Las Iglesias de Cristo del Movimiento de Restauración han marcado un sendero único en la historia de la iglesia. Algunos varones en distintas partes del mundo encontraron que las iglesias de su época, por lo general, se habían apartado de las enseñanzas del Nuevo Testamento, produciendo divisiones y denominacionalismo. Cada denominación encapsulaba sus doctrinas en credos, confesiones de fe, y catequismos. Estos resultaron ser resúmenes oficiales que, en la práctica, llevan a veces más importancia que la Biblia. Siempre donde hay una interpretación oficial de la Escritura, esta se vuelve más importante que el texto original.
Las iglesias de Cristo quisieron cambiar estas maldades. La Escritura tenía que volver a ser la autoridad sobre la iglesia. La Palabra de Dios (la Biblia), siendo Su Palabra, tiene la autoridad de Dios. No es posible separar la autoridad de Dios de Su Palabra. Todo eso he tocado en otros lugares y no volveré a profundizar estos temas aquí. En lugar de esto, quiero animar a las iglesias de Cristo a mejorar ciertos aspectos de su vida eclesiástica según principios del Nuevo Testamento.
Las Iglesias de Cristo tenemos la idea de volver al Nuevo Testamento por sobre nuestras experiencias y tradiciones. La unidad se alcanza no por evitar temas sino por irnos alineando por la Escritura, y sobre todo el Nuevo Testamento, como la constitución de la iglesia.
Las iglesias tienden a seguir otras influencias. Sus tradiciones, la influencia de otras iglesias de su entorno, las experiencias de ciertos hermanos. Peor, iglesias siguen influencias culturales o gente que se hacen pasar por apóstoles (aunque no hay apóstoles hoy), falsos profetas, y supuestos sueños y visiones. Y, ¿Dónde el estudio cuidadoso de la Palabra? ¿Dónde el afán de seguir lo que el Señor ya nos ha dicho?
Aquí nombraré cuatro cosas que veo que tenemos que volver a restaurar.
1. Estudio bíblico: el camino a la madurez.
Varias iglesias de Cristo que conozco no ofrecen estudio bíblico profundo ni discipulado capaz de desarrollar la madurez de los creyentes. Las iglesias tienen cultos, grupos de oración, y vigilias. Ofrecen muchas oportunidades en cuanto a cultos de adoración. Pero, en la Biblia, la reunión dominical (que nunca se llama “culto”) no se enfoca en adoración, sino en la edificación mutua (“… que todo se haga para edificación” – 1 Corintios 14:26). Los dones espirituales que se practican en la iglesia son para edificación (1 Corintios 14:12). Por eso, Pablo dijo a Timoteo a ocuparse en la “la lectura de las Escrituras, la exhortación, y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13). La iglesia necesita enseñanza de la sana doctrina (1 Timoteo 4:16). La predicación en la iglesia tiene que tratar la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:15-4:4) si la iglesia quiere escucharla o no. Iglesias que tienen reuniones dominicales bien movidas, con buenas canciones, y mucho entusiasmo no producen cristianos maduros. La pasión no puede reemplazar la sana doctrina (Romanos 10:2). Aunque el contexto de Romanos 10:2 es bastante diferente, la misma frase puede aplicarse a muchos cristianos en las iglesias de Cristo e iglesias cristianas de hoy, “tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento”. La palabra traducida “pleno conocimiento” en mi estimación tiene el sentido de “conocimiento certero y veraz” – la que viene por la Palabra de Dios (véase 1 Corintios 13:10-12; 1 Timoteo 4:3; 1 Corintios 14:37). Podemos tener a creyentes bien animados pero todavía niños vulnerables a doctrinas falsas (Efesios 4:12-16) y en peligro de apostasía, perdiendo así su salvación (Hebreos 5:11-6:6). Una iglesia que no ofrece mensajes contundentes llenas de sana doctrina, discipulado, y estudios bíblicos no está siendo fiel a su misión. Si amamos a Cristo tenemos que conocer Su Palabra a obedecerla.
2. El bautismo: entrada en Cristo.
¿Cómo bautizar?
