Cesacionismo explorado

Preliminar

Introducción

El caso por cesacionismo, que es la creencia que sostengo yo, se debe hacer cuidadosamente. El cesacionismo es la creencia que ciertos dones espirituales, dados en el Nuevo Testamento, cesaron en algún momento en el pasado y que no son vigentes hoy, ni deben ser practicadas. No todos que sostienen esta postura tienen precisamente la misma idea. Sin embargo, hay similitudes. Abordando este tema tiene riesgos inherentes porque hay muchos cristianos sinceros que practican estos dones. Hay muchas consideraciones que uno debe tomar en cuenta. Aunque creo que ciertos dones cesaron hace muchos siglos, y creo que mi creencia es fundamentada en la Biblia, reconozco la dificultad en lo que estoy proponiendo. Antes de repasar argumentos ya dados una y otra vez, me parece conveniente primeramente dirigirme a conversar un poco mis metas y algunas de las dificultades mayores que veo en la recepción de mi interpretación bíblica.

Mi meta

Quiero volver a conversar este tema con unas metas importantes. En primer lugar, si mi postura es la verdad quiero persuadir a mis hermanos a que crean igual. No sé si mis argumentos serán suficientes o si convencerán a algún hermano. En todo caso, no digo que quiero formar un credo en la cual los que no estén de acuerdo conmigo no pueden ser cristiano, o no pueden ser contados como hermanos, o que no pueden ser miembros activos en nuestras iglesias. No pretendo que alguno debe creer lo que creo yo porque lo creo yo. Lo que quiero hacer es presentar evidencia que cada uno puede evaluar y decidir por sí mismo si la Biblia enseña o indica cesacionismo.

Sabiendo que es poco probable que muchos se convencen por mis escritos, ya que no soy ni muy entretenido ni muy elocuente en mi forma de escribir (sobre todo en castellano), mi otra meta es abrir el debate en una forma sana, ausente de polémica, amargura, y ataques. Quiero que uno pueda expresar esta idea de cesacionismo sin ser menospreciado por su grupo, ni juzgado como menos espiritual, ni excluidos de actividades y cargos para no ofender a otros.

Tampoco es la meta de este escrito ofender a mis hermanos que practican estos dones. Tengo buenos amigos cristianos que son carismáticos y discípulos genuinos de Cristo. Las tendencias que estaré destacando no aplican a todos. Reconozco que todos tenemos que reevaluar nuestras creencias y mejorarnos. Espero que mis hermanos tomarán este escrito en el espíritu en que lo presento, para abrir dialogo, presentar un caso, e invitar a mis hermanos a estudio bíblico para que sus conclusiones en este tema no sean solamente por emoción, experiencia, o tradición sino algo fundamentado en escudriñamiento lógico de la información bíblica.

Cuestionamiento imperdonable

Una de las dificultades más profundas en la aceptación de una postura cesacionista es el miedo de que esta postura es inherentemente una blasfemia del Espíritu Santo. ¿Qué es eso? Cabe recordar que es algo que Jesús mencionó en un debate en el cual le habían acusado de expulsar a demonios por el poder del diablo. Aquí hay dos cosas que hay que considerar. La cosa más fundamental es que, incluso dada la interpretación supuesta en los que tienen este miedo, es relevante solamente si efectivamente es una obra del Espíritu Santo. Sabemos por otros lugares en la Biblia que el diablo puede hacer “milagros”. Puede imitar los milagros que hace Dios. Vemos eso en el caso de Moisés y los sacerdotes de Egipto y también en algunas enseñanzas del Nuevo Testamento. Específicamente, Jesús advierte que habrá muchos que dirán en el día de juicio que habían hecho milagros en el nombre de Jesús. Jesús les dirá que nunca los conoció. No combate la idea de que hicieron milagros, más bien su dicho parece cuestionar solamente la fuente de sus milagros. El otro pasaje relevante es uno en que Pablo dice que el hombre de pecado vendrá en el poder de Satanás haciendo milagros (2 Tes 2:9). Señalar que sus milagros no vienen de Dios no sería blasfemia en ningún sentido, porque uno tendría razón. Entonces, este miedo solamente debemos tener si sabemos que es el Espíritu Santo y lo atribuimos al diablo. Pero, es justamente lo que no sabemos. Incluso, si mi postura tiene razón, hay una alta probabilidad de que no es el caso.

Aparte de todo eso, la segunda cosa que se debe considerar con respecto a si ser cesacionista es un pecado imperdonable es definir mejor lo que Jesús quería decir en los pasajes relevantes (Mat 12:31-32; Mar 3:28-29). Aquí otra interpretación de los dichos de Jesús es que la blasfemia contra el Espíritu Santo es negar a Cristo después de ver el testimonio del Espíritu Santo. Allí tendría más sentido que sea imperdonable. Es porque el pecado en cuestión es el de rechazarle a Cristo, sabiendo que es el Cristo. Obviamente, el que rechaza a Cristo no tendrá perdón porque ha negado el único sacrificio por sus pecados. Si esta interpretación tiene razón, entonces no se trata de cuestionar la fuente de un milagro especifico ni las obras de una persona específica para nada. Se trata de Cristo. Esto parece muy razonable dado que creemos que las tres Personas divinas son iguales en poder, gloria, y majestad. No encuentro otra explicación suficiente que dice porque el pecado peor es blasfemia del Espíritu Santo. Si las tres Personas divinas son iguales en poder, majestad, y gloria entonces blasfemia contra cualquier de los tres debe ser igualmente malo o imperdonable. Pero si blasfemia del Espíritu Santo se trata de rechazar su testimonio acerca de Jesús, entonces la gravedad del pecado es debido al rechazo de la fuente de la salvación.

Entonces, bajo dos conceptos (blasfemia del Espíritu Santo probablemente no habla de este tipo de cuestionamiento y si blasfemia del Espíritu Santo se tratara de negación de una obra del Espíritu Santo, uno igual tendría que investigar y razonar para saber si efectivamente es del Espíritu Santo), uno puede sentirse libre a investigar más sobre este asunto sin miedo de que pueda por casualidad cometer un pecado imperdonable.

Incluso, tenemos un caso de un cuestionamiento elogiado en Apocalipsis 2:2 donde Jesús indica su contentamiento de que los cristianos de Éfeso habían encontrado algunos falsos apóstoles, y habiéndoles sometido a algún tipo de prueba, los hallaron falsos y los rechazaron. Si el cuestionamiento de uno que se presente como profeta, apóstol, u otro obrador de milagros fuera malo en sí, la prueba que los cristianos en Éfeso habían hecho, Jesús debiera haber condenada. En su elogio, encontramos la aprobación de Jesús de una buena examinación para determinar si los que hacen estos dones son falsos.

