Tal vez una de las preocupaciones más frecuentes que genera preguntas cuando explico lo que creo que es la enseñanza bíblica acerca de la función del bautismo. Quiero afirmar que es una preocupación válida y es muy apropiado hacer la pregunta y verlo cuidadosamente. ¿Por qué? Porque la Biblia es enfática en el asunto. La salvación no es por obras sino por gracia. No podemos ser salvos por obras. Tampoco podemos usar obras en parte y gracia en parte. La gracia es 100%. En la salvación, no es que Dios hace 50% y nosotros 50%. Tampoco es 80%-20%, ni 99%-1%. La gracia es la única forma de ser salvo y nuestras obras no pueden contribuir a nuestra salvación – ni en la procuración que hizo Cristo en la cruz ni en su aplicación al individuo. La salvación es un regalo de principio a fin. Podemos y debemos afirmar eso con fuerza y claridad siempre. Los textos bíblicos acerca de la gracia y su importancia son abundantes en Romanos y Gálatas, también con un texto emblemático en Efesios 2:8-10. Pablo menciona la gracia y algo de enseñanza en sus otros libros también. Pero, no es exclusivamente en Pablo. Pedro también menciona la gracia cuando es cuestionado tras la conversión de Cornelio y en 1 Pedro. Las obras tienen una relación con la salvación, son el resultado y evidencia visible de la fe y la salvación. La fe que la Biblia exige siempre se muestra en obras y Pablo dice que somos creados en Cristo para hacer buenas obras. Las obras no son para la salvación en ningún sentido. La vida del cristiano debe tener fe y obras, pero la relación de estas dos cosas con la salvación es completamente distinta. Los que aceptan salvación por obras ponen en peligro su salvación como dice Pablo: De Cristo se han separado, ustedes que procuran ser justificados por la ley; de la gracia han caído. (Gál 5:4) Así que es bueno hacer la pregunta y el estudio correspondiente.

Pero, si es así, ¿cómo podemos afirmar que el bautismo es para salvación?

Creo que la respuesta se ve en los textos bíblicos acerca del bautismo. Aunque el hombre tiene una función en el bautismo, es Dios quien hace todo lo que es importante. El contexto y el texto de varios de los pasajes acerca del bautismo lo deja en claro. Veremos aquí algunos.

¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. (Rom 6:1-4) Como primer ejemplo tomaremos Romanos 6. En el contexto Pablo está argumentando a favor de salvación por gracia (no por obras) en contra de una objeción que él anticipa. Su respuesta a la objeción retorica es que seguir en el pecado es absurdo si uno ha muerto al pecado y ha comenzado una nueva vida. Pero, si Pablo argumenta a favor de la gracia, ¿por qué ocuparía una obra para defender la gracia? Porque para Pablo ¡el bautismo no es una obra! O, por lo menos, no es una obra humana. Claro, uno entre en el agua y sale, pero todo lo importante es algo que Dios hace en uno. Es en el momento del bautismo que uno entra en Cristo y en su muerte (notase el uso de “eis” en lugar de “en” en versículos 3-4). Afirma que el bautismo es para salvación, pero eso no contradice salvación por gracia porque el bautismo no es una obra.

Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido. (Gál 3:27) En este contexto también el tema de Pablo es la inutilidad y peligro de salvación por obras. En el versículo anterior reafirma que la salvación es por fe. Si el bautismo fuera una obra en la teología de Pablo, ¿Por qué mencionarlo positivamente en este contexto? Obviamente no lo haría. Reafirma que el bautismo es para salvación (otra vez ocupa “eis” para decir que el bautismo es cómo uno entra en Cristo para ser revestido) en un contexto argumentando contra obras. Aquí no dice que es una obra de Dios, pero sí, por implicancia, cae en la categoría de gracia/fe/promesa y no en la categoría de ley/obras.