Me he dado cuenta que varias de las iglesias de Cristo han dejado de practicar el bautismo como se practicaba en el Nuevo Testamento. Por lo general las iglesias han conservado el bautismo por inmersión. Eso es bueno y loable. La palabra “bautismo” habla de inmersión. El caso del eunuco en Hechos 8 es un buen ejemplo. Seguramente el eunuco tenía agua potable con él en el carruaje. Sin embargo, esperaron un lugar con agua suficiente, entraron en el agua y salieron del agua. Se nota que el bautismo fue por inmersión.
¿Cuándo bautizar?
En el Nuevo Testamento el bautismo fue casi siempre inmediato. Cuando la persona aceptaba que Jesús es Señor y Salvador con fe y arrepentimiento fueron bautizados de forma inmediata. En Hechos 2:38ss son bautizados en mismo día. El carcelero en Hechos 16 es bautizado en la misma hora de la noche. Este ultimo caso es muy relevante. Algunos hoy piensan que, a lo mejor, bautizaban inmediatamente porque los primeros convertidos eran judíos con mucho conocimiento ya. El carcelero, sin embargo, no es judío. Igual es bautizado sin demora, en plena noche. El caso excepcional es Pablo. Pablo se tarda un poco, pero es retado por lo mismo. En Hechos 22:16, Ananías le dice, “¿Por qué te detienes?” Si uno decide esperar, está jugando con su salvación eterna.
¿Por qué bautizar?
En el Nuevo Testamento el bautismo es para salvación (Juan 3:5; Hechos 2:38; Hechos 22:16; 1 Pedro 3:21). El mundo protestante, siguiendo a Ulrico Zuinglio han cambiado el sentido del bautismo. Hay varias frases empleadas en iglesias y entre cristianos: es un testimonio externo de una realidad interna, es un testimonio público, es un compromiso, es como el anillo en el matrimonio que no hace nada legal sino que simboliza la unión matrimonial. Ninguno de estos dichos es cierto. El Nuevo Testamento NUNCA describe al bautismo como símbolo, testimonio, o como representando a otra cosa. Es vinculado a la entrada en el reino (Juan 3:5), salvación (Marcos 16:16; 1 Pedro 3:21), remisión de pecados lo cual sería justificación (Hechos 2:38), lavamiento de los pecados e invocación del nombre del Señor (Hechos 22:16), unión con la muerte y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12), entrada en Cristo (Romanos 6:3-4), revestimiento en Cristo (Gálatas 3:27), y un lavamiento de regeneración y renovación (Tito 3:5). Por eso, el bautismo es tan urgente – es el momento en el cual Dios aplica la salvación (justificación y regeneración) al creyente. En el Nuevo Testamento nadie levanta la mano, hace oración del pecador, ni acepta a Cristo en su corazón. En el Nuevo Testamento creen, se arrepientan, confiesan a Cristo, y son bautizados por inmersión en el mismo día.
3. La Cena del Señor: el enfoque del domingo
Una de las áreas que las iglesias de Cristo percibieron una diferencia entre la Biblia y gran parte del mundo protestante es en la frecuencia de la Cena del Señor. En la mayoría de las iglesias evangélicas, la Cena del Señor se práctica con poca frecuencia – una vez al mes, cuatro veces al año, dos veces al año, o una vez al año. La Biblia parece poner otra frecuencia como patrón. En Hechos 2:42 vemos que la primera iglesia se mantenía firme en hacer la Cena del Señor (allí dice “el partimiento del pan”, hablando de la Cena). En uno de sus viajes, Pablo llega a Troas y quiere participar con ellos. A pesar de andar apurado, se detuvo en Troas siete días para Cenar con ellos. Dice en Hechos 20:7 que se reunieron como iglesia el primer día de la semana (domingo) PARA partir el pan. La palabra para en este contexto indica propósito. El enfoque central de la reunión dominical en la iglesia del Nuevo Testamento es la Cena. Algunas iglesias han dejado de Cenar cada domingo. Debemos animarnos a seguir siendo fieles en este tema. En 1 Corintios 11:20, Pablo corrige a los cristianos en Corinto. La iglesia se reunía con divisiones y desorden. Pablo dice que por los desordenes allá, aunque Cenaban en sus reuniones ya no contaba como la Cena del Señor. Es decir, cada domingo en su reunión de la iglesia participaban de la Cena. Pablo no corrige la frecuencia, sino la práctica (divisiones, egoísmo, etc.). Algunos se confunden porque Jesús instituyó la Cena en la Pascua judía y suponen que debiera tener la misma frecuencia (una vez al año). La Biblia nunca vincula la frecuencia de la Cena a la frecuencia de la Pascua. Los ejemplos neotestamentarios son Hechos 20:7 y 1 Corintios 11:20 – cada domingo. Otros se preocupan pensando que si se hace con más frecuencia se hace menos especial. La preocupación tiene algo de validez, pero la solución se encuentra en cómo se hace para mantener su enfoque, no en bajar la frecuencia.