Doctrina emocional

Otro obstáculo que vemos en simplemente conversar del tema es que hay doctrinas que uno sostiene que llegan a ser también emocionales. Aquí no estoy acusando a los que creen que estos dones siguen hasta hoy sostienen su doctrina solamente por emocionalidad. La verdad es que casi todos tienen algunas creencias que son muy profundas. La idea de cambiarse de opinión no es simple. Hablar de cambiar algunas doctrinas y prácticas es hablar de cambiar, a veces, su cosmovisión o su forma de relacionarse con Dios o sus relaciones con otras personas. En una reunión en principio del Movimiento de Restauración en los EE.UU. en los 1800, discutiendo la idea de abandonar bautismo de recién nacidos por aspersión, un hombre salió llorando en plena reunión. Para él no fue una simple doctrina, fue algo emocional. Cuestionar la forma de bautismo también implicaba cuestionar su propio bautismo, su estado espiritual actual, la vida de sus padres, abuelos, y más que habían recibido el bautismo de esta forma. En el caso nuestro, cuestionar si continúan estos dones también puede implicar que uno tenga que cuestionar su forma de relacionarse con Dios, la sinceridad de la experiencia religiosa de un pastor importante en su vida, sus amigos, parientes, y hermanos muy queridos.

Allí vemos que cuestionar esta doctrina, entonces, genera una cierta vulnerabilidad en algunos. No solamente en los que practican los dones, sino también el algunos que han presenciado algo o que tiene alguien cercano que lo hace. Generalmente, frente este tipo de vulnerabilidad es mucho más fácil emocionalmente, evitar pensar en el tema bien para excluir la posibilidad de llegar a una conclusión no deseada. Entonces, en algunos hay un temor por esta clase de vulnerabilidad.

Para enfrentar un tema que crea vulnerabilidad tememos que siempre ensalzar la verdad. No solamente lo que creo que es la verdad, sino el concepto y el amor por la verdad. Debemos inculcar en nuestros hermanos en nuestras iglesias un deseo de llegar a la verdad. En el fondo, si dejamos de tratar temas con este tipo de emocionalidad, hay muchos temas importantes que se dejarán de lado, descuidados. Los cristianos deben amar la verdad. Deben anhelar estudiar la Palabra de Dios para entender lo que Él nos ha dicho, aceptarlo, y vivirlo. Evitación del tema por las emociones negativas atadas a las posibles conclusiones demuestra que la verdad no es tan central como debe ser. Nunca podemos dejar de sentir estas cosas. Sin embargo, podemos aprender enfrentarlas y cumplir con las metas bíblicas a pesar de las dificultades internas que podemos tener.

Otra cosa emocional en la discusión de esta doctrina es el conflicto y la división. Probablemente todos que han vivido un tiempo en círculos cristianos pueden pensar en instancias en las cuales este tema ha provocado división. Como es un tema emocional (independiente de cómo uno haya llegado a su creencia), hay mucha potencial para mala argumentación y mal manejo de conflictos. Si esto ha ocurrido en el pasado, genera en hermanos piadosos un cierto rechazo de la idea de volver a conversarlo. Esto porque no quieren que se genera un nuevo cisma en una congregación o entre congregaciones en su hermandad. El deseo de preservar la unidad de la iglesia es obviamente bueno y noble. Es algo que la Biblia nos pide muchas veces. Pero aquí tenemos que preguntar acerca de la clase de unidad que la Biblia pide. Resulta que no es solamente la ausencia de discusión, sino unidad en amor, verdad, y pensamiento. No quiere decir que todos tienen que creer precisamente lo mismo. Pero, es verdad que hay una sola fe que nos ha sido entregada. Hay una sana doctrina que debemos creer. No podemos llegar a la clase de harmonía que la Biblia pide por evitar hablar de temas controversiales. Tenemos que tratar los temas con paciencia, con amor, con gracia, y con humildad. Tenemos que decir la verdad en amor para poder crecer bien. Así que, aunque parece más fácil y mejor para la iglesia no discutir el tema, la realidad es que no funciona. Los dos partidos siguen existiendo. Uno termina con más influencia, y el otro queda resentido. Mientras no hay división abierta, tampoco hay unidad verdadera.

También en la búsqueda de paz y tranquilidad en este tema, parece que se ve solo por un lado. Los cristianos que creen que los dones han cesado se callen, mientras que los que creen que siguen influyen en los demás por practicarlos públicamente. Así que, la búsqueda de paz termina favoreciendo la continuación de los dones. Así que, vemos que la evitación del tema no logra su propósito. No mantiene el equilibrio presente ni tampoco produce harmonía entre los hermanos.

Si hablo del tema, no es para condenar. Es para mejorar, para hacernos pensar, y para persuadir a favor de lo que creo ser cierto.

Limitando a Dios

Una doctrina muy clara en la Biblia es la omnipotencia de Dios. Todos los cristianos creen que Dios es el Soberano del universo. Es todopoderoso. Su poder es perfecto e infinito. Por eso, algunos asocian el cesacionismo con una limitación sobre Dios. Piensan que de alguna forma estamos diciendo “Dios no es capaz de hacerte hablar en lenguas” o “Dios ya no tiene la habilidad de impartir profecía”. Obviamente, eso perjudica la recepción de la enseñanza. Es cierto que si el cesacionismo se tratara de limitar las capacidades de Dios sería herejía. Pero, simplemente no es el caso.

En primer lugar, los que creen que los dones carismáticos cesaron creen que es un cambio en la iglesia o el mundo que ha cambiado la necesidad. No es que Dios no puede o que perdió algo de su poder. No hay ningún cambio en Dios. Hay un cambio, sin embargo, aquí. La iglesia ya no necesita estas cosas, y Dios no da dones innecesarios.

Segundo, la Biblia presenta otra autolimitación de Dios que no produce la misma reacción. Dios prometió no mandar otro diluvio mundial. Ahora, ¿quiere decir que Dios es menos poderoso? ¡No! Por supuesto que no. Si Dios decide restringirse por algún motivo, no implica una falta de poder. Considera lo que dice el autor de Hebreos: Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su propósito, interpuso (garantizó) un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. (Heb 6:17-18) Cuando Dios jura o promete hacer algo o no hacer algo, queda firme. Dice que es imposible que Dios mienta. Eso no es una limitación de su poder sino una demostración de su perfección. De hecho, es este hecho que nos da seguridad de la salvación.

Los que creen que Dios dejó de dar esos dones, creen que es una autolimitación. Es una decisión que Dios ha tomado basado en ciertas condiciones y factores. Algunos (como yo) creen que Dios comunicó esta intención en la Biblia. Pero, incluso sin comunicarlo Dios pudiera haber tomado la misma decisión.

Tenemos que tener precaución en nuestra presentación para dejar claro que nadie está cuestionando la naturaleza de Dios. Y, los que creen que los dones continúan deben ser mucho más cautelosos en lanzar esta acusación.

Inferioridad espiritual

Uno de los factores que juega en contra de una buena presentación o recepción del argumento a favor de la cesación de estos dones es el miedo de ser o ser visto como menos espiritual. Cuando uno anda con los que practican los dones carismáticos, uno ve la emoción y entusiasmo en sus caras. Practican los dones, hablan de los dones, y predican los dones.

