¿Quieres ser salvo? Hay que tener fe

La fe como condición para la salvación

La condición más básica e importante para la salvación es la fe. La fe solamente puede existir después de haber escuchado (o leído) las buenas nuevas (el evangelio). Cabe preguntar ¿qué es esta fe que la Biblia nos pide?

En primer lugar, esta fe es el contenido de las buenas nuevas. La fe, en este sentido, se describe como asentimiento. Es la aceptación de ciertas verdades. Hacer una lista de estas verdades que son necesarias sin omisiones ni tampoco agregar cosas extras siempre ha sido difícil. Sin embargo, hay algunas cosas normalmente aceptadas como creencias necesarias para estar en “la fe” que la Biblia describe. Aceptar a la Biblia misma como fuente autoritativa y suficiente para la fe y la práctica es una de las creencias más fundamentales. Sin esta base, todas las demás creencias se ponen inestables y vulnerables. ¿Qué base firme podemos tener para las doctrinas centrales de la fe si no podemos confiar en la Biblia como Palabra de Dios? Después, la aceptación de la existencia de uno solo Dios (en tres Personas divinas) es fundamental. La divinidad y humanidad de Cristo, junto con su obra salvífica en la cruz y la resurrección son cosas obviamente esenciales. Las enseñanzas del Nuevo Testamento y la lógica nos dicen que el plan de la salvación también es algo esencial. Este es, que somos salvos por gracia que es otorgada al creyente penitente en el momento de su bautismo. Dependencia en obras como medio de la salvación es claramente fuera de “la fe” en el Nuevo Testamento. Creer estas cosas es parte de “la fe” que la Biblia nos pide. El Nuevo Testamento señala este aspecto de la fe cuando dice “la fe” o “creer que”. Cuando dice “creer en” está hablando del otro aspecto.

En segundo lugar, entonces, la fe que es condición para la salvación también consiste en confianza personal en Jesús como Salvador. No es suficiente simplemente creer los hechos anteriormente destacados para ser salvo. Un conocimiento académico no es lo que Dios busca según el Nuevo Testamento. También hay un aspecto relacional en el cual recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. La confianza en Jesús para salvación es solamente posible con un conocimiento de las doctrinas anteriormente descritas, pero este conocimiento no es suficiente sin este otro aspecto de la fe. Hay que creer en Jesús. Que él es digno de nuestra confianza en esta manera tan importante – la salvación eterna – se ve en su Persona y obra salvífica. Que él es digno de nuestra confianza en cuanto a la salvación se ve en el testimonio contenido en la Biblia. Las doctrinas que han de ser aceptadas son fundamentales para desarrollar de verdad esta confianza personal y relacional que Dios también nos pide. ¿Cómo podemos amar a alguien que no conocemos? No puede ser un amor profundo y desarrollado. Para recibir a Jesús y amarle de verdad, tenemos que conocerle a través de su Palabra. Y conociéndole a través de su Palabra, tenemos que tomar una decisión. No solamente si creemos que todas estas cosas son la verdad, sino también tenemos que decidir si queremos poner nuestra fe en él. Veremos en otro momento que este tipo de fe tiene más implicaciones. No es solamente un sentir emocional. Una pista ya se vio en la primera parte al decir “creyente penitente”.

Primer aspecto: Jn 8:24; Heb 11:6; 1 Cor 15:1-4; Mr 1:15; Jn 20:30-31

Segundo aspecto: 2 Tim 1:12; Jn 3:16; Hch 10:43; Rom 4:18-24

Tener fe y permanecerse en la fe en los dos sentidos es la condición más fundamental para la salvación.

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