4. El liderazgo: guiando al rebaño del Señor
Las iglesias de Cristo evitan liderazgo unipersonal, optando por un grupo de ancianos (a veces llamados obispos o pastores, pero en la Biblia estos tres términos hablan de las mismas personas) bíblicamente calificados para guiar a la iglesia. Esto sigue el patrón ampliamente visto en el Nuevo Testamento. Pablo nombraba ancianos (plural, indicando dos o más) en cada iglesia (Hechos 14:23; Tito 1:5). La iglesia en Jerusalén tenía ancianos (Hechos 11:30). Éfeso y Filipos también (Hechos 20:17ss; Filipenses 1:1), junto con las iglesias receptores de Santiago (Santiago 5:14) y 1 Pedro (1 Pedro 5:1-4). Un estudio de los textos ya mencionados y también 1 Timoteo 5:17; 1 Tesalonisenses 5:12; y Hebreos 13:17 que los ancianos-pastores enseñaban, dirigían, guiaban, y visitaban a los enfermos. Hay un solo caso en que claramente se ve la autoridad de la iglesia concentrada en una sola persona (3 Juan 9), pero Juan indica que esto es una desviación. El liderazgo unipersonal es tentador, pero no es bíblico. El proceso para volver al patrón neotestamentario será lento y difícil, pero dejará a las iglesias en mejor condición para cumplir con su doble misión de evangelismo de los perdidos y la edificación de los creyentes. Hay seguir un proceso bien pensado, organizado, e implementado para quedar con ancianos-pastores bíblicamente calificados. He escrito ampliamente sobre el tema si alguien quisiera investigar más este tema.
Conclusión
Algunas de las iglesias de Cristo han flaqueado un poco. Necesitamos reafirmar (o reiniciar) estas cosas de la Biblia y retener con fidelidad las instrucciones de nuestro Señor. No podemos ser Iglesias de Cristo sin obedecer Su instrucción y mandatos. Aunque nuestro contexto no es el de Pablo cuando escribió Romanos, igual hay muchos hoy con sinceridad y pasión, pero no conforme al conocimiento. El mundo evangélico decidió celebrar la Cena con menos frecuencia, ignorando el patrón bíblico. ¿Cuál sigues? El mundo protestante separó la salvación del bautismo, en lugar de la enseñanza clara del NT. ¿Sigues la Biblia? Muchas iglesias priorizan cualquier actividad por sobre el estudio. Varias iglesias caen en liderazgo unipersonal en lugar del trabajo arduo de formación de ancianos. No seamos flojos en el conocimiento y cumplimiento de la Palabra.
El llamado del Movimiento de Restauración es bueno. Nos llama a algo mejor que simplemente seguir a nuestro entorno. Nos llama a escuchar la voz de nuestro Buen Pastor y seguirle. Nos llama a fundamentarnos sobre un cimiento que no cambiará, la Palabra de Dios. Podemos seguirle, podemos ser ejemplos referentes… podemos reflejar la luz de Cristo y resplandecer como estrellas en el universo. ¿Cómo? 1. Predicación y enseñanza de la Biblia con cuidado doctrinal. 2. Bautismo por inmersión para recibir la salvación sin demora. 3. La Cena del Señor cada semana enfocándonos el sacrificio por nuestros pecados. 4. Formación de ancianos bíblicamente calificados.
Les invito a volver a las sendas antiguas, siguiendo al Autor y Pionero, Jesucristo.

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