En muchos casos ven a los que cuestionan estas ocurrencias como cristianos inferiores. En algunos segmentos es precisamente así. Creen que los que reciben los dones son los que han sido bautizados en el Espíritu Santo (que para ellos es una segunda obra, después de ser salvo). Los que rechazan los dones no han recibido el Espíritu de esta forma y, por eso, rechazan los dones. Los que rechazan los dones son inherentemente inferiores en su espiritualidad porque no han recibido el Espíritu Santo de la forma correcta. Otros segmentos no acusan eso tan directamente u oficialmente. Igual, parecen ver a los cristianos no carismáticos como inferiores simplemente por su rechazo de la doctrina.

En este caso, hay problemas con la definición de espiritualidad y un énfasis indebido en los dones como demostración de espiritualidad. En la Biblia, cuando habla de personas llenas del Espíritu o guiados por el Espíritu, generalmente, parece hablar de santidad y estilo de vida. Los siete hombres elegidos en Hechos 6 y la descripción de la vida en el Espíritu Santo en Romanos 8 son buenos ejemplos. Estos pasajes no hacen ninguna referencia a dones espirituales, mientras hablan de espiritualidad. La evidencia o fruto del Espíritu simplemente no consiste en un par de trucos y experiencias extáticas. El propósito de la morada del Espíritu Santo en el cristiano es la transformación interior y el cambio de vida que hablamos con la palabra “santificación.”

Al contrario, la fascinación y énfasis exagerado en los dones carismáticos demuestran que están fijados todavía en cosas externas en lugar de la obra que el Espíritu Santo realmente busca hacer. Los dones espirituales tienen su lugar y su función y hay buena enseñanza en el Nuevo Testamento acerca de estos. Sin embargo, no es el énfasis. El pasaje más largo acerca de los dones (1 Corintios 12-14) es una corrección debido a un énfasis inapropiado, donde Pablo destaca el amor, la fe, y la esperanza como cosas más importantes, fundamentales, y duraderas que los dones carismáticos.

Una buena presentación del cesacionismo, entonces, debe incluir la alternativa correcta para medir espiritualidad. No buscamos ser vistos como “espirituales” ante los ojos del hombre, sino ante Dios. Tenemos Su Palabra y sabemos cuál es Su medición de la espiritualidad – es la santidad.

Complejidad prohibitoria

Una dificultad más en la presentación y recepción de la postura de que ciertos dones relacionados con revelación divina y milagros cesaron es el hecho que las evidencias no son cosas obvias. Depende de reunir varios temas en la Biblia, junto con hermenéutica avanzada. Es decir, mientras viene de la Biblia, no es evidente sin un estudio profundo y sistemático.

Las evidencias bíblicas reúnen ideas acerca del propósito de estos dones y milagros, definiciones precisas de dones y milagros, el método de transferir los dones, un estudio detallado de 1 Corintios 13, entre otros. Luego, normalmente, se complementa con un estudio del uso de estos dones en la historia, demostrando su ausencia en la mayoría de la iglesia por la mayoría de su historia. Incluso, los primeros en reavivar estos dones en el movimiento pentecostal reconocían esta realidad. Pero, ahora hay otros que han intentado pintar la historia un poco diferente para defender la continuidad de los dones.

Entonces, estos temas no son fácilmente discutidos con cristianos novatos en la fe, ni con cristianos superficiales, ni con cristianos sin costumbre de estudio cuidadoso de la Biblia. No digo que todos los cristianos maduros llegan a mi postura ni que los que sostienen otro punto de vista son inherentemente superficiales. Solamente digo que si uno conversa con un cristiano en estas circunstancias, difícilmente puede llegar a realmente ver los detalles necesarios de buena forma.

Eso, podría parecer negativo. Podríamos imaginar que las doctrinas deben ser más fácilmente vistas por todos. Es verdad que las doctrinas esenciales del cristianismo pueden ser vistas mucho más fácilmente. Sin embargo, hay otras enseñanzas que son más avanzadas. El autor de Hebreos, en capítulos 5 y 6 habla de la diferencia entre las enseñanzas básicas y fundamentales que son como leche para niños, y enseñanza avanzada que es como comida sólida para adultos. En toda la historia de la iglesia, la mayoría prefieren quedarse solamente con lo básico sin avanzar hacia madurez para recibir y entender (y finalmente enseñar) cosas más avanzadas.

La enseñanza acerca de la cesación o continuación de los dones no es algo esencial y fundamental para el cristianismo. Sin embargo, es necesario buscar sana doctrina en todas las cosas, no solamente en las cosas fundamentales.

Aparte de buscar formas más simples de expresar esta postura, tenemos que también tener en cuenta que nunca va a ser fácil y sin controversia. Pero, tal como hizo el autor de Hebreos, podemos intentar avanzar hacia la madurez con enseñanzas complejas, pero ciertas, que ayudan a la iglesia a conducirse mejor.

Importancia insuficiente

Ahora, si uno no cree que es un tema esencial para la salvación podemos irnos al otro extremo y pensar que no tiene mucha relevancia. A lo mejor no vale la pena hablar del tema. Uno puede ser un cristiano sin creer que los dones siguen, pero también creyendo que los dones siguen vigentes. Si no tiene relevancia mayor, tal vez es un tema que debemos evitar.

Pero, el hecho de no ser esencial para la salvación no quiere decir que no tiene importancia. Cosas que no son necesarias para ser salvo pueden ser muy necesarios y esenciales para otras cosas. Puede ser importante, o incluso necesario, para santificación, para ministerio oficial, para ser anciano de la iglesia, para evangelismo efectivo, para buena vida familiar, etc. etc. El hecho de no ser necesario para una cosa no implica que no tenga relevancia o que no tenga importancia o que no sea necesario para otra cosa.

Ahora, si buen creer en la cesación de los dones no es necesario para salvación, esta creencia puede tener relevancia para otras cosas. Aquí veremos algunos temas que destacan la relevancia del asunto.

Las prácticas de los grupos carismáticos fácilmente llegan a ser sustituto para la santidad que Dios busca, frecuentemente se ponen escandalosas y estorban evangelismo por ser caóticos (directamente contradictorio a lo que pide la Biblia). En 1 Corintios 12 y 14 vemos las instrucciones más extensas y detalladas del Nuevo Testamento acerca de los dones. En esta discusión Pablo insta a la iglesia allá que ordenen sus cultos “porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos.” (1 Corintios 14:33) En toda iglesia de Cristo hay que tener orden. El mundo carismático es caracterizado por el desenfreno, caos, y desorden general en sus cultos. Esto escandaliza a los inconversos innecesariamente. Hay gente que no entrarán en una iglesia justamente por estos sucesos. Creen que es una locura (y, en muchos casos, tienen razón). No es inteligible. No edifica. No enseña. No ayuda. Estorba. Esto pone un obstáculo más en el camino del incrédulo para que no llegue a Cristo. Le da una excusa más por mantenerse alejado de los cristianos. Eso no sería un buen argumento en contra de los dones en sí, pero demuestra bien tendencias peligrosas en los grupos que practican los dones carismáticos.

