Hechos 8 tiene dos casos de Evangelismo de parte de Felipe que había sido un diacono en Jerusalén en Hechos 6. En Hechos 8:1 los cristianos tienen que salir de Jerusalén por persecución. Los Apóstoles, de alguna forma, pueden quedarse. Los demás cristianos tienen que salir, lo que provoca una expansión importante de la iglesia. Más tarde, en Hechos 11:14 se lee que la iglesia esparcida en este momento llegó hasta Antioquía, donde se formó la primera iglesia principalmente de gentiles. También es la iglesia que termina enviando a Pablo y Bernabé como misioneros al mundo gentil. Este momento en Hechos 8:1 donde gente desconocida, no nombrada, impulsen un momento clave en la historia en la iglesia. No son los Apóstoles. No todos son grandes predicadores. No todos son tan famosos como Esteban y Felipe. Nosotros tampoco tenemos que famosos y elocuentes para ser fieles y alcanzar a los perdidos con las buenas nuevas de Jesús. No tenemos que ser los mejores oradores, sin siervos fieles. En estudios de la historia uno siempre ve a los más famosos y destacados. Detrás de ellos siempre había muchas personas fieles, sin reconocimiento histórico haciendo lo correcto y siendo fieles a Cristo. No denemos caer en la trampa de buscar fama e influencia. No tenemos que ser reconocidos por la obra que hacemos. La iglesia siempre necesita a las personas fieles que, sin llegar a ser muy nombrados, contribuyen a la obra de Jesús.

Felipe entrega el mensaje a los samaritanos y al eunuco etíope. En estos relatos hay muchas cosas que uno puede aprender. Vamos a ver algunos de estos aquí:

