a la autoridad humana.

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