También son peligrosas en cuanto distraen de la Palabra de Dios. Es muy común en grupos que practican los dones enfocarse principalmente en visiones, sueños, profecías, y lenguas en lugar de estudiar la riqueza de la Escritura. Incluso cuando algunos insisten que los abusos no son prueba de cesación (lo cual es cierto), los abusos son tan ubicuos que desvían a más gente que las pocas instancias posiblemente bíblicas podrían ayudar. Pablo dice: Nadie os defraude de vuestro premio deleitándose en la humillación de sí mismo y en la adoración de los ángeles, basándose en las visiones que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal. . . (Colosenses 2:18) La frase relevante aquí es que estos se basan en visiones que han tenido, siendo hinchados por su mente carnal. La idea es que porque ellos realmente no entienden la espiritualidad (son carnales), cambian santidad y madurez cristiana por visiones, sueños y unos trucos impresionantes. Cuando estas capacidades caen en manos de gente carnal, sin alguien que les guie, se desvían fácilmente. La emoción de practicar los dones es un sustituto fácil por la santidad, pero realmente no cumple con el mismo propósito. No es el único sustituto. Los grupos que no practican los dones carismáticos también encuentran sus sustitutos. Sin embargo, encontramos en el mundo carismático una tendencia fuerte, frecuente, e insidiosa – gente que creen que son guiados por el Espíritu Santo sin andar en él. Aquí, el punto no es entrar en este detalle sino ver la importancia del tema.

La verdad es que es un tema importante porque muchos se desvían por gente que usan estos dones. Esto vemos en la Biblia también. No solamente buenos cristianos bajo la influencia del Espíritu Santo hacen estas cosas. También hay personas que hacen todo eso y Jesús dice que nunca los conoció en Mateo 7:22-23. También hay el hombre de maldad que hace milagros para desviar a la gente 2 Tesalonicenses 2:9-10. Es un tema muy importante por el peligro que presenta. Les pido que entiendan bien que no estoy diciendo que todos los que hacen estás prácticas lo hacen por demonios. Aunque tenemos que reconocer que es una posibilidad (o probabilidad) en algunos casos, hay otras explicaciones posibles. No es el propósito mío atribuir una fuente demoniaca a cada caso, ni tampoco poder explicar cada caso. Solamente veremos las evidencias bíblicas y algunas tendencias modernas para poder hacer una evaluación general.

Entonces, siendo un peligro real (y sobre todo si tenemos razón en cuanto a la cesación), conviene ser fiel en proclamar la verdad en amor. Es importante ser el centinela que fielmente advierte del peligro que viene (Ezequiel 33:1-6). Incluso cuando nadie quiere escuchar, el deber de entregar el mensaje recae sobre nosotros.

Argumentos cesacionistas

Realmente no hay nuevas evidencias en el tema. Solamente en la forma de presentarlas hay novedad de vez en cuando. La presentación aquí será una de ver unas evidencias a favor de una hipótesis. Mi hipótesis es: los dones milagrosos y dones asociados con revelación cesaron en la iglesia primitiva. Con esto no estoy dando una fecha concreta como “con la muerte del último apóstol”. Para probar esto, veremos tres evidencias bíblicas principales que informan mi hipótesis: 1) el propósito de estos dones, 2) el mecanismo de recibir estos dones, y 3) enseñanza especifica en 1 Corintios 13. Aquí todo esto se hará de forma breve, en lugar de exhaustivo, y simple, en lugar de académico.

El propósito

Testimonio / confirmación

En el Antiguo Testamento Dios reveló a Moisés un nuevo código legal después de la salida (éxodo) de Egipto. Incluso en Egipto Dios había testificado acerca de la autenticidad del mensaje de Moisés con señales que conocemos como las plagas. Dios dio estas señales para confirmar al faraón y a los israelitas que había que aceptar y seguir a este Moisés. Cuando Dios dio la ley, dio señales tan extraordinarias que el pueblo (y Moisés mismo) tuvo mucho miedo. Incluso el aspecto físico de Moisés cambió de tal forma que la gente reconoció que él había estado con Dios. Este caso parece ser ejemplificar del propósito de muchos milagros, señales, y dones.

En el Nuevo Testamento eso queda claro. Los milagros de Jesús sirven para facilitar su identificación como el prometido Mesías, Hijo de Dios, Rey, Señor, y Salvador de Israel. Para cualquier persona venir y proclamarse Dios mismo (uno con el Padre, el Yo Soy desde antes de Abraham, etc.) es algo que parece locura. Hasta sus mismos discípulos, habiendo visto muchos milagros, realmente no creían hasta ver la resurrección de Cristo. Pedro reconoce la verdad de esta perspectiva acerca de señales y milagros al decir: Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de Él, tal como vosotros mismos sabéis, (Hechos 2:22) Los milagros confirmaban y acreditaban la aprobación de Dios. La intención detrás de estas señales tenía que ver con la aceptación de su persona y su mensaje. Pedro nombra estas cosas con este sentido en su primer sermón.

En Pentecostés los señales, sobre todo en su paralelismo con cosas en el Antiguo Testamento, y como cumplimiento de profecías servían para llamar atención y confirmar el nuevo mensaje de salvación en Jesucristo siendo predicado por Pablo y los demás Apóstoles. Vemos muchos casos en el libro de Hechos donde milagros y señales sirven para estos fines. Son para confirmar, testificar, y acreditar a la persona predicando y su mensaje. Mientras sería exagerado decir que todas las ocurrencias tenían este fin, parece ser la regla general. La aceptación divina de Cornelio como cristiano sin haberse hecho judío antes recibió una confirmación milagrosa. (Hechos 10:45ss) Parece haber sido parte de la intención de las señales que hizo Felipe unos capítulos antes en Samaria. (Hechos 8:6-7) Hay otros casos que en Hechos 13:9.12 y 14:3 que también aparentan esta función de milagros y señales.  

Estamos, entonces, viendo un patrón. Nueva revelación (un nuevo mensaje de Dios) es acreditada por milagros y señales. Las dos cosas van mano en mano. En el narrativo y en el sermón de Pedro vemos esta realidad.

Esta realidad también se ve confirmada en el libro de Hebreos. En Hebreos 2:3-4, el pasaje frecuentemente citado en este contexto, podemos apreciar que esta función de milagros y señales también aplica a los dones espirituales dados posterior a Pentecostés. También vale notar que parece que está función se cumplió en la primera generación de creyentes y ya no es tan necesario en la segunda generación. Los receptores no habían presenciado todo eso, pero podrían aceptar el testimonio de la primera generación de cristianos basado en los hechos milagrosos que acompañaban y confirmaban el mensaje.

Todo lo que tiene que ver con este propósito apoya y confirma mi hipótesis ya que la necesidad de estos milagros, señales, prodigios, y dones espirituales sería cumplida con el canon del Nuevo Testamento. El nuevo mensaje está firmemente establecido. Al parecer, esto ya estaba ocurriendo cuando se escribió el libro de Hebreos. Ahora, hay que creer basado en el testimonio ya hecho y ya acreditado.