También en Él ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también han resucitado con Él por la fe en la acción del poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Y cuando ustedes estaban muertos en sus delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él. (Col 2:11-15) En este pasaje el contexto no es un debate entre salvación por obras y salvación por gracia. Sin embargo, podemos ver otra vez que Pablo afirma que el bautismo es para salvación y podemos ver un poco de cómo funciona en una forma compatible con la gracia. Afirma que es para salvación indicando que es la forma de morir, ser sepultado y tener nueva vida con Cristo. Dice que es útil solamente por fe en la acción del poder de Dios. Es decir, en el bautismo uno debe tener fe en Dios y que es él quien está salvando en este momento. El bautismo no es lo que salva, es el poder de Dios lo que salva. El bautismo es el momento en que Dios ha decidido aplicar la salvación (nueva vida con Cristo y cancelación de la deuda pendiente — regeneración y justificación) al individuo. El perdón y la nueva vida vienen de Dios. Pablo compara el bautismo no con circuncisión física y externa sino, más bien, con circuncisión interna, espiritual, del corazón — salvación que Dios hace en uno, posible solamente con fe y arrepentimiento sincero. El bautismo es parte de la gracia de Dios, enfatizando su poder y la salvación que viene solamente de Él como regalo.

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia fuéramos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. (Tit 3:4-7) En este texto Pablo menciona el bautismo con la palabra “lavamiento” en lugar de la palabra bautismo. Sin embargo, casi todos están de acuerdo con la idea de que este pasaje habla del bautismo (la mayoría de los protestantes optando por un concepto simbólico – es decir, el lavamiento es bautismo que simboliza algo que Dios hace). Otra vez este lavamiento (bautismo) figura en un contexto con la gracia. La salvación es por gracia, pero es en el lavamiento de la regeneración que es un medio para este acto de Dios. Hay una conexión con la nueva vida en Cristo (como en Romanos y Colosenses) y con herencia (como en Gálatas). Hay una conexión con el Espíritu Santo (como en Juan 3:5 y Hechos 2:38, que no veremos aquí pero figuran en otro estudio que pueden ver aquí o en Youtube). Que habla de salvación parece innegable. Que es compatible con la gracia también parece innegable. El único debate es si Pablo está diciendo que el lavamiento es necesario o si es simbólico. Aquí quiero mencionar también que frecuentemente, para desprestigiar la postura de que el bautismo es para salvación, se refiere a regeneración bautismal. Esto trae a la imaginación algún misticismo o que el agua tenga algún poder como en el catolicismo.

 Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora los salva a ustedes, no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia, mediante la resurrección de Jesucristo, (1 Ped 3:21) Este pasaje, el ultimo que veremos, no tiene un contexto de hablar directamente de obras versus gracia. Pero, otra vez, explica lo que es el bautismo. Aquí, textualmente dice que el bautismo salva. Algunos intentan hacer interpretaciones raras basado en la imagen del diluvio en el texto previo a este. Nada de eso deshace lo que Pedro dice claramente. El bautismo salva. Si el bautismo fuera una obra, esto sería problemático. Hemos visto que el bautismo no es una obra en el sentido relevante para el concepto de salvación por obras. Pedro afirma lo mismo porque explica al bautismo un poco. No es la remoción de la suciedad de la carne lo que salva. Es decir, no es el agua en sí ni el bautismo como acto de obediencia lo que salva. Salva, más bien, como una petición a Dios. Es una especie de oración, pidiendo a Dios limpiar la conciencia. Pedro también señala de donde viene su eficacia. ¿De la obediencia del sujeto por ser bautizado? ¡No! ¿Por el agua? ¡No! ¿Por el que hace el bautismo? ¡No! Es mediante la resurrección de Jesucristo que el bautismo es algo. Es la gracia. Es el poder de Dios actuando en el creyente lo que aplica la salvación. El bautismo salva porque es una petición a Dios y es Dios quien responde y provee.

A través de todos estos textos vemos que:

  1. El bautismo no es una obra.
  2. El bautismo es para salvación
  3. El bautismo es compatible con salvación por gracia
  4. El bautismo tiene eficacia solamente por lo que Dios hace
  5. El bautismo no es como circuncisión

6 comentarios sobre “¿Es bautismo necesario para ser salvo? Si es necesario, ¿es salvación por obras?

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