  1. El Evangelio empieza a cruzar fronteras culturales y romper estereotipos. En el primer caso Felipe llega a los samaritanos. Los judíos evitaban asociarse con los samaritanos por su tendencia en el Antiguo Testamento de ser infieles a Dios (mezclando el judaísmo con culto pagano). En el Antiguo Pacto los judíos tenían que apartarse de lo inmundo para mantenerse puros. Los cristianos, a diferencia, tienen el apoyo del Espíritu Santo para mantener su pureza y son llamados a asociarse con el mundo con fines redentores. En los Evangelios tenemos un par de relatos interesantes. En la parábola del Buen Samaritano, Jesús colocó a un samaritano en el papel del héroe, contrastándole con los escribas y sacerdotes judíos que habían priorizado el legalismo y tradicionalismo por sobre cosas que son, para Dios, importantes: misericordia y compasión. También tenemos el relato de Jesús en el pozo donde tiene una conversación clave con una mujer samaritana en Juan 4. Jesús confirman (en su forma) su identidad mesiánica y revela un conocimiento sobrenatural como evidencia. La mujer entra en el pueblo porque sospecha que ha encontrado el Mesías tan esperado. ¿Puede ser que el mensaje de ella preparó el camino para Felipe? No hay forma de saber, pero es plausible. Dentro de la conversación entre Jesús y ella, Jesús confirma que en el futuro (presente para nosotros) adoración autentica de Dios no se hará ni en el templo ni en ningún lugar especifico religioso. Más bien, la adoración que Dios busca es Dios es “en espíritu y en verdad”. (Juan 4:24) Hay que tener el aspecto espiritual (no solo ritual, ceremonial y legalista) y el aspecto de verdad (según la enseñanza bíblica, no defectuosa, no basado en malentendidos o doctrina errada). Luego, Felipe predica a un judío prosélito. Étnicamente no es judío sino etíope. Había llegado a creer en el Dios de la Biblia y participaba en adoración en Jerusalén. Leía la Biblia (Antiguo Testamento, obviamente) para conocer más. Siendo eunuco no podría ser plenamente judío y sería excluido de las partes interiores del templo. Aquí recibe el Evangelio y entrada en el pueblo de Dios en el Nuevo Pacto. No es la última vez que el Evangelio cruce fronteras importantes en Hechos, pero Hechos 8 ciertamente es llamativo en este sentido
  2. Probablemente el caso más llamativo y explicativo de la transferencia de los dones espirituales milagrosos y los que tienen que ver con revelación ocurre en el relato de la conversión de los samaritanos en Hechos 8:4-25. Aquí recuenta la conversión de los samaritanos bajo la predicación de Felipe (el diacono y evangelista nombrado en Hechos 6, no el Apóstol del mismo nombre). La predicación de Felipe se acompañaba por señales y prodigios – sanidades y más. Los milagros fueron tan grandes que un mago local llamado Simón quedó impresionado antes y después de su conversión. Los samaritanos, junto con este Simón, se convirtieron y fueron bautizados. Es decir, fueron salvos en este momento. (Hechos 8:12-13; véase Hechos 2:38) Aquí tenemos que entrar en algunos detalles. Primero, hay que recordar que la promesa de la morada del Espíritu Santo es asociada directamente con el bautismo en agua en Hechos 2:38. Esta idea se confirma en Juan 3:5, Tito 3:5. Entonces, podemos afirmar con confianza que como el texto indica claramente que habían “creído” y habían sido bautizados, que habían recibido el don del Espíritu Santo en esta forma. Si esto es el caso, ¿Por qué dice que no habían recibido el Espíritu Santo? Debe ser que habla en términos parecidos, pero con otro sentido. Como el tema siendo hablado directamente en este texto son los dones milagrosos, es el sentido más obvio que uno podría entender. Todos allí están impresionados con los milagros que Felipe hace. Nadie más hace milagros porque nadie más tiene el Espíritu Santo en este sentido. Pedro y Juan vienen desde Jerusalén. Parte de su obra (y el aspecto suficientemente importante como para ser mencionado en este relato hablando de los dones milagrosos) es la oración y la imposición de manos sobre los nuevos cristianos. El resultado de este aspecto de la obra apostólica es que los creyentes reciben dones milagrosos. Simón ve una oportunidad para un buen negocio. Ahora hay varias personas presentes que pueden hacer milagros: Pedro y Juan, Felipe y, por lo menos, algunos samaritanos. Simón quiere comprar esta capacidad. ¿Cuál capacidad? Simón es claro. No quiere comprar la capacidad de hacer milagros. Quiere comprar la capacidad de entregar la capacidad. Quiere poder imponer sus manos sobre alguien de manera que ellos también puedan hacer los señales y milagros. (Hechos 8:19) La conclusión aparente, y una buena hipótesis acerca del mecanismo de la transferencia de los dones milagrosos, es que es la imposición de manos hecho por los Apóstoles originales que puede transferir los dones milagrosos. https://dosisdedoctrina.com/2021/09/10/1472/
  3. De este caso viene el término “simonía”, que es el hecho de comprar puestos de influencia u otro privilegio en la iglesia, o que puestos en la iglesia sean otorgadas en base de ofrendas. El puesto de anciano/supervisor/pastor no se compra. Los requisitos bíblicos en 1 Tim 3 y Tito 1 son de doctrina y estilo de vida. No hay nada monetario (aparte de que no sean amantes de ganancias deshonestas). Tampoco los puestos y privilegios en la Iglesia deben darse por nepotismo (siendo pariente de los lideres). Si uno es pariente no debe ser un punto ni a favor ni en contra. Todo debe hacerse sin parcialidad y basado en preceptos bíblicos y racionales. Lamentablemente el tipo de pecado representado por Simón el mago en este relato es una tentación hasta hoy en todo tipo de iglesia. Hay que estar en alerta y evitar toda clase de favoritismo y parcialidad.
  4. Aprendemos también algo acerca del contenido del Evangelio. Felipe predicó el Evangelio partiendo con el pasaje que el eunuco estaba leyendo. Aunque no sale para nada en el capítulo de Isaías que en eunuco estaba leyendo, de alguna forma el mensaje de Felipe incluye el bautismo. Ellos se bajan del carruaje para hacer un bautismo por inmersión en agua. https://dosisdedoctrina.com/2021/05/30/el-bautismo-una-intruduccion/

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