Edificación

A pesar de todo lo anterior, hay algunos milagros y señales que demuestran una función de edificación de la iglesia. Casos como el temblor en Hechos 4, castigos en Hechos 5, y algunos casos de sanidades, etc. no tenían el propósito de convencer ni acreditar, sino de ayudar, fortalecer, y establecer la iglesia primitiva.

En el Nuevo Testamento se ve que el propósito general de los dones espirituales y los varios ministerios es la edificación mutua de la iglesia. (Efesios 4:12; 1 Corintios 14:12; 1 Pedro 4:10) Y podemos afirmar con certeza que los dones que quedan son para este fin, la edificación de la iglesia y el servicio cristiano. No debe sorprendernos, entonces, que los dones que más cumplen con esta función son los dones que hayan quedado, y los que son más orientados a ser señales hayan cesado. Incluso los dones que servían como señales sirvieron para poner el fundamento de la iglesia (véase Efesios 2:20 que dice que el fundamento de la iglesia son los Apóstoles y profetas). El fundamento es firme y bien hecho, así que no hay necesidad de echar el fundamento de nuevo. Quedó grabado en las Escrituras del Nuevo Testamento.

El hecho de que los dones espirituales tienen como propósito la edificación de la iglesia no implica la continuidad de todos los dones. Hay que considerar su función en la edificación. La edificación del fundamento ya se hizo y este fundamento queda hasta hoy.

El mecanismo

Caso: Samaria

Probablemente el caso más llamativo y explicativo de la transferencia de los dones espirituales milagrosos y los que tienen que ver con revelación ocurre en el relato de la conversión de los samaritanos en Hechos 8:4-25. Allí recuenta la conversión de los samaritanos bajo la predicación de Felipe (el diacono y evangelista nombrado en Hechos 6, no el Apóstol del mismo nombre). La predicación de Felipe se acompañaba por señales y prodigios – sanidades y más. Los milagros fueron tan grandes que un mago local llamado Simón quedó impresionado antes y después de su conversión. Los samaritanos, junto con este Simón, se convirtieron y fueron bautizados. Es decir, fueron salvos en este momento. (Hechos 8:12-13; véase Hechos 2:38)

Aquí tenemos que entrar en algunos detalles. Primero, hay que recordar que la promesa de la morada del Espíritu Santo es asociada directamente con el bautismo en agua en Hechos 2:38. Esta idea se confirma en Juan 3:5, Tito 3:5. Entonces, podemos afirmar con confianza que como el texto indica claramente que habían “creído” y habían sido bautizados, que habían recibido el don del Espíritu Santo en esta forma. Si esto es el caso, ¿Por qué dice que no habían recibido el Espíritu Santo? Debe ser que habla en términos parecidos, pero con otro sentido. Como el tema siendo hablado directamente en este texto son los dones milagrosos, es el sentido más obvio que uno podría entender.

Todos allí están impresionados con los milagros que Felipe hace. Nadie más hace milagros porque nadie más tiene el Espíritu Santo en este sentido. Pedro y Juan vienen desde Jerusalén. Parte de su obra (y el aspecto suficientemente importante como para ser mencionado en este relato hablando de los dones milagrosos) es la oración y la imposición de manos sobre los nuevos cristianos. El resultado de este aspecto de la obra apostólica es que los creyentes reciben dones milagrosos.

Simón ve una oportunidad para un buen negocio. Ahora hay varias personas presentes que pueden hacer milagros: Pedro y Juan, Felipe y, por lo menos, algunos samaritanos. Simón quiere comprar esta capacidad. ¿Cuál capacidad? Simón es claro. No quiere comprar la capacidad de hacer milagros. Quiere comprar la capacidad de entregar la capacidad. Quiere poder imponer sus manos sobre alguien de manera que ellos también puedan hacer los señales y milagros. (Hechos 8:19)

La conclusión aparente, y una buena hipótesis acerca del mecanismo de la transferencia de los dones milagrosos, es que es la imposición de manos hecho por los Apóstoles originales que puede transferir los dones milagrosos.

Ahora, armada con una buena hipótesis deducida por un relato bíblico detallado podemos escudriñar el Nuevo Testamento para ver si cuadra bien con la información que tenemos

Casos apoyo

Hay varios casos en el libro de Hechos y las epístolas paulinas que nos pueden, a lo mejor, informar un poco. Viendo estos textos esperamos ver si concuerdan con la hipótesis presentada o si lo desmienten. Los casos principales que apoyan la conclusión (o la dejan plausible) incluyen los siete “diáconos” de Hechos 6, donde no hay registro de dones hasta después de la imposición de manos por los Apóstoles y los discípulos en Hechos 19:6 donde menciona dones milagrosos directamente después de la imposición de manos por Pablo.

Hay otros casos donde, mientras no queda tan claro, igual apoya esta conclusión. El caso de los corintos, donde sabemos que muchos practicaban estos dones, mientras no explícitamente menciona el momento de su bautismo o la imposición de manos, es un lugar donde Pablo tuvo amplio ministerio. Dado los puntos de división en 1 Corintios 1, es posible que Pedro ya había visitado la iglesia también. Por eso es razonable usar el caso en apoyo – una iglesia con contacto con los Apóstoles practica los dones milagrosos, la profecía, y las lenguas. El caso de Timoteo también cae en este rubro. Tuvieron una reunión, con los ancianos de la iglesia y con la imposición de manos en que Timoteo recibió su don. Aunque no se menciona en 1 Timoteo 4:14 la presencia de Pablo, es evidente que él estuvo en la misma reunión donde Timoteo recibió su don, viendo 2 Timoteo 1:6. Pablo menciona específicamente que participó en la imposición de manos cuando Timoteo recibió su don. En un contexto dice que fue el grupo de ancianos y en otro menciona que él participó también. Ciertamente, entonces, es congruente con la conclusión que estamos viendo.

En cada uno de los casos antemencionados la imposición de manos por parte de los apóstoles parece ser anterior a la manifestación de dones milagrosos o que tengan que ver con revelación. La prevalencia de los dones en iglesias con mucha presencia por parte de la uno o varios de los Apóstoles. Esto, sin la evidencia anterior, y la evidencia que sigue, no sería suficiente para llegar a una conclusión, considerada apropiadamente dentro del contexto de las otras evidencias, fuertemente apoyan el vínculo entre la imposición de manos por parte de los Apóstoles originales.

