¿A quién debemos orar?

Primero que nada, algo que debe para todos ser claro y evidente: Dios es el único digno de nuestras oraciones. No hay ejemplo bíblico de orar a María, santos, ni ángeles. No hay nadie que comparte Su autoridad. Él es completamente único y exclusivamente digno de nuestras oraciones. Nuestra duda planteada aquí no viene, generalmente, de una confusión en esta línea. Más bien, la duda surge al considerar la doctrina bíblica de que Dios es Trinidad – un solo Dios en Tres Personas divinas. Es una doctrina que se puede profundizar y defender en otro momento. Aquí, lo que nos interesa es, dada esta doctrina de la Trinidad, a cuál(es) persona(s) de la Trinidad debemos dirigir nuestras oraciones. Para buena orientación hay que analizar lo que dice la Biblia, nuestra única norma absoluta de la fe y la práctica cristiana.

La forma más común (tal vez exclusiva) en la Biblia es orar al Padre. El Antiguo Testamento tiene oraciones dirigidas a Yahveh (Jehová), el Señor (Adonaí) y otros títulos del Dios único. El Antiguo Testamento no tiene una doctrina clara de la Trinidad, aunque pistas existen. Esta doctrina se ve más claramente en el Nuevo Testamento. Obviamente, Jesús, en sus oraciones, ora siempre al Padre. Algunos ejemplos de oraciones en el Nuevo Testamento incluyen Hechos 4:24ss (donde la oración se dirige al Señor, el contexto menciona al Cristo y el Espíritu Santo, pero la oración se dirige al Padre) y Hechos 16:25 (donde sus oraciones e himnos se dirigen a Dios, sin especificar cuál(es) persona(s) de la Trinidad. La fórmula más común de Pablo en sus epístolas es decir que ora y da gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Hay aspectos trinitarios en varias de las oraciones y frases, pero la oración va dirigida a Dios Padre. Es también la instrucción de Jesús, en su oración modelo enseña dirigir la oración al “Padre celestial”. En Juan 16:23 dice “en aquel día no me preguntarán nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, Él se lo dará.” El patrón bíblico parece ser orar al Padre en el nombre de Jesús.

Hay algunos casos que podrían señalar oración a Jesús. Los ejemplos más citados son los casos de Esteban en Hechos 7; Pedro en Hechos 10, etc. En general, estos ejemplos no son lo que llamaríamos “oración” en un sentido tradicional. Son visiones en que la persona ve a Jesús y, en algunos casos, conversa con Jesús. La Biblia no dice que son oraciones y debemos tener cuidado al generalizar a base de estos textos. Jesús recibe adoración y alabanza de los discípulos en Mateo 28 y en Apocalipsis. Adoración y alabanza son parte de buena oración. Jesús parece ser objeto de himnos en la Biblia también, que, a fin de cuentas, son oraciones cantadas.

Así que, mientras no podemos decir que hay mucho apoyo por oraciones generales siendo dirigidas a Jesucristo hay algunos textos que algunos ocupan para sustentar la práctica. Oración dirigida al Espíritu Santo no se encuentra en el Nuevo Testamento.

Algunos se preocupen pensando que es un primer paso en rechazar la Trinidad o bajar el perfil de Jesús o del Espíritu Santo. No lo veo así, sino que es parte de lo que se llama en la teología la “economía de la Trinidad”. Sin implicar diferencias en su deidad, autoridad, ni atributos esenciales, las Tres Personas de la Trinidad han tomado roles diferenciados en su relación con la creación. Solo Uno de los Tres se encarnó y murió en la cruz. Eso no hace que el Hijo sea mayor ni menor. El Espíritu Santo tiene funciones especiales en cuanto a la santificación, la inspiración de la Biblia, y los dones espirituales, entre otras cosas. En cuanto a la oración también las Tres Personas de la Trinidad tienen distintos roles, sin implicar que uno sea mayor ni menor. El Padre recibe las oraciones. El Hijo es el mediador, las oraciones deben ser hechas en su nombre (orar “en el nombre de Jesús” es más que una frase agregada al final de frases o de una oración, indica su autoridad y que buscamos que nuestra oración sea en conformidad con su naturaleza y voluntad). El Espíritu Santo ayuda al creyente en el momento de orar, sobre todo cuando uno no sabe qué decir o qué pedir.

La Biblia nunca condena oraciones a Jesús o el Espíritu Santo, y lógicamente si son Personas divinas de la Trinidad, sería aceptable alabar y agradecerlos. Sin embargo, habría que reconocer que no es una práctica bíblica. Nuestra preferencia debe ser de seguir la enseñanza bíblica y los patrones que vemos aprobados en la iglesia del Nuevo Testamento.

Photo by Luis Quintero on Pexels.com

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