Junto con eso, se puede considerar la evidencia de la aparente ausencia de esta clase de dones en iglesias, sectores y momentos sin la presencia de los Apóstoles originales, pero con la presencia de otros personajes importantes. Un ejemplo importante de eso es el libro de Hebreos. El texto en el capítulo 2 que se vio también bajo el tema del propósito de los dones carismáticos, es relevante aquí. El autor parece indicar que los dones carismáticos ocurrían principalmente en el pasado. El autor habla en tiempo pasado, señalando que “los que oyeron” confirmaron el mensaje y que Dios “testificó” con ellos por señales y dones. Los dones no son prevalentes en la(s) iglesia(s) que recibieron este libro bíblico. Los dones, entonces, son conectados de alguna forma con “los que oyeron” el mensaje entregado por el Señor. ¿Por qué no dice que Dios sigue confirmando las cosas por dones? ¿Por qué solo usa tiempo pasado? Se puede especular que, con el lapso de tiempo, el contacto directo con los Apóstoles no había sido suficiente para tener una prevalencia de los dones en su contexto. Incluso, es posible, dado el texto aquí, que ya no tenían personas practicando estos dones activamente entre los receptores de Hebreos. Mientras no podemos sacar conclusiones de este caso en aislación, junto con todo lo anterior, es una evidencia más de que los dones espirituales milagrosos y revelatorios, siendo conectados a los Apóstoles, habían disminuido con el tiempo. Sabemos por los saludos, al final del libro, parecen conocer a Timoteo, un discípulo de Pablo quien, como ya hemos visto, tenía esta clase de dones.

Los dones de este tipo no son parte del enfoque en las epístolas de Juan, de Pedro, y Judas, etc. – algunas de las últimas escritas. Obviamente es evidencia circunstancial, ya que no mencionar algo indica necesariamente su ausencia. Pero, en nuestro esquema que estamos viendo, tiene sentido y concuerda con nuestro estudio hasta el momento.

Caso: Apóstoles

Una excepción que debe ser más que obvio en el argumento hasta el momento es el caso de los Apóstoles. Los Apóstoles originales no recibieron los dones espirituales milagrosos y revelatorios por imposición de manos de otro ser humano, sino que sus capacidades vinieron directamente de Dios. En su ministerio con Jesús, cuando los Apóstoles fueron enviados a hacer viajes misioneros, recibieron ciertos dones que usaron en el cumplimiento de sus viajes. No hay evidencia que en estos viajes tenían dones de profecía ni lenguas. Después de la resurrección de Jesús hay dos momentos bien importantes que se puede ver en relación con este tema. Juan cuenta un momento después de la resurrección y antes de la ascensión en que Jesús mismo les Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «Paz a ustedes; como el Padre me ha enviado, así también Yo los envío». Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo*: «Reciban el Espíritu Santo» (Jn 20:20-22). Por supuesto, lo más conocido y, probablemente, lo más importante sería Pentecostés cuando el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en forma visible y audible.

En Pentecostés los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo, no solamente en el sentido salvífico, sino también en otra obra que es capacitación (dones) para obras de ministerio. Los Apóstoles empezaron a hablar en lenguas, pero también recibieron la capacidad de hacer señales y prodigios (generalmente usamos la palabra “milagro”), de hablar y escribir con inspiración, administración, predicación, y más. Recibieron todo lo necesario para predicar el Evangelio, establecer y proteger la iglesia de Cristo, y dar un fundamento firme para el futuro de la iglesia.

Ellos fueron el foco de la actividad milagrosa de la iglesia primitiva hasta Hechos 6 cuando impusieron manos en los siete hombres que tenían que servir en la distribución de alimentos. Son los Apóstoles quienes hablan en otros idiomas (la palabra “lenguas” es un modismo por diríamos “idiomas” o “dialectos”) en Pentecostés (Hechos 2:1-14). Los Apóstoles hacen sanidades como en Hechos 3:6ss. Hechos 5:12-15 dice claramente que fueron los Apóstoles quienes hacían muchas señales en aquellos tiempos de la iglesia inicial. Esto también concuerda que lo que ya se vio en Hebreos 2:1-4 donde el autor afirma que Dios testificó con ellos, haciendo milagros, señales, prodigios, y dando dones por los que habían oído (los que habían conocido a Jesús).

Su recepción de los dones tenía que ser inusual (como ellos son los primeros y el fundamento de la iglesia) y así se ve en el Nuevo Testamento. Su experiencia no fue la experiencia que los demás cristianos esperaban, incluso en la misma época. Los nuevos convertidos en Hechos 3 y 4 no están haciendo las mismas señales en Hechos 5, sino solamente los Apóstoles. La gente no trae los enfermos a cualquier cristiano, sino a los Apóstoles.

Caso: Cornelio

Hechos 10, Lucas cuenta la conversión de Cornelio. En muchas ocasiones, la conversión de Cornelio se converse en el contexto del significado del bautismo. La misma argumentación que deduce cómo el caso de Cornelio tiene el mismo plan de salvación visto en lo demás de Hechos también ayuda en este tema de lenguas y profecía. ¿Pór qué Cornelio recibió lenguas sin imposición de manos de parte de un Apóstol.

Cuando vemos el tema del bautismo se plantea así: si lo que la Biblia presenta es que Dios otorga la salvación, incluyendo el don del Espíritu Santo, en el bautismo, Cornelio está fuera de orden. Él (y su casa) recibió el Espíritu Santo antes de ser bautizado, y creo que esto produce tu objeción. Si debe ser: creer, arrepentirse, y ser bautizado para ser salvo y recibir el don del Espíritu Santo, ¿por qué Cornelio creo, luego recibió el Espíritu Santo, y después fue bautizado?

Para que lo tengamos claro, veremos aquí el texto relevante: De Él dan testimonio todos los profetas, de que por Su nombre, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados». Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. Todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, pues los oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo: «¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?». Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días. (Hch 10:43-48)

En respuesta, vemos que la Biblia enseña varias obras del Espíritu Santo. Por ejemplo, los dones espirituales no son la misma cosa que “el don del Espíritu Santo”. El Espíritu Santo venía sobre personas en el Antiguo Testamento para darles poder para cumplir con una misión o ministerio especifico. Vino sobre Moisés, Saul, David, los jueces, Bezalel y Aholiab, entre otros para capacitar para sus obras respectivas. Incluso en el ministerio de Jesús, el Espíritu Santo venía sobre persona en este sentido y no había comenzado a morar en personas (el don del Espíritu Santo asociado con la salvación). Juan menciona esta diferencia importante y la nueva obra del Espíritu Santo que iba a darse después de la glorificación de Jesús en Juan 7:37-39: En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: «Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva”». Pero Él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en Él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado. Este sentido es lo que profetas como Ezequiel habían profetizado también: Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas. (Eze 36:27) Hay una diferencia importante entre el Espíritu Santo viniendo sobre personas para capacitar para obras o, en este caso, para señalar Su aprobación de la persona para salvación. El hecho de que el Espíritu descendió sobre ellos antes de su bautismo en agua no señala necesariamente que ya fueron salvos ni que Él había comenzado a morar en ellos en este sentido nuevo en el Nuevo Pacto en Jesús.

Una cosa importante aquí para claridad es que Pedro nota que lo que ocurrió con Cornelio no fue normal, sino como ocurrió con los Apóstoles “en el principio (Hechos 11:15).” Tenemos que entender eso como el día de Pentecostés, el principio de la Iglesia. El Espíritu Santo vino sobre los Apóstoles no para salvación sino para mostrar por medio de milagros y señales (como el hablar en lenguas) que su mensaje nuevo era de Dios – su mensaje nuevo siendo la salvación por medio de Jesucristo. Este mensaje incluye (como fue el caso en Pentecostés) bautismo como el momento de recibir perdón de pecados y el don del Espíritu Santo. El don del Espíritu Santo no es igual a la presencia del Espíritu Santo para obrar milagros (como en la frase “vino sobre”). Así que, aunque Cornelio tenía el Espíritu antes de ser bautizado, fue para mostrar la verdad de un mensaje de Dios (que Él estaba aceptando a gentiles), no para mostrar que él ya había sido salvo.

Para el tema presente, esta declaración simple de Pedro también refuerza la idea de que este evento fue inusual. Pedro no compara la conversión de Cornelio con ningún otro grupo. No es como el eunuco. No es como los samaritanos. Él vuelve a Pentecostés para encontrar algo semejante. El caso de Cornelio es citado por varios como “el Pentecostés de los gentiles” porque el Espíritu Santo bajó sobre Cornelio para confirmar la nueva inclusión de los gentiles en la salvación sin tener que pasar por el judaísmo ni hacer ritos judíos como parte de su conversión.

1 Corintios 13

Hay un patrón en 1 Corintios que Pablo aplica, donde abre un tema, cambia a otro tema (que resulta ser el principio que debe guiar toda la conversación del tema), y después vuelve al tema. En capitulo 1 abre el tema de división, cambia al tema del Evangelio y la importancia de recibir el mensaje único y apostólico, y vuelve en capítulo 3 al tema de divisiones. En capítulo 8 empieza a hablar del tema de comida sacrificada a ídolos y vuelve al tema en capítulo 10. Entremedio, en capítulo 9, habla del ejemplo que Pablo mismo da al sacrificar sus derechos por el bien de los corintos y el peligro de ser descalificado. Como es aparente en los capítulos 12 –14, Pablo está corrigiendo excesos y abusos en el uso de los dones espirituales y el don de hablar en lenguas especialmente. Él trata del propósito de los dones y el uso apropiado. Muestra en capítulo 13 que el amor es más importante que los dones espirituales. Pone los dones más sobrevalorados en su lugar (a fines de capítulo 12, pone lenguas como el último), y luego trata de cómo usar los dones correctamente. Esperamos, entonces, encontrar en capítulo 13 los principios que deben guiar la conversación. Los dos principios son: 1) cualquier don sin amor no tiene valor y 2) los tres dones que ellos más buscan son temporarios y serán reemplazados por una versión más completa de ellos. En el principio del capítulo 13 habla de la importancia del amor en todo lo que hacen los cristianos. Este es el primer principio antemencionado. El segundo encontramos en el texto clave para nuestro tema — 1 Cor 13:8-13.

Cabe recordar que al hablar de profecía, en el contexto de 1 Corintios 13, estamos hablando del don profético en que, a través del Espíritu Santo, se daba de conocer cosas del futuro o instrucciones directo de Dios sin pasar por procesos de aprendizaje y estudio. Al hablar de lenguas, estamos hablando de la capacidad o instancia de hablar en un idioma o dialecto que uno no haya estudiado para comunicar las buenas nuevas de Jesús en este idioma, como se vio en Pentecostés. Al hablar de conocimiento, en este contexto, no estamos hablando de cualquier conocimiento, sino que, por el contexto, se entiende que habla de un don especifico de revelación de Dios de algo que sería imposible saber humanamente o de enseñanza que venía de Dios.

Este pasaje contiene dos contrastes importantes. El primero es entre cosas temporales y cosas permanentes, y el otro entre cosas parciales y la cosa completa. Las cosas parciales son temporales también y serán (futuro desde la perspectiva de Pablo) reemplazados con la “cosa completa.” Después de eso, cuando las cosas temporales han pasado, fe esperanza y amor seguirán en existencia. Versículos 11-12 tienen ilustraciones de estos contrastes. Cosas temporales y parciales incluyen los dones de hablar en lenguas, profecía, y conocimiento especial. Una versión más completa de esas cosas iba venir y traerá el fin de las cosas parciales y temporales.

También en este pasaje hay que ver las Ilustraciones que Pablo emplea. El propósito de las ilustraciones es demostrar que cuando cosas mejores y más nuevas vienen, no tiene sentido aferrarse a las cosas antiguas e incompletas. Parafraseando a Pablo (con el mismo sentido, creo) cuando yo era niño, jugaba con Hotwheels (juguetes de autitos). Mas, ahora como adulto puedo comprar un auto real. Sería juvenil (quizás absurdo) volver a jugar con los juguetes. La cosa real y completa que tengo como adulto es muy superior. De la misma manera, si tengo la opción entre un espejo oscuro y turbio y uno claro ¿cuál voy a elegir? Comparadas con la cosa completa, las cosas parciales se van a parecer al espejo oscuro y turbio. Si tenemos la opción entre conocimiento parcial y conocimiento más completo (ojo que no está hablando de omnisciencia), elegimos lo más completo. En el tiempo en que Pablo escribió esta carta, todavía están en el sistema parcial. La cosa completa todavía era futura para Pablo y los Corintios.

Llegando al grano de lo que hay que ver, en v. 10 sale la palabra que será clave para entender cuando cesarán las lenguas, la profecía, y el conocimiento. La Cosa Completa (telion): Telion tiene tres traducciones posibles (dependiendo del significado): la cosa completa, la cosa perfecta, o la cosa madura. La cuestión de ¿qué es la telion? es muy importante. La respuesta se puede establecer de dos formas, la positiva (sección a) y la negativa (sección b), la cuales son las siguientes: A. Pablo contrasta la telion con cosas parciales, entonces el significado de “la cosa completa” debe ser entendido. No está hablando de la perfección como muchos lo entienden, más bien es parte del contraste con cosas incompletas. Si el contraste es entre la cosa completa y las cosas parciales, podemos esperar que la cosa completa sería otra forma de las cosas parciales. Las cosas parciales son los dones revelatorios las cuales estaban causando problemas en la iglesia de Corinto. Esperamos, entonces, que la “cosa completa” será algo revelatorio. Además, la cosa completa tiene que ser algo no presente en el tiempo en que Pablo escribió eso y antes de la Segunda Venida de Cristo. Considerando todo eso, el Nuevo Testamento ciertamente parece caber. B. ¿Y qué de otros significados posibles de telion? La idea más común es que se refiere a la Segunda Venida de Cristo. La evidencia principal para este entendimiento es la terminología en las ilustraciones. “Entonces veremos cara a cara” y “entonces conoceré plenamente.” Primero, “cara a cara” en una ilustración no hace necesario un encuentro personal con Jesús para entenderla. El contraste principal en la ilustración es entre un espejo oscuro y la habilidad de ver claramente. “Cara a cara” describe como es ver claramente. Un espejo de la época de Pablo no parecía mirar a alguien “cara a cara.” Segundo, “conoceré plenamente” es una traducción dudable de la palabra griega epiginosko. La palabra griega muchas veces se usaba como sinónimo para ginosko, “conocer, saber” – normalmente los dos verbos son intercambiables en el NT, y en los otros casos epiginosko refiere a conocer real o verdaderamente.  Además, aún en el Cielo no seremos omniscientes. Nunca podemos, como seres finitos, poseer conocimiento pleno de todo (aunque puede ser que conoceremos mucho más que ahora). Más importante que eso, es el hecho que Pablo dice que la fe, la esperanza, y el amor permanecerán después de la venida de la telion. Pablo dice que el mayor de ellos es el amor, porque el amor “nunca deja de ser.” Pero, es Pablo que nos enseña en Romanos 8:24 que no esperamos lo que vemos sino lo que no tenemos. La esperanza tiene que ver con la anticipación del cumplimiento futuro de promesas buenas. Así que, en el Cielo no habrá necesidad de la esperanza. De la misma manera, fe se trata de confianza en lo que no vemos (2 Cor 5:7). En la segunda venida, nuestra fe se convertirá en vista. La Segunda Venida de Cristo no es el entendimiento mejor de la telion. Otra opción que muchos citan es “el amor.” El problema mayor con esta interpretación es que el amor ya estaba presente en el tiempo de Pablo. Pablo indica que la telion era algo futuro. Otros dicen que Cristo es “la cosa perfecta” (y por eso, quieren decir Jesús) pero esta interpretación es completamente contra la gramática griega. La palabra telion es neutro, mientras Jesús es masculino. Además, si “Jesús” fuera la “cosa completa” sería otra vez referencia a la Segunda Venida con los problemas de esa interpretación. Hay otros que dicen que la “cosa completa” es la muerte. Esa interpretación es muy rara y obviamente errónea. La telion es algo futuro y la muerte ya había estado pasando mucho rato. Si es la muerte del individuo, tiene los problemas de que la fe y la esperanza siguen después. La otra opción dada es entender la telion como “madurez” de la iglesia o del individuo. Aunque esta interpretación sí viene de un significado posible de telion y parece caber con una de las ilustraciones, tiene problemas grandes. No toma en consideración el contraste (incompleto con completo) y que debe estar reemplazando los dones revelatorios. También hay otras consideraciones con esta interpretación: Los apóstoles practicaban estos dones, ¿acaso que no eran maduros ellos? ¿O, en cual punto de madurar nos quita Dios los dones o se los quita de la iglesia? Podemos concluir, entonces, que la interpretación mejor de la telion es el Nuevo Testamento. Cabe bien con el contexto y ciertamente mejor que los alternativos. Para visualizar mejor estas ideas, véase lo siguiente:

Algunos protestan la conclusión de que la cosa completa (perfecta) sería el Nuevo Testamento completado porque Pablo usó primera persona en sus ilustraciones. ¿Debemos concluir por eso que el Nuevo Testamento es revelación más completa que la que tenía Pablo, un apóstol, escribiendo en Nuevo Testamento bajo inspiración? En verdad, no debe ser problema afirmar eso. Pablo y Pedro discutieron (por lo menos una vez, véase Gálatas), los dos siendo apóstoles. Parece que la revelación venía del Espíritu Santo en ocasiones específicas, muchas veces para enfrentar asuntos particulares. Dios aseguró que toda la Escritura es sin error a través de la inspiración. Pero eso no quiere decir que cada apóstol poseía conocimiento completo de la teología. En este sentido, el conocimiento de un apóstol no era tan completo como el NT. La Biblia contiene la revelación de más que un solo apóstol / profeta escrito a varias personas e iglesias en varias ocasiones.

La Biblia también es mejor en el sentido de que se puede más fácilmente verificar lo que dice. Por ejemplo, si alguien diciendo que tiene el don de profecía me dice algo, para verificar lo que dice (si no hay NT), tengo que esperar hasta ver si sus profecías pasan o ir en busca de un apóstol (con ellos contestando a los millones de personas con preguntas similares). Por otro lado, si alguien me enseña algo y tengo el NT en mis manos, puedo verificar muy rápidamente lo que dice. En este sentido también la Biblia es más completa que individuos con dones de revelación.

Algunos insisten que la idea de “conocer plenamente” habla del cielo. Aquí hay una lista de algunos textos que ocupan la misma palabra para que se puede apreciar que normalmente no tiene referencia escatológica. Rom 1:32 — incrédulos conocen las leyes de Dios sin obedecer. 1 Cor 14:37 — los que son espirituales deben reconocer la enseñanza de Pablo. 1 Cor 16:18 — ellos deben reconocer a personas que han ayudado a Pablo. 2 Cor 1:13-14 — Pablo habla de cosas que ellos entienden/conocen y deben conocer/entender hasta el fin. La palabra sale 3 veces en estos dos versículos. 2 Cor 6:9 — Pablo y sus compañeros son menospreciados pero conocidos. 2 Cor 13:5 — deben reconocer que Jesús está en ellos. Col 1:6 — ellos conocieron/comprendieron la gracia del Señor. 1 Tim 4:3 — Pablo critica a los que prohíben comidas que Dios dio a creyentes que conocen la verdad. 2 Ped 2:21 — es mejor no conocer el camino, que conocerlo y después apartarse.                

No es la única evidencia contra la continuación de los dones revelatorios. Tenemos el testimonio de cristianos de la Iglesia primitiva que estos dones ya habían cesado. (Juan Crisóstomo y San Agustín, por ejemplo). Y, ya se ha visto que el modo de la trasferencia de los dones milagrosos parece ser solamente por la imposición de manos de los Apóstoles (con dos excepciones notables, y notadas en la Biblia como anormales). (Hechos 8:12-19, como ejemplo de la forma normal; Hechos 11:15, Pedro nota el caso de Cornelio como anormal). También se ha presentado que el propósito de estos dones en general era atestiguar revelación nueva. (Hechos 2:22; Hebreos 2:4, como ejemplos). Para los que presentan la objeción de que sería el único lugar hablando así o que no se puede hacer una doctrina de un solo pasaje, es importante recordar que hay otra evidencia en el contexto bíblico e histórico.

Hemos visto de este pasaje que los dones de revelación (profecía, lenguas, y conocimiento especial) no fueron destinados a permanecer y, de hecho, no son dados después de que el Nuevo Testamento fue completado. Empezaron a agotarse tras la muerte de Juan (el último Apóstol en morir que pudo haber impuesto manos sobre alguien en este sentido). Este entendimiento también cabe bien con evidencia histórica, la manera en que el Espíritu regaló estos dones y con el propósito de milagros en general. Todo eso no es para decir que Dios no puede hacer milagros u otras cosas que demuestran Su poder sobre la naturaleza, pero sí significa que hoy en día Dios no reparte los dones de revelación.

Por ende, 1 Corintios 13:8-13 es una enseñanza especifica en el Nuevo Testamento que han cesado los dones de